Pablo Siquier: el oficio del imprevisto y la ciudad como espejo
Primer domingo de marzo y llega "Arte que motiva", la columna que hoy nos presenta a Pablo Siquier, oficio de un artista en la ciudad, con el particular estilo de Juan Barros.
Para mí ser artista es un problema funcional.
Ilustración de Lisandro Ruiz.“No sé qué sentir” es la confesión de su envión. Su testimonio de lo inminente. El oficio del imprevisto. Luego de atravesar el universo en abstracción… “El tedio está siempre presente en la realización de mis trabajos” “Lo mío es lo opuesto a la frescura” La técnica lo asume.
Y nos interpela: ¿Acaso somos una variable?
Te Podría Interesar
“Para mí ser artista es un problema funcional”
“el estado de confusión continuo. Un vacío que urgentemente debe ser llenado con algo…”
“Mi trabajo parece más de oficina que el de un inspirado”
A Pablo Siquier le dan motivos la visibilidad urbana de Buenos Aires, con el fervor de rehacer el art nouveau y el art déco, el modernismo y el racionalismo. Hasta advenir tentación de lo irreconocible.
Tal si sus obras fuesen piezas de un rompecabezas.
Tal una cartografía sin huellas.
Tal un plano metabólico.
Un espejo de la ciudad.
El desenlace de su fervor relativiza el color en repeticiones y variantes.
La sombra es presencial.
Una mirada implacable de la ciudad
Y la rutina el desvío.
Su mirador pareciera ser un andamio…
Y la austeridad…
Y un recoveco.
No conclusivo.
Imágenes que no desaparecen al cerrar los ojos
Intermitencias de la memoria urbana.
Obras que asemejan a espejos que por más que apiedremos no rompemos.
Somos como nos sinceran.
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

