Reforma laboral: cómo impactaría el nuevo régimen en los empleos vigentes
Especialistas alertan que la reforma laboral alcanzará a los empleos vigentes y anticipan una ola de litigios por despidos, vacaciones y licencias.
El proyecto de reforma laboral que ya obtuvo media sanción en el Senado y ahora espera tratamiento en Diputados. Qué cambia para los empleos vigentes.
Pedidos YaEl proyecto de reforma laboral, que ya obtuvo media sanción en el Senado y ahora espera tratamiento en Diputados, promete modificar reglas centrales del mundo del trabajo. Más allá de su aprobación definitiva, la discusión jurídica ya está en marcha: ¿afectará solo a los contratos futuros o también a los empleos vigentes?
Para la mayoría de los especialistas en derecho laboral, no hay demasiado margen para interpretaciones. De avanzar la iniciativa, alcanzaría tanto a quienes ya están empleados como a quienes ingresen al mercado laboral después de su sanción. Recuerdan que la única excepción histórica fue la ley 25.013, durante el menemismo, que establecía expresamente qué artículos se aplicaban solo hacia adelante. El texto actual no prevé esa distinción.
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Además de redefinir cuestiones que generaron fallos contradictorios en distintos tribunales, los laboralistas advierten que la nueva redacción abrirá múltiples frentes judiciales por despidos e indemnizaciones, sobre todo en lo que refiere a dinámicas cotidianas del empleo.
Los cambios que trae la reforma laboral
- Despidos e indemnizaciones
Hoy, la indemnización equivale a un salario por cada año trabajado, tomando como base la mejor remuneración mensual del último año. En ese cálculo suelen considerarse vacaciones no gozadas y el aguinaldo proporcional.
La reforma reduce la base al excluir de manera explícita aguinaldo, vacaciones y bonificaciones. También habilita que, en caso de juicio laboral, el empleador pueda pagar en cuotas: hasta seis si se trata de grandes empresas y hasta doce para pymes. Para algunos expertos, esto introduce una asimetría, ya que el deudor fija las condiciones del pago.
- Enfermedades y accidentes
Actualmente, frente a una enfermedad o accidente no laboral, el trabajador cobra el 100% del salario durante un período que varía según la antigüedad y las cargas familiares.
El nuevo esquema elimina esa garantía plena: la percepción sería del 50% o 75% del sueldo, según se determine el grado de responsabilidad del empleado en el hecho que impidió trabajar. Este punto, según juristas, podría entrar en tensión con normas internacionales con jerarquía superior.
- Vacaciones más flexibles
El sistema vigente fija un piso de días de descanso pagos —14, 21, 28 o 35 según antigüedad— que deben otorgarse entre octubre y abril, en forma continua.
El proyecto habilita dividir las vacaciones en tramos, siempre respetando al menos siete días corridos, y permitiría acordarlas en cualquier momento del año. Para críticos de la iniciativa, ese “acuerdo” podría transformarse en una imposición del empleador en una relación laboral marcada por la desigualdad.
- Condiciones laborales y negociación individual
La legislación actual considera nulos los acuerdos que contradigan leyes, estatutos o convenios colectivos, y desde 2010 también protege derechos surgidos de pactos individuales.
La propuesta elimina esa ampliación y vuelve a la redacción previa, limitando la irrenunciabilidad a lo establecido en la ley o en convenios colectivos. En teoría, esto ampliaría el margen para negociar nuevas condiciones, aunque especialistas advierten que la capacidad real de negociación suele estar desbalanceada.
- Beneficios sociales y salario
El régimen vigente contempla prestaciones no remunerativas —como transporte, herramientas o servicios de cuidado— que no integran el salario.
La reforma amplía ese listado e incluye ítems como la alimentación fuera de la empresa. Para abogados laboralistas, esto podría reducir la base sobre la que se calculan aportes y contribuciones, trasladando recursos desde el trabajador hacia el empleador.
- Plataformas digitales y jornada parcial
En el terreno de las apps de reparto y transporte, el proyecto crea la figura del “trabajador independiente”, con cobertura frente a accidentes, aunque mantiene a estos empleados fuera de la Ley de Contrato de Trabajo. El sector observa con cautela esa definición.
En cuanto al empleo a tiempo parcial, desaparece la llamada “cláusula gatillo”: si hoy se supera por una hora el límite de dos tercios de jornada, corresponde salario completo. Con la reforma, la paga sería estrictamente proporcional. Así, quien trabaje el 80% de la jornada cobrará el 80%.
Con varios artículos que modifican reglas históricas, la reforma laboral avanza en el Congreso mientras el debate ya se traslada a despachos judiciales y estudios jurídicos.

