Reflexiones sobre la fe: ¡Dime cómo te asombrás y te diré quien eres...! ¿Entrenaste Virgen María?
La Virgen María nos invita a reconocernos como prójimos, cuestionando qué magnificamos y cómo nos recibimos en nuestro caminar hacia lo divino.
La Virgen María estaba entrenada por ese lugar… en el que dar expresión a lo que nos trasciende.
Ilustración de Lisandro Ruiz¿Nos habita el lugar del otro? Es como podemos apreciar que se manifiesta a María y en María el modo de ser de Dios: el lugar del otro. La Virgen María estaba entrenada por ese lugar… en el que dar expresión a lo que nos trasciende.
“Durante toda su existencia, María lleva ese gozo allí donde la alegría humana no basta, allí donde el vino se ha agotado (cf. Jn 2,3). Así ocurre en Guadalupe. En el Tepeyac, ella despierta en los habitantes de América la alegría de saberse amados por Dios. En las apariciones de 1531, hablándole a san Juan Diego en su lengua materna, ella declara que “mucho desea” que se levante allí una “casita sagrada” desde la cual ensalzará a Dios y lo pondrá de manifiesto (cf. Nican mopohua, 26-27)” (León XIV)
¡Acaso no me tenés presente!
Así es la confesión.
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Y lo que unos a otros nos confesamos hace reconocer el lugar del otro.
“La maternidad que ella declara nos hace descubrirnos hijos” (León XIV)
Nos disponemos a sentirnos bienvenidos?
¿Qué sentido nos damos unos a otros?
¿Cómo nos recibimos?
El “Magnificat” de María nos sincera
¿Qué magnificamos?
Lo que puede ser es como podemos ser. Dios con nosotros… es como soy contigo.
¿Encontraste que en quien habita Dios sale al encuentro?
Lo que nos hace prójimo nos encuentra en el lugar del otro.
Como Dios se hizo uno de nosotros necesitamos hacernos unos a otros…
¿A partir de mí creés?
Lo que se vuelve creíble en nosotros hace más humano creer.
Si Navidad es una ilusión lo serás para vos…
Si nos hace creer nos hace creernos prójimo.
Nos miramos como nos necesitamos. Como queremos ser… como esperamos…
La mirada es la herencia que recibimos todos
Creemos tal como decimos “Sí”.
¿Cuál es tu Magníficat?
El deseo es lo que no te puede faltar.
Lo que perdés te sincera.
El tiempo es el vuelto.
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.