Se termina la tregua: vuelven las tormentas a Buenos Aires y ya hay un día clave
Después de varios días estables, el tiempo vuelve a moverse en Buenos Aires y el fin de semana llega con tormentas en el radar.
Se esperan tormentas durante el fin de semana en Buenos Aires.
MDZ | Juan Mateo AberastainHay algo en el aire que ya empieza a anticiparlo. La humedad se siente más pesada, el cielo pierde definición y el calor deja de ser del todo cómodo. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, ese combo suele tener un desenlace bastante conocido: tormentas. No es inmediato, pero falta poco.
El quiebre aparece en el horizonte del fin de semana, después de una seguidilla de días que, sin ser perfectos, venían bastante tranquilos. Hoy y mañana van a mantener esa sensación de estabilidad que engaña. Nubes, sí. Pero sin sobresaltos. Nada que obligue a cambiar planes.
Hoy arranca con cielo algo cargado, aunque sin señales de precipitaciones. Temperaturas cómodas, de esas que no molestan: mínima de 18°C, máxima cerca de 26°C.
El viernes sigue en la misma línea, aunque con más nubosidad. El termómetro incluso sube un poco más, con picos que rondan los 27°C. Todo bastante normal… demasiado, incluso. Como si el clima estuviera juntando energía.
El sábado, el día que cambia todo
El giro llega el sábado 21. No de golpe, pero sí de forma persistente. Durante la madrugada ya podrían aparecer las primeras tormentas aisladas. No es un episodio puntual: la probabilidad de lluvia se mueve en valores altos, entre el 40% y el 70%, lo que deja margen para un día inestable, de esos que no terminan de definirse nunca.
En la mañana puede llover. A la tarde quizá afloje. A la noche, otra vez. Ese tipo de jornada. La temperatura no va a ser protagonista. Se va a quedar en un rango corto, entre los 22°C y los 25°C, con una humedad que se siente más de lo que marca el número.
Después de la tormenta, un respiro
El domingo cambia el tono. No es un día de sol pleno, pero sí de alivio.
Las lluvias se retiran y el cielo queda mayormente nublado, como si todavía estuviera acomodándose después del paso de la inestabilidad. La diferencia más clara va a estar en el aire: más liviano, menos pegajoso.
También baja la temperatura. La mínima cae a 15°C y la máxima no pasa de los 24°C. Nada brusco, pero suficiente para notar el contraste con los días previos.
Un fin de semana con dos caras
El esquema es bastante claro: calma primero, inestabilidad después y mejora hacia el cierre. El problema es el medio. El sábado aparece como el punto más incómodo, sobre todo para quienes tengan planes al aire libre. No es un día perdido, pero sí uno que obliga a mirar el cielo más de una vez.
En este tipo de escenarios, el pronóstico no es una foto fija. Cambia. Se ajusta. Por eso, más que memorizar horarios, conviene quedarse con la idea general: el fin de semana arranca tranquilo, se complica en el medio y termina con algo de alivio.


