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Quién era Ramiro Agulla, el genio creativo detrás de La Llama Que Llama y las campañas de Menem y De la Rúa

Con campañas que marcaron a generaciones, Ramiro Agulla redefinió la publicidad argentina y dejó su sello en la comunicación política.

Ramiro Agulla

Ramiro Agulla, uno de los nombres más influyentes de la publicidad argentina de las últimas décadas, murió este miércoles tras permanecer internado por una neumonía que derivó en un shock séptico. Tenía 61 años y dejó una huella difícil de igualar en la industria creativa, donde transformó la forma de hacer publicidad y también la comunicación política.

Ramiro Agulla y Carlos Baccetti, su socio creativo durante más de veinte años.

Ramiro Agulla y Carlos Baccetti, su socio creativo durante más de veinte años.

Durante más de cuatro décadas, Agulla fue el responsable de campañas que quedaron grabadas en la memoria colectiva de los argentinos. Desde comerciales que se convirtieron en clásicos de la televisión como "La llama que llama" hasta estrategias electorales que marcaron un antes y un después, su trabajo trascendió la publicidad para convertirse en parte de la cultura popular.

Nacido en 1964 en Río Gallegos, se radicó desde muy chico en Buenos Aires. Estudió en el Colegio Champagnat y luego se formó en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, siguiendo de alguna manera el camino de su padre, Horacio Agulla, abogado, periodista y dirigente político.

Sus primeros pasos fueron en la agencia León Chocrón, aunque el gran salto llegó en Young & Rubicam. Allí conoció a Carlos Baccetti, quien se convertiría en su socio creativo durante más de veinte años. Tras un exitoso paso por Verdino Bates, ambos fundaron Agulla & Baccetti, una agencia que rápidamente se transformó en la más codiciada de los años 90.

El hombre detrás de los comerciales que marcaron una generación

Con Agulla & Baccetti llegaron algunos de los avisos más exitosos de la publicidad argentina. Empresas como Coca-Cola, Quilmes, Telecom, Renault, OCA y Banco Itaú confiaron en la dupla para desarrollar campañas que combinaron creatividad, humor y una identidad muy ligada al lenguaje cotidiano de los argentinos.

Entre sus trabajos más recordados aparecen "La llama que llama", para Telecom, una campaña que todavía hoy sigue siendo recordada, "Gueropa", para Renault Clio, premiada internacionalmente, y "El Oso", para Quilmes, otro de los comerciales que quedó instalado en el imaginario popular.

El prestigio internacional también acompañó ese crecimiento. La agencia fue reconocida varias veces entre las mejores del mundo por el Gunn Report y obtuvo importantes premios, entre ellos un León de Oro en el Festival de Cannes.

De los comerciales a las campañas presidenciales

Cuando atravesaba el mejor momento de su carrera en la publicidad comercial, Agulla dio un giro inesperado hacia la política. Convocado por Darío Lopérfido, se incorporó al equipo de campaña de Fernando de la Rúa y creó uno de los spots más emblemáticos de la historia electoral argentina: "Dicen que soy aburrido".

Aquella campaña cambió para siempre la manera de comunicar en política y abrió una nueva etapa para el marketing electoral en el país. A partir de entonces, Agulla se convirtió en uno de los consultores más buscados por dirigentes de diferentes espacios.

A lo largo de los años trabajó para Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Francisco de Narváez, Sergio Massa, el peronismo cordobés y otros referentes de la política argentina. También llevó su experiencia al exterior asesorando campañas de Vicente Fox en México, Michelle Bachelet en Chile y hasta colaboró con el republicano John McCain en Estados Unidos.

Pese a las críticas que muchas veces recibió por trabajar para dirigentes con posiciones ideológicas opuestas, Agulla siempre respondía con la misma definición.

"Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery", decía para explicar que su trabajo consistía en comunicar y no en hacer política.

La tragedia que marcó su vida

Más allá de su carrera profesional, la vida de Ramiro Agulla estuvo atravesada por un hecho que lo acompañó desde la adolescencia. En 1978, cuando tenía apenas 14 años, su padre fue asesinado a balazos en el barrio porteño de Recoleta.

Con el paso de los años sostuvo públicamente que creía que el crimen había sido cometido por un grupo de tareas vinculado con la última dictadura militar. Sin embargo, también aseguraba haber aprendido a convivir con esa pérdida.

"Traté de convertir mi bronca en algo positivo", repetía cada vez que hablaba sobre aquella tragedia.

Un nombre que cambió la publicidad argentina

Tras el cierre de Agulla & Baccetti, continuó desarrollando campañas desde su agencia Roma y siguió ligado al mundo de la comunicación hasta los últimos años.

Su muerte marca el final de una de las carreras más influyentes de la publicidad argentina contemporánea. Con un estilo creativo que mezcló humor, sensibilidad y capacidad para interpretar el clima social, Ramiro Agulla construyó campañas que trascendieron a las marcas y a los candidatos para convertirse en parte de la memoria colectiva de varias generaciones.