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Patrimonio clausurado: por qué el edificio de la Escuela de Música de la UNCuyo está abandonado

El edificio donde funcionó durante décadas la formación musical pública de Mendoza, permanece clausurado, pese a la protección municipal y nacional.

Fue cuna de generaciones de músicos y parte fundacional de la Universidad Nacional de Cuyo. Hoy, el edificio histórico está cerrado, con signos de deterioro y sin definiciones claras sobre su futuro.

Fue cuna de generaciones de músicos y parte fundacional de la Universidad Nacional de Cuyo. Hoy, el edificio histórico está cerrado, con signos de deterioro y sin definiciones claras sobre su futuro.

Alf Ponce Mercado / MDZ

El edificio de Lavalle 973, donde funcionó durante décadas la Escuela de Música de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, permanece hoy cerrado y sin actividad visible. No se permite el ingreso al público y, pese a las consultas realizadas, desde las autoridades correspondientes no han brindado información oficial sobre su estado actual ni sobre un eventual proyecto de recuperación.

Por fuera, el inmueble evidencia señales de deterioro. La fachada presenta grafitis en toda la parte baja, tanto sobre los muros como en la gran reja ubicada hacia la numeración 383. Aun así, conserva el moldeado original que identifica a la antigua “Escuela de Música de la Facultad de Artes”, acompañado por la figura de un instrumento de viento. Las puertas de madera con amplios ventanales, la escalinata de piedra y los relieves ornamentales sobre las columnas continúan definiendo una imagen arquitectónica que remite a otra época.

Una casona con historia académica y cultural

Escuela de Música calle Lavalle Fuente- Centro de Documentación Histórica UNCuyo 1
El inmueble cuenta con una rica historia que va desde residencia señorial a conservatorio pionero.

El inmueble cuenta con una rica historia que va desde residencia señorial a conservatorio pionero.

MDZ habló con Graciela Moretti, de la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, quien aportó precisiones históricas y legales sobre el inmueble y aclaró un error frecuente en torno a su origen.

El edificio perteneció a descendientes de Domingo Bombal, específicamente a su hija, casada con Ricardo Villanueva, ya que Bombal había fallecido cuando se construyó la casa, hacia 1913 o 1914 aproximadamente. Por lo tanto, nunca vivió allí, pese a que esa versión suele repetirse. Sí fue él quien adquirió originalmente el terreno y luego lo dividió entre sus tres hijos: la hija casada con Villanueva, Pedro J. y Ricardo Bombal.

Tras algunas operaciones de compraventa posteriores, en 1966 la propiedad fue adquirida por la Universidad Nacional de Cuyo. Al pasar a la órbita nacional, el edificio quedó alcanzado por el Decreto Nacional N° 1063/1982, que protege inmuebles estatales de más de 50 años. Además, cuenta con protección municipal mediante la Ordenanza N° 3037/1991.

escuela de musica unc abandonada (8)
La casona de la Escuela de Música: protegida por ley, cerrada y sin destino definido

La casona de la Escuela de Música: protegida por ley, cerrada y sin destino definido

Desde Patrimonio indicaron que la casa puede ser restaurada y que, previsiblemente, la universidad avanzará con un proyecto en ese sentido.

Antes de convertirse en sede académica, el edificio fue una residencia privada vinculada a la familia Bombal. Responde a la tipología del petit hotel francés, adaptado a la realidad constructiva mendocina de comienzos del siglo XX. La organización espacial original incluía un basamento semienterrado destinado a servicios, un piano nobile al que se accedía por una escalinata desde la calle y un primer piso reservado a dormitorios.

Su valor no es únicamente simbólico. Además de las protecciones mencionadas, la empresa responsable de su construcción habría sido “La Constructora Andina”, firma fundada en 1906 que introdujo en Mendoza sistemas “contra-temblores” mediante estructura de cemento armado. Este recurso técnico explica en parte el buen comportamiento estructural del inmueble a lo largo del tiempo, más allá del deterioro superficial que presenta en la actualidad.

De casa señorial a conservatorio pionero

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La Escuela de Música ubicada sobre calle Lavalle al 373 recibió a miles de alumnos durante años.

La Escuela de Música ubicada sobre calle Lavalle al 373 recibió a miles de alumnos durante años.

La historia institucional que habitó esas paredes se remonta a los orígenes de la universidad. El Conservatorio de Música y Arte Escénico fue creado en 1939 junto con la fundación de la Universidad Nacional de Cuyo, en el marco de los festejos vendimiales de aquel año. Su primer director fue el músico belga Julio Perceval, figura clave en la consolidación académica y artística de la institución.

Bajo su gestión se crearon organismos fundamentales como la Orquesta Sinfónica, el Coro de Madrigalistas (hoy Coro de Cámara) y el Departamento de Musicología. En esas aulas se formaron generaciones de músicos, docentes e investigadores que luego se proyectaron dentro y fuera del país. Durante décadas, la casona de Lavalle fue sinónimo de formación musical pública en Mendoza.

El traslado y la clausura

Con el crecimiento de la matrícula y la ampliación de carreras, el edificio comenzó a mostrar limitaciones. No había sido concebido como institución educativa sino como residencia privada. Aulas improvisadas en patios y terrazas, escasa aislación acústica y falta de infraestructura acorde a normativas modernas fueron parte de las dificultades.

Cuando se construyó la nueva sede de Música en el predio universitario, el traslado fue progresivo. Sin embargo, el edificio de Lavalle continuó utilizándose para algunas actividades hasta que la Municipalidad dispuso su clausura por no cumplir con condiciones de seguridad exigidas para espacios públicos, entre ellas la falta de salida de emergencia adecuada.

Desde entonces, el inmueble permanece cerrado.

Proyectos frustrados y disputas internas

En distintos momentos surgieron propuestas para darle un nuevo destino. Uno de los proyectos que generó mayor controversia fue la intención del rectorado de convertir el edificio en hotel universitario para alojar invitados. La iniciativa encontró resistencia porque una eventual declaratoria provincial de patrimonio habría impedido reformas estructurales profundas.

Según explicó a MDZ el ex director de Patrimonio Cultural y egresado de la Escuela de Música, Diego Bosquet, existió un intento de declaración como patrimonio provincial alrededor de 2007-2008, pero la iniciativa no prosperó por diferencias internas dentro de la universidad. Esa tensión sobre la competencia y el uso futuro del inmueble, sumada a los costos de adecuación edilicia, dejó el proyecto en suspenso.

El edificio nuevo y todos sus inconvenientes

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El nuevo edificio de la Escuela de Música.

El nuevo edificio de la Escuela de Música.

El nuevo edificio de la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Cuyo fue inaugurado en noviembre de 2010 en el Campus Universitario, bajo el nombre “Julio Perceval”. La primera etapa, de 1.800 metros cuadrados, fue presentada como una obra con infraestructura y equipamiento de última generación, especialmente diseñada para garantizar condiciones acústicas adecuadas para la enseñanza musical.

Sin embargo, a pocos meses de su inauguración comenzaron a evidenciarse fallas constructivas, principalmente filtraciones en la terraza que derivaron en reiteradas intervenciones técnicas durante 2011. A pesar de que Rectorado afirmó haber cumplido las especificaciones, el conflicto continuó y en 2016 fue clausurado por nuevas filtraciones que afectaron instalaciones y aulas, lo que llevó a asambleas, suspensiones de exámenes y reclamos ante el Consejo Superior. Los estudiantes sostuvieron que, desde la apertura, el funcionamiento nunca fue normal.

La segunda etapa, inaugurada en 2018, introdujo un sistema de aislación acústica multicapa y un sobretecho para frenar las filtraciones, con mejoras en iluminación, rendimiento termo-lumínico y acondicionamiento sonoro, según autoridades. Aún no se concretó la tercera etapa y las críticas persisten. En 2024, una exalumna recordó inundaciones, daños a instrumentos (incluido un piano) y demoras en completar el complejo. Más de diez años después, para parte de la comunidad, el edificio sigue siendo un símbolo de una obra ambiciosa marcada por controversias técnicas y administrativas.

Un relevamiento reciente

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Así lucía la casa durante el relevamiento hecho por estudiantes en 2025.

Así lucía la casa durante el relevamiento hecho por estudiantes en 2025.

En mayo de 2025, estudiantes de Arquitectura realizaron un relevamiento técnico del inmueble de la calle Lavalle en el marco de la asignatura “Intervención en el Patrimonio”. El trabajo incluyó mediciones, identificación de patologías constructivas y análisis de modificaciones históricas. El objetivo fue generar documentación precisa y un modelo tridimensional que permita comprender el estado real del edificio.

El estudio académico confirma que el valor patrimonial no es solamente histórico, sino también tecnológico y estilístico. La fachada combina elementos del academicismo francés (como cariátides, guirnaldas y molduras) con rasgos modernistas visibles en vitrales y detalles ornamentales.

Un patrimonio visible pero inaccesible

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Hoy la casa de calle Lavalle permanece cerrada al público.

Hoy la casa de calle Lavalle permanece cerrada al público.

Hoy, quien camine por Lavalle solo puede observar desde la vereda una construcción de alto valor simbólico cubierta parcialmente por grafitis. El contraste entre su pasado cultural y su presente silencioso refuerza la sensación de abandono.

El edificio está protegido, pero cerrado. Tiene historia, pero no actividad. Y mientras no haya definiciones institucionales claras ni presupuesto asignado para su recuperación, seguirá siendo una incógnita hacia adentro y un recordatorio, hacia afuera, de un capítulo fundamental de la vida cultural mendocina que quedó en pausa.