Se le destruyó el auto en un accidente y su seguro jamás le pagó
Héctor Fojo chocó su auto en un accidente. No fue responsable y, pese a estar asegurado, la aseguradora no pagó lo que correspondía. Contó su historia a MDZ Ciudadano para evitar que esto le pase a otros.
El choque se produjo cuando un patrullero del Gobierno de la Ciudad cruzó un semáforo en rojo sin las sirenas prendidas e impactó al remis destruyéndolo totalmente.
MDZMDZ Ciudadano es un espacio donde nuestros lectores pueden dar a conocer sus malas experiencias con diferentes empresas que no cumplen con lo prometido. Este es el caso de Héctor Néstor Fojo de 68 años, remisero, que desde hace cinco vive con una mezcla de frustración e impotencia.
El 26 de mayo de 2020 su vida cambió de golpe. Mientras llevaba a dos pasajeros en plena jornada laboral, sufrió un accidente de tránsito que dejó su auto completamente destruido. No fue responsable del choque, pero la consecuencia fue la misma: se quedó sin vehículo y, por lo tanto, sin su única fuente de ingreso.
Lo que siguió después fue una historia que lamentablemente muchos trabajadores conocen de cerca. Héctor Néstor Fojo contó su historia a MDZ y relató lo sucedido ese día de plena pandemia. Héctor estaba asegurado por la compañía Orbis Seguros, una empresa que cubre a buena parte del sector de remises y taxis en el país. En teoría, la póliza le prometía respaldo. En la práctica, nunca llegó la ayuda.
Una espera que se volvió interminable
En su relato, Héctor nos comentó que la aseguradora tenía que determinar si el auto estaba dañado en su totalidad. Para eso, por norma general, tienen hasta 30 días. Pero con Héctor tardaron tres meses. "Basta con que veas la foto y el estado en que estaba el auto para darte cuenta enseguida de que la destrucción era total", cuenta un frustrado Héctor. Y no solo eso: cuando por fin le confirmaron que la destrucción era total, pasaron otros cuatro meses más hasta que le ofrecieron un monto como indemnización.
La cifra fue de 300 mil pesos. Para cuando se la comunicaron, el vehículo que él había perdido valía más de 700 mil en el mercado. La inflación, la devaluación y el paso del tiempo habían hecho su trabajo. Con esa suma, Héctor Fojo no podía comprarse ni la mitad de lo que había perdido.
“No me alcanzaba ni para arrancar de nuevo”, dijo Héctor a MDZ luego de conocer los montos que le hicieron llegar. Rechazó la oferta y desde ahí la compañía directamente dejó de responder. Silencio total. Ni correos, ni llamados, ni propuestas. Ahí fue cuando decidió buscar ayuda legal.
Una lucha contra la indiferencia tras meses del accidente
El remisero declaró a MDZ Ciudadano que el abogado que tomó su caso, Mariano Casares, comenzó con los pasos formales. Envío de carta documento, contacto directo, luego mediación. Pero la aseguradora siguió sin responder. "Nunca ofrecieron nada. Ni siquiera una nueva propuesta, por mínima que fuera", afirmó Héctor. "Yo no pedía una fortuna. Solo quería volver a trabajar". Siempre dejó en claro que su intención era llegar a un acuerdo razonable. Pero del otro lado nunca hubo interés. Así que no le quedó otra alternativa que iniciar una demanda judicial.
En la primera instancia, el fallo fue claro: la aseguradora debía pagar. Pero aun así, la empresa Orbis Seguros apeló. Nuevamente, en la segunda instancia, el resultado fue favorable para Héctor. Y cuando todo indicaba que por fin recibiría lo que le correspondía, ocurrió lo impensado.
La aseguradora se declara en liquidación
Tras perder por segunda vez en la Justicia, Orbis se presentó en un proceso de liquidación. Es decir, una especie de quiebra. Con esa jugada, los pagos quedaron congelados y el caso, aún hoy, luego de cinco años, sigue sin resolverse.
Para Mariano Casares, el accionar de la empresa no fue improvisado. “Desde el principio parecía que sabían que no iban a pagar. Nunca quisieron negociar. Siempre fue una pared”, afirmó. Y lamentablemente, no es el único caso. Otros trabajadores de remises y taxis están atravesando situaciones similares.
Mientras tanto, Héctor sigue esperando. Ya pasaron cinco años desde aquella tarde en que el accidente lo dejó sin auto. Nunca pudo volver a trabajar con ese auto. Lo poco que tenía ahorrado se le fue en mantener su casa y en sobrevivir mientras buscaba soluciones.
Más que un problema económico, lo que vivió fue una injusticia. Porque él cumplió con su parte: pagó el seguro, trabajó con responsabilidad, presentó todos los papeles. Pero cuando le tocó recibir lo prometido, del otro lado, no hubo nadie.
Historias como la suya duelen porque muestran cómo el sistema muchas veces deja afuera a quienes más lo necesitan. A quienes trabajan todos los días, a quienes no tienen plan B, a quienes solo piden una oportunidad para volver a empezar. Héctor todavía espera esa oportunidad. Y lo único que pide es lo que le corresponde. Nada más.
Si tienes un reclamo o una mala experiencia como consumidor, comunicalo a [email protected], con una breve explicación del hecho ocurrido y un teléfono o correo electrónico para que luego podamos contactarte.


