Radiografía de la escuela primaria argentina: más inclusión, pero con fuertes deudas pendientes
Especialistas advierten sobre desigualdad, atraso escolar y un sistema cada vez más heterogéneo en la escuela primaria.
La enseñanza no es una responsabilidad que deba recaer exclusivamente sobre las espaldas de los maestros.
ArchivoEl concepto de "escuela primaria" en la Argentina ha dejado de ser unívoco. Lo que durante un siglo fue un modelo institucional sólido y homogéneo bajo la Ley 1420, hoy se presenta como un mosaico de realidades diversas donde conviven más de 50 combinaciones de estructuras diferentes en todo el país.
Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de la obra colectiva Diez miradas sobre la escuela primaria, compilada por la pedagoga Flavia Terigi.
Un sistema que incluye, pero que no iguala
Los datos estadísticos revelan una verdad agridulce: si bien la Argentina mantiene tasas netas de escolarización primaria muy altas (94,4% en el año 2000), situándose junto a Uruguay a la cabeza de América Latina, la universalización total sigue siendo una meta esquiva.
La investigadora Liliana Pascual advierte que los promedios nacionales suelen ser "engañosos". Mientras que la cobertura en la población de 6 a 12 años es casi total, la situación se vuelve alarmante al analizar a los jóvenes de 13 y 14 años, especialmente en las regiones del NEA y NOA, donde una proporción significativa aún queda fuera del sistema. Además, problemas históricos como la repitencia y la sobreedad persisten: para el año 2003, el 23% de los niños de 1º a 7º grado en todo el país ya presentaban atraso escolar.
El mito del aula inmutable
¿Podría un maestro de 1900 enseñar hoy sin problemas? Inés Dussel desafía esta afirmación común. Aunque las paredes de las escuelas parezcan las mismas, los sujetos que las habitan han cambiado profundamente. "Los chicos de hoy argumentan y discuten, se consideran sujetos de derechos", señala Dussel.
Sin embargo, la escuela enfrenta lo que los especialistas llaman una "institución-cascarón": organizaciones que mantienen su apariencia externa pero que por dentro están desbordadas por nuevas demandas sociales, como la contención alimentaria y sanitaria, que a menudo opacan su misión específica de enseñanza.
El desafío digital: Más allá de "saber computación"
La irrupción de las tecnologías de la información es otro eje de debate. Alejandro Spiegel sostiene que ya no basta con instalar computadoras o enseñar a "clickear". El reto actual es la "alfabetización digital" y "audiovisual", que permita a los alumnos procesar críticamente la masa caótica de información en la que están inmersos. Para los autores, la escuela debe dejar de "correr" detrás de la última innovación tecnológica y enfocarse en lo que solo se puede aprender allí: el pensamiento crítico, la reflexión pausada y la construcción de un proyecto personal en comunidad.
"Las otras primarias"
El libro también pone la lupa sobre realidades invisibilizadas, como las escuelas rurales de personal único y los grados de aceleración urbana. Flavia Terigi destaca la complejidad de enseñar en plurigrados —donde un solo docente atiende a niños de diferentes edades y niveles simultáneamente—, señalando que el saber didáctico tradicional a menudo falla al no estar diseñado para estas condiciones "no comunes".
Hacia una nueva gramática escolar
El currículum escrito ha evolucionado desde el "mínimum de instrucción" del siglo XIX hacia áreas integradas y enfoques constructivistas. No obstante, el desafío de cara al futuro es cerrar la brecha entre lo que la sociedad demanda y lo que la escuela ofrece.
Como concluye Terigi, la enseñanza no es una responsabilidad que deba recaer exclusivamente sobre las espaldas de los maestros, sino que requiere políticas educativas que coloquen la práctica pedagógica en el centro de la escena. La pregunta sigue abierta: ¿seguirá siendo la escuela que conocemos el lugar donde se garanticen los derechos educativos de las nuevas generaciones?.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.




