Serpientes en zonas urbanas: cómo actuar sin riesgos y a quién llamar
Con la llegada del calor, las serpientes se mueven más: la clave es mantener la calma, no manipular y pedir asistencia a equipos capacitados.
Época de serpientes: actuá con calma y llamá a personal especializado.
Ambiente MendozaLa escena se repitió dos veces en la semana y encendió preguntas en la comunidad educativa. Equipos de la Subsecretaría de Ambiente —Delegación General Alvear— y de Defensa Civil respondieron a avisos por presencia de serpientes en dos establecimientos: la Escuela Lagomaggiore y la Escuela Aristóbulo del Valle, en Bowen.
En ambos operativos se identificó a la misma especie, la yarará ñata (Bothrops ammodytoides), una víbora propia de la región.
Qué pasó y por qué no hay que entrar en pánico
Los avisos en escuelas generan inquietud, pero no implican agresividad automática. Las serpientes evitan el contacto. Responden solo si se sienten acorraladas o si alguien intenta manipularlas. En esta época del año, cuando sube la temperatura, buscan calor y alimento, por eso pueden aparecer en patios, bordes de acequias o rincones con maleza. La yarará ñata es una especie venenosa, de hábitos discretos.
Con días más cálidos, la actividad de los ofidios aumenta. Su metabolismo se acelera y salen a termorregular. Por eso conviene revisar y mantener despejadas las áreas verdes, cortar el pasto, retirar escombros y evitar acumulación de residuos que atraigan roedores, principal presa de muchas especies.
En establecimientos educativos, clubes y casas, ayuda marcar pasillos de circulación, sellar huecos a nivel de piso y colocar burletes en puertas con luz inferior. La prevención no elimina por completo la posibilidad de encuentro, pero baja las chances. Y cuando aparece un ejemplar, el protocolo ya debe estar claro: avisar, acordonar y esperar.
Si ves una serpiente, no intentes capturarla ni matarla. No la toques con palos ni la encierres en una bolsa. Llamá a los equipos que saben cómo actuar. En General Alvear, la Delegación de Ambiente recibe avisos en días hábiles por la mañana (tel. 261 750-3417, de lunes a viernes, 8 a 13).
En situaciones fuera de ese horario o de urgencia, la vía rápida es el 911. También podés escribir a [email protected] o abrir un ticket en ticketsform.mendoza.gov.ar. Al comunicarte, indicá ubicación precisa, si el animal está a la intemperie o en un recinto, y mantené a niños y mascotas lejos. Los rescatistas llegan con herramientas y contención adecuada para trasladar al ejemplar sin dañarlo.
Por qué se liberan las serpientes y dónde
La captura no es el final. El objetivo es reubicar al animal en un ambiente apropiado, lejos de personas. En los casos recientes, los ofidios fueron llevados a la reserva municipal El Trapal y a zonas de vegetación nativa. Allí encuentran cobertura, presas y condiciones de temperatura acordes a su biología.
Este esquema cumple dos metas: cuida a la comunidad y protege a una fauna que cumple un rol sanitario —control de roedores— valioso para el equilibrio del ecosistema. El traslado lo realizan agentes entrenados, que verifican el estado del ejemplar y eligen sitios con baja intervención humana.
Convivencia responsable: educación y primer auxilio
La educación es el mejor antídoto contra el miedo. Reconocer hábitos de las especies locales, saber cómo proceder y tener los teléfonos a mano cambia una reacción impulsiva por una respuesta segura. En zonas rurales y periurbanas, el calzado cerrado, la linterna en caminatas nocturnas y el hábito de mirar donde apoyamos pies y manos reducen incidentes.
Si, pese a todo, ocurre una mordedura, hay pautas claras: mantener a la persona en calma, inmovilizar la extremidad, retirar anillos o pulseras, no realizar torniquetes ni cortes, no succionar ni aplicar sustancias, y trasladar al centro de salud más cercano informando el tipo de animal si fue identificado. La atención médica temprana es determinante; el resto, mitos.
En síntesis, la “temporada de serpientes” no es motivo de pánico, sino de organización. Avisar, despejar, esperar a los especialistas y facilitar la liberación en sitios adecuados es la ruta que cuida a todos. La presencia de yarará ñata en escuelas del departamento activó un protocolo que funcionó: intervención profesional, captura segura y retorno al ambiente. Con prevención en patios y jardines, educación básica y líneas de contacto visibles, la convivencia es posible y los riesgos, manejables.


