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Parabrisas congelado: qué hacer y qué nunca hacer en pleno invierno

Estos consejos pueden ser útiles y muy importantes cuando aparece el parabrisas con hielo. Saber quitarlo sin dañarlo es clave para su cuidado.

Con unos pocos hábitos simples, podés hacer que tu vehículo pase el invierno sin sobresaltos.

Con unos pocos hábitos simples, podés hacer que tu vehículo pase el invierno sin sobresaltos.

Foto MDZ/Alfredo Ponce

Con el avance del invierno, muchas mañanas empiezan igual: salís apurado, el auto quedó afuera toda la noche y el parabrisas está cubierto por una gruesa capa de hielo. El primer impulso es buscar una solución rápida, pero cuidado: algunas de esas “soluciones” pueden terminar dañando seriamente el vehículo.

Uno de los errores más frecuentes es arrojar agua caliente sobre el vidrio helado. Parece lógico: el calor derrite el hielo. Pero lo que muchas personas no saben es que ese cambio brusco de temperatura puede generar pequeñas fisuras en el parabrisas. A la larga, esas grietas pueden expandirse y derivar en una rotura total. Otro recurso común, pero igual de perjudicial, es activar los limpiaparabrisas sin haber retirado primero la escarcha. Esto puede arruinar tanto el cristal como las escobillas.

Qué hacer para sacar el hielo sin dañar el parabrisas

La forma correcta de descongelar el parabrisas empieza dentro del auto. Encendé la calefacción y dirigí el aire caliente hacia el vidrio. De a poco, la temperatura sube y el hielo comienza a ceder. Si querés acelerar el proceso, podés usar un paño con alcohol. No sólo ayuda a derretir la escarcha, sino que además limpia bien el cristal.

En los casos donde el hielo es más espeso, conviene usar una espátula plástica. Si no tenés una a mano, podés improvisar con una tarjeta de plástico dura. Lo importante es evitar cualquier elemento metálico, que podría rayar el vidrio con facilidad. También es clave cuidar los limpiaparabrisas: cuando están expuestos al frío extremo, las gomas tienden a pegarse al parabrisas. Un truco útil es colocar un pedazo de corcho entre la goma y el vidrio antes de que caiga la helada. Así evitás que se dañen.

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Uno de los errores más frecuentes es arrojar agua caliente sobre el vidrio helado del parabrisas.

Uno de los errores más frecuentes es arrojar agua caliente sobre el vidrio helado del parabrisas.

El invierno afecta mucho más que el exterior del auto. Uno de los puntos críticos es el aceite del motor. Cuando la temperatura baja, el aceite se espesa y le cuesta circular. Eso puede generar un arranque forzado y un desgaste prematuro del motor. Por eso es recomendable hacer el cambio de aceite (y también el filtro) al comenzar la temporada de frío, siempre siguiendo lo que indica el fabricante.

Otro aspecto que suele pasarse por alto es el sistema de refrigeración. El líquido refrigerante necesita tener la mezcla justa de anticongelante para no congelarse dentro del motor. Si no está bien preparado, puede romper piezas clave como el radiador o incluso afectar el block del motor. Un chequeo rápido puede ahorrarte un dolor de cabeza más adelante.

Otros puntos que no hay que olvidar

En esta época del año, la batería sufre más de lo normal. El frío hace que le cueste más arrancar, y además acorta su vida útil. Como hoy la mayoría de los autos tienen componentes electrónicos que dependen de ella, es fundamental que esté en buenas condiciones. Si ves que tarda en arrancar o tiene más de dos años, quizás sea momento de cambiarla.

Los neumáticos también merecen atención. Con las bajas temperaturas, el aire de su interior se contrae, lo que reduce la presión. Esto afecta la tracción, la capacidad de frenado y puede hacer que se desgasten de forma desigual. Lo ideal es revisar la presión al menos una vez por mes y ajustarla según las indicaciones del fabricante. Si tenés la posibilidad de inflarlos con nitrógeno, mucho mejor.

El aire acondicionado también importa, aunque haga frío

Aunque suene extraño, el aire acondicionado cumple un rol clave en invierno. Es el encargado de desempañar los cristales y mantener la visibilidad. Si el sistema no funciona bien, los vidrios se empañan o demoran en descongelarse. Es recomendable hacerle mantenimiento: revisar el nivel del refrigerante, asegurarse de que el compresor esté lubricado y encenderlo de vez en cuando para que no pierda eficiencia.

En resumen, cuidar el auto durante una ola polar no se trata solo de evitar que no arranque. Se trata de prevenir daños mayores, ahorrar en reparaciones y, sobre todo, manejar con mayor seguridad. Con unos pocos hábitos simples, podés hacer que tu vehículo pase el invierno sin sobresaltos.