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Semana Santa: el sorprendente impacto económico que produce la industria del chocolate en Bariloche

La industria del chocolate en Bariloche se prepara para su pico de actividad, aunque el sector viene creciendo con exportaciones a varios países.

La Fiesta del Chocolate se realza a partir del 2 de abril en Bariloche

La Fiesta del Chocolate se realza a partir del 2 de abril en Bariloche

La industria del chocolate en San Carlos de Bariloche constituye un sector estratégico que genera más de 1.500 puestos de trabajo directos e indirectos. En la actualidad, la producción anual supera las 2000 toneladas de chocolate, algo que da cuenta de la inversión en tecnología para conseguir un volumen que no solo abastece el mercado interno, sino que también sostiene un flujo constante de exportaciones.

Los principales destinos internacionales para estos productos incluyen Chile, Uruguay, Brasil, México, Estados Unidos y España. La escala de esta industria ha permitido que empresas locales establezcan plantas productivas en el continente europeo, consolidando la presencia de la manufactura regional en mercados globales.

Impacto económico y superación de la estacionalidad

Durante el periodo de Semana Santa, el sector tracciona la movilización del 100% de la mano de obra local vinculada a los rubros de turismo y gastronomía. Esta actividad económica produce un efecto multiplicador que incrementa la demanda en servicios complementarios como las cervecerías artesanales, la gastronomía regional y las agencias de excursiones.

La dinámica industrial y comercial del chocolate permite que la ciudad mantenga niveles de actividad elevados fuera de la temporada invernal. En este contexto, el chocolate funciona como un motor que transforma materia prima en productos de valor agregado con identidad patagónica.

Las proyecciones para el sector indican una ocupación hotelera situada entre el 87% y el 90% durante el pico de consumo de otoño. Si bien estas cifras contrastan con la tendencia de otros destinos turísticos que enfrentan retracciones en la demanda, la industria chocolatera actúa como una herramienta de promoción urbana que garantiza el flujo de visitantes y el sostenimiento del empleo.

El modelo de gestión y la diversificación productiva

En este sentido, el esquema de trabajo público-privado es el eje que permite la proyección de la “marca ciudad” hacia mercados emisivos internacionales.

El desarrollo de este sector industrial se utiliza para mitigar la estacionalidad de la economía local. La infraestructura productiva de las fábricas de Bariloche permite abastecer tanto la demanda de los puntos de venta locales y de otras ciudades, como los compromisos de exportación.

Este modelo productivo, que se fortaleció tras la crisis volcánica de 2012, es hoy un pilar de la matriz económica de la región y caso de éxito de cómo una ciudad donde la nieve era protagonista ha sabido diversificar su matriz productiva a través del chocolate y los eventos.

La Fiesta Nacional del Chocolate como vidriera al mundo

Del 2 al 5 de abril, la ciudad cordillerana no solo celebra las Pascuas, sino que pone en marcha su maquinaria productiva más emblemática: la Fiesta Nacional del Chocolate. Lejos de ser un simple evento de calendario, esta cita se ha transformado en la verdadera fiesta de la industria, un espacio donde el conocimiento artesanal y el músculo económico de la región se encuentran con el público, y trasciende la gastronomía para impulsar también las industrias de la hospitalidad y la manufactura locales.

En la edición de este año, se combina tradición con hitos gastronómicos, como la elaboración de la barra de chocolate más larga del mundo, que en su edición 2026 alcanzará los 220 metros.

“La Fiesta del Chocolate es una pieza fundamental en nuestra estrategia de romper la estacionalidad”, expresa Eric Guzmán, Secretario de Turismo de la Municipalidad de Bariloche. “No solo posiciona a Bariloche como la capital gastronómica del país durante la Semana Santa, sino que genera un impacto directo en la ocupación hotelera y en el consumo local, demostrando que cuando el sector público y el privado trabajan alineados, el destino se fortalece y se proyecta al mundo con una identidad única. De esta manera, la Fiesta se vuelve la vidriera de una industria que ha sabido tecnificarse sin perder el ADN artesanal, permitiéndonos competir en mercados globales".

Por su parte, Lucio Bellora, Director de la Fiesta Nacional del Chocolate, expresa: "La Fiesta del Chocolate no es solo un evento turístico; es el momento donde nuestra identidad productiva se encuentra con la comunidad y el dinamizador para lograr el 90% de ocupación en un contexto complejo.

En Bariloche, el chocolate es el motor que transforma nuestra materia prima en una experiencia que recorre el mundo. Cada barra que sale de nuestras chocolaterías lleva un pedazo de la mística de la Patagonia".