Romina Pereiro desmitificó a los edulcorantes: "La ciencia demostró que no hay impacto negativo en la salud"
La reconocida nutricionista Romina Pereiro pasó por MDZ para derribar algunos mitos de la comida, y dio una serie de consejos para verse bien y tener una mejor calidad de vida.
La licenciada en nutrición, Romina Pereiro.
MDZ | Agustín TubioEn medio de tanta sobreinformación en redes sociales acerca de la alimentación, Romina Pereiro vino a MDZ para derribar grandes mitos. Además, brindó algunos tips para aquellos que desean verse mejor y adquirir buenos hábitos en la cocina.
La entrevista completa con Romina Pereiro
- Venimos de las fiestas. La gente está volviendo de las vacaciones, donde empezó a comer, tal vez, lo que no come el año, hay más “permitidos”. Y hay que volver a la rutina de a poco. Uno de los objetivos que toda la gente se plantea a principio de año es “me quiero ver mejor”. ¿Cuál es la dieta que vos sugerirías? ¿Cómo encararías la dieta, no como restricción, sino como un hábito de alimentación?
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- Claro, si se habla de patrón alimentario, porque está demostrado que las dietas restrictivas no se pueden sostener a largo plazo, y que lo que hacen es fomentar el atracón. Vos no podés vivir comiendo lechuga y tomate, y dejando afuera todo lo que te gusta. Entonces este concepto de dieta como sinónimo de castigo ya quedó como obsoleto.
Ahora hablamos de empezar a incluir alimentos más naturales, intentar volver dentro de lo que se pueda a la comida más casera, elegir productos y hacer pequeños cambios que puedan ser sostenibles a largo plazo. Porque si yo tengo una meta inalcanzable, probablemente me frustro en el camino y no puedo hacer ni siquiera pequeños cambios: hablamos, por ejemplo, de sumar un vaso de agua más al día y sostenerlo. Y una vez que lo sostuviste, pasar a dos y a tres, y así.
Entonces creo que lo mejor que uno puede hacer es empezar a evaluar cómo está tu alimentación y cuáles son esos pequeños cambios que hoy podrías hacer sin que te requiera demasiado esfuerzo y que vos sepas que vas a poder sostener a largo plazo.
- Bueno, uno de los puntos más difíciles son harinas, que están en todas las cosas que comemos, o sea, desde un plato de fideos, una tarta… Y quizás el alimento que más la representa es el pan. ¿Está bien comer un pancito en cada comida, o mejor no?
- Sí, se puede. El tema es no demonizar. Si vos me decís que estás haciendo un almuerzo en el que tenés verduras, alguna ensalada o verduras al horno, y estás acompañando con alguna proteína- ya sea vegetal o animal-, o te estás haciendo una ensalada de legumbres, y lo querés acompañar con un pan, no tiene nada de malo.
El tema es si vos comés, por ejemplo, hamburguesa con papas todos los días, y a eso le sumas pan y picoteás durante el día pan. El exceso es lo que lo que no está tan bueno en la alimentación. Entonces, hay que empezar a comer como más intuitivo, más consciente, evaluar todos los días un poquito a ver este qué es lo que puedo mejorar. Por eso no se habla de demonizar ningún alimento en particular.
El pan de por sí no es malo. Sí sucede que consumimos demasiados alimentos ultraprocesados. Entonces es exceso, quizás, de harina refinada lo que no nos hace tan bien. Si yo te puedo sugerir, es mejor el pan integral porque tiene más fibra, y conserva más nutrientes y da más saciedad. Pero no es que el pan de por sí sea malo, salvo que tengas alguna patología o alguna intolerancia, alguna sensibilidad. Pero esos son casos puntuales.
- En cuanto a las verduras, ¿hay alguna que sea mejor o se puede variar?
- Lo ideal es que haya de diferentes colores, porque en los colores hay distintos beneficios para la salud. Ahora si vos me decís que solo te gusta la espinaca y el brócoli, comé espinaca y brócoli. O sea, tiene que ser posible para vos de implementar. Siempre la variedad va a ser mejor, pero no nos olvidemos que también la alimentación tiene que estar individualizada y tiene que tener correlación con tus gustos, con tus posibilidades, con tus horarios. Entonces, como regla general, es tratar de que sea lo más variada posible, y enfocate en las que sí podés comer todos los días.
- Después hay otro tema, que son los aditivos. Hay uno que quizás también el que está muy presente, que es la sal. ¿Puede ser que hay una sal que sea mejor que otra? Por ejemplo, la del Himalaya que se la vende más cara y es más “top”. ¿Es mejor que la sal común o no?
- Tiene la misma cantidad de sodio que la sal común. A veces pasa, como vos dijiste recién, que ciertos alimentos se ponen de moda y se los vende como súper alimentos, pero la ciencia lo que demuestra es que, en cuanto a cantidad de sodio, si vos lo que querés es restringir, es peligroso ese mensaje, porque una persona que, por ejemplo, tiene hipertensión y elige sal del Himalaya o sal marina para cuidarse, ahí va a tener un problema. Además es incomprobable que sea del Himalaya, o que la hayan traído directamente del mar y que sea pura. Podemos pensar en que, si esto realmente es así, pueden ser un poquito más naturales, pero no son más saludables.
"Si necesitás restringir la cantidad de azúcar, el mascabo no es buena opción"
- Y después otro aditivo es el azúcar. Por ejemplo, ¿el azúcar mascabo es mejor que el azúcar común? ¿O hay algún azúcar que sea mejor?
- No, todas tienen el mismo impacto metabólico, o sea, elevan la glucemia de la misma manera porque aportan la misma cantidad de energía. En cuanto a los minerales que pueda tener, por ejemplo, el azúcar mascabo, son trazas mínimas, o sea, no van a hacer diferencia en cuanto a la calidad, es lo mismo. Las vamos a encontrar menos refinadas, pero, también, si necesitás restringir la cantidad de azúcar, no son una buena opción.
Desmitificando a los edulcorantes
- ¿Y el edulcorante es bueno, es buen reemplazo del azúcar?
- Sí, en realidad lo que pasa con eso es que hay mucho mito y mucha creencia. Lo que ya demostró la ciencia de calidad es que no hay impacto negativo en la salud por varios motivos.
Primero, porque hay un rango muy, muy grande de seguridad, de confianza. Esto tiene que ver con un IDA: es la ingesta diaria admisible, es la cantidad de un edulcorante, en este caso, un aditivo que una persona puede consumir expresado en miligramos por kilo de peso por día durante toda su vida. Esto está bueno explicarlo porque hay un margen de seguridad enorme. Es como imposible pasar esa cantidad durante toda la vida de una persona.
Entonces, de a poquito, durante mucho tiempo, el edulcorante empezó a estudiarse cada vez más por diferentes entidades regulatorias de Europa, de Estados Unidos. Lo mismo con ANMAT, para demostrarnos de que son seguros.
- O sea que podemos desmitificar que el edulcorante puede causar alguna enfermedad.
- Sí, esto sin duda. Los edulcorantes, como cualquier otro aditivo, primero se estudian en un laboratorio. Después se estudian en animales, y después se estudian en seres humanos. ¿Y qué se estudia? La eficacia, la efectividad, que no se efectos adversos. Y esto es controlado todo el tiempo. Pasa por diferentes instituciones regulatorias que se aseguran de que esto sea así, de que no se presenten efectos adversos, siempre y cuando sean consumidos dentro de lo que hablábamos antes. Entonces podemos quedarnos tranquilos de que son seguros y que no te van a hacer mal a la salud.
- ¿Y los nenes pueden consumir edulcorante?
- Mirá, si lo vemos desde el lado de la toxicidad, son seguros, teniendo en cuenta lo que acabo de explicar. ¿Cuándo están indicados o cuándo podemos aconsejarlos? A partir de los cinco años, y en el caso puntual, por ejemplo, de un niño con obesidad, un niño con diabetes. Ahí sí van a ser una herramienta útil en el caso de que se quiera seguir manteniendo el sabor dulce pero cuidando la salud, porque ahí no va a haber ningún impacto metabólico.
- Y, por último, ¿algún otro consejo que le quieras dar a alguien que quiere este año estar mejor y verse mejor?
- Bueno, en concreto podría ser lo que decíamos antes, de hacer como una especie de evaluación. Tené en cuenta los diferentes momentos del día y las ingestas, y evalúa que podrías mejorar, pero chiquito en cada una de ellas.
Yo siempre recomiendo lo más fácil, lo básico: sumá una fruta por día. Quizás podés guardarla en la cartera, en el bolso, en la mochila, en el auto, donde quieras, para acordarte. Tomate un par de vasos de agua a la mañana, cuando te levantas, aunque sea uno, y después del desayuno otro. Y empezá a consumir comida más natural, menos azúcar, menos sodio.
Creo que esos son los puntos como más fáciles, porque si vos querés cambiar todo de un día para el otro, va a ser medio complicado y te vas a frustrar. Entonces esos pequeños objetivos te van llevando a una meta más grande.

