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Shibari, el arte de atar con cuerdas que mezcla tradición japonesa, erotismo y corporalidad

El shibari es un arte que nació para inmovilizar prisioneros en el Japón feudal. Hoy es una expresión artística y corporal, incluso en la comunidad BDSM.


El shibari, una práctica japonesa que combina cuerdas, estética, corporalidad y expresión artística, gana espacio en distintos ámbitos vinculados al arte y la exploración sensorial. La arquitecta y artista María Almodóvar explicó en Impacientes en la 105.5 FM MDZ Radio los orígenes, significados y características de una disciplina que trasciende la simple técnica de ataduras.

"El shibari en realidad es un arte de atar con cuerdas de forma estética que viene de un arte marcial japonesa", señaló.

Según explicó, sus raíces se remontan al Japón feudal, donde las cuerdas eran utilizadas para inmovilizar prisioneros. Sin embargo, aquellas ataduras no eran arbitrarias. "Según el tipo de nudo que hacían, según qué parte ataban, según cómo se veía, era qué tipo de crimen había cometido la persona", indicó.

Además, sostuvo que la forma de atar podía transmitir otros mensajes. "Si ya tenía condena o no" e incluso quién había realizado la atadura, ya que "cada uno tenía su propia firma de atador".

De método de inmovilización a expresión artística

Con el paso del tiempo, la práctica comenzó a ser reinterpretada por artistas japoneses. "Los artistas empiezan a tomar algunas imágenes de su cultura para retratarlas en el arte como siempre y empiezan a tomar estas cuestiones de la atadura", explicó Almodóvar.

Ese proceso derivó en una resignificación que incorporó componentes estéticos y simbólicos. Posteriormente, algunas representaciones llegaron a Occidente y despertaron interés en distintos ámbitos vinculados al arte, la fotografía y las prácticas corporales.

Almodóvar señaló que el shibari también encontró un espacio dentro de la comunidad BDSM. "Toda la comunidad BDSM empieza a interesarse también", explicó. Según detalló, la sigla refiere a prácticas vinculadas al "bondage, dominación y sadomasoquismo", donde las cuerdas pueden formar parte de dinámicas de confianza, restricción corporal y exploración sensorial.

Sin embargo, remarcó que el shibari excede el plano sexual y también es considerado una disciplina artística centrada en la estética de las ataduras, el diseño de las cuerdas sobre el cuerpo y la conexión entre las personas.

Actualmente, el shibari es considerado por muchos practicantes como una disciplina que combina diseño visual, técnica y experiencia sensorial.

La experiencia de la cuerda

Almodóvar destacó que una de las particularidades del shibari es que modifica la percepción corporal de quien participa.

"La experiencia de dolor en realidad se solapa un poco con la experiencia de calma", afirmó. Según explicó, cuando una persona permanece inmovilizada por las cuerdas, llega un momento en el que "resistirte es contraproducente" y debe enfocarse en la relajación.

"Cuando vos lográs estar ahí, estar en presencia, estar relajado, estar conectado con tu cuerpo, se produce una experiencia de la situación que es completamente opuesta a lo que podrías intuir porque es muy placentera, muy relajante, muy confortante", sostuvo.

La artista también remarcó que las cuerdas funcionan como una herramienta de comunicación no verbal. "La cuerda genera algo muy particular porque es como una excusa de cercanía muy interesante", señaló.

En ese sentido, comparó la práctica con otras experiencias corporales basadas en el contacto físico. "Es el mismo lenguaje de conexión entre dos cuerpos que no es hablado y que es muy sensorial", afirmó.

Para Almodóvar, el shibari también puede entenderse como una forma de juego y exploración. "Es una excusa para jugar. Es una forma de volver a despertar algo más lúdico y más sensorial", concluyó.