"No podernos dejar que los niños aprendan por sí solos" asegura un experto en educaciòn
El profesor Juan Eugenio Jiménez analiza la alfabetización, el modelo RTI y cómo la inteligencia artificial puede apoyar a los docentes en la enseñanza.
Estamos en Entrevistas MDZ, conversando con el profesor Juan Eugenio Jiménez, que es catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación. Es esposo, es papá de dos y abuelo de dos, por ahora. Juan es docente de la Facultad de Psicología y Logopedia de la Universidad de La Laguna, en las Islas Canarias.
Es autor de varios libros y artículos de investigación. Y viene en calidad de orador invitado al Congreso Internacional de Alfabetización y Comprensión Lectora de Wumbox.
Mira la entrevista completa a Juan Eugenio Jiménez
-Bienvenido, Juan Eugenio, con muchas preguntas acerca de la enseñanza de la lectoescritura. Hace un ratito conversábamos en cuanto a la dificultad de enseñar a leer y escribir cuando parece tan sencillo enseñar a hablar a un niño.
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-Muchas gracias por la invitación, es que no solemos enseñar a hablar, al menos de manera intencionada, consciente y sistemática, porque los niños aprenden a hablar prácticamente en un entorno natural de interacción con los adultos. Es de todos sabido que la adquisición de la lengua oral es un mecanismo innato. A la edad de 2 años aproximadamente, los niños se inician en el uso del lenguaje, prácticamente sin instrucción o enseñanza sistemática, porque el cerebro humano ya está, biológicamente, preprogramado para que se despliegue esa habilidad innata. Sin embargo, esto no ocurre cuando hay que aprender el lenguaje escrito, cuando hay que aprender a leer y escribir. El cerebro humano no está tan dotado biológicamente para aprender a leer y escribir, porque tenemos que tener en cuenta que el alfabeto, nuestro alfabeto latino, se inventó hace relativamente poco tiempo. O sea, no ha habido una evolución de muchos años, como ha ocurrido con el lenguaje oral. Para aprender a leer y escribir, se requiere de un contexto que es la escuela donde ofrecemos a los niños unainstrucción que ha de ser formal, sistemática, estructurada; porque difícilmente los niños pueden aprender a leer y escribir del mismo modo que aprenden a hablar.
-¿O sea que no podrían aprender de un modo natural? ¿Cómo es esta transición?
-Yo diría que es muy similar a la que tuvo lugar hace cientos de años, cuando el ser humano vivía en cavernas, pues prácticamente lo que utilizaba para comunicarse era el código oral. Pero, en un momento determinado llegó a sustituir el código oral por un código gráfico. Si nosotros analizamos un poco la evolución de las manifestaciones gráficas a lo largo de la historia del ser humano, vemos que al comienzo usaron representaciones gráficas que reflejaban fielmente la realidad que percibían. Es decir, los pictogramas, los dibujos. Progresivamente, en esa evolución del lenguaje gráfico, los pictogramas empiezan a ser sustituidos por símbolos. Llega un momento en que el símbolo pierde esa relación isomorfa con la realidad y sustituye la forma por una idea, un concepto. Se pasa a la abstracción. Del símbolo se pasó a lo que hoy en día conocemos como signos lingüísticos, que son las letras del alfabeto que representan gráficamente los sonidos del lenguaje oral. Entonces, al analizar la evolución del lenguaje gráfico en los niños pequeñitos entre dos y cinco años de edad, yo hablo de un viaje alucinante o fascinante, porque es la misma que tú puedes observar a lo largo de tantos años de historia de la evolución del lenguaje gráfico. El niño pasa del sonido al símbolo y del símbolo al signo lingüístico, que son las letras del alfabeto.
-¿Qué es lo que facilita la transición?
-Que el niño descubra dónde están los sonidos del lenguaje, que están ocultos en el habla. Hay un ejemplo que es muy ilustrativo; preguntarle a un niño qué palabra es más larga, ¿mariposa o tren? Van a responder "tren" porque la atención está centrada en el significado del lenguaje. La transición consiste precisamente en que el docente facilite el cambio de pasar de realidades que son representadas visualmente a realidades que son representadas auditivamente procurando entrenar a los niños en cómo tomar conciencia de los sonidos que están escuchando con una instrucción muy sistemática y muy estructurada. Eso explica, por ejemplo, cómo los niños con sordera congénita tienen una mayor dificultad en la alfabetización. ¿Por qué? Positivamente, porque tienen una mayor limitación en el acceso a la fonología, a la forma sonora del lenguaje.
Hay que entrenar a los niños en la conciencia de los sonidos
-Juan, ¿en qué consiste el modelo RTI? ¿Por qué planteás que el sistema educativo está fundamentado en la espera del fracaso?
-Bueno, no solamente lo ha sido tradicionalmente, sino que todavía permanece vigente ese modelo de esperar el fracaso. Porque en principio no hacemos una detección o una identificación e intervención temprana, en los primeros años de la escolaridad. Generalmente esperamos a que los alumnos inicien el proceso de aprender a leer y escribir, en los dos primeros años de la escolaridad, y a partir de tercero leen para aprender. Pero durante todo ese proceso no todos los niños siguen el mismo ritmo de aprendizaje. Hay un porcentaje en torno a un 15/20% del alumnado que aprende a leer y escribir que puede quedar rezagado, no sigue el ritmo normal del resto. Cuando al finalizar esos dos primeros cursos de la primaria detectamos que no ha alcanzado los objetivos de aprendizaje, llegamos tarde porque lo que tenemos que hacer es adelantarnos al problema. Tenemos que empezar desde mucho antes y no estamos acostumbrados porque en la escuela no predomina una cultura ni de la prevención, ni de la evaluación. Tampoco quiero poner toda la responsabilidad en los docentes porque tienen mucha incumbencia todas las personas encargadas o comprometidas con diseñar las políticas educativas. Lo que tenemos que hacer con la cultura de la prevención y de la evaluación es empezar antes y evaluar tan pronto el niño está recibiendo una instrucción basada en un apoyo educativo necesario, porque si hemos detectado que está quedando rezagado, debemos ofrecerle apoyo educativo. Es importante que ese apoyo vaya ligado a una evaluación continua, formativa, es decir, no una evaluación que se hace al final, sino que mientras estoy prestando el apoyo educativo, voy evaluando cómo el alumno me responde a esa intervención y a esos ajustes y cambios que tengo que hacer en la instrucción. Entonces evitaremos que muchos niños sean mal diagnosticados como niños con dificultades de aprendizaje porque no hemos comprobado previamente que la instrucción no sea la causa de que no aprendan. Cuando ponemos el remedio a tiempo, te puedo asegurar por lo que aportan las investigaciones dentro de la comunidad académica, o sea científica, en cuanto a la implementación del modelo RTI, es que se consigue rescatar casi a un 15% o más del alumnado. Podemos acreditarlo mediante experiencias prácticas reales que hemos implementado en la Comunidad Autónoma de Canarias cuando hemos pilotado el modelo en casi 200 escuelas
-¿En qué consiste el modelo RTI?
-Básicamente consiste en que la evaluación y la instrucción van de la mano, o sea, son como las dos caras de la misma moneda. Le ofrecemos al docente una serie de recursos mediante los cuales puede ir evaluando el impacto que está teniendo la instrucción que está ofreciendo al alumno y que no es cualquier tipo de instrucción, no es la misma instrucción que estos alumnos han estado recibiendo, porque es de sentido común que si los otros avanzan y ellos no, hay que cambiar la instrucción. Entonces RTI aporta un tipo de instrucción que también ha sido validada científicamente, que es una instrucción directa, sistemática, estructurada, donde el docente cobra especial importancia porque tiene que guiar, supervisar y controlar cómo el alumno va progresando y esto mediante una serie de técnicas basadas en modelado, en presentar actividad, en asegurarse de que el niño ha entendido, en reproducir la actividad, en ofrecer retroalimentación continuamente. Pero tan pronto estás ajustando la intervención y la instrucción, tienes que estar evaluando cómo te está respondiendo el alumno, porque si no te está respondiendo, tienes que modificar tanto la modalidad de agrupamiento como la intensidad de la instrucción.
-¿Qué significa esto?
-Que si un alumno no puede aprender en un grupo grande, tienes que modificar esas condiciones y hacer que reciba el apoyo educativo en un grupo más pequeño. Pero no solo eso, sino que la intensidad tiene que aumentar. Ese alumno necesita recibir un apoyo más frecuente. Entonces lo que se plantean en RTI es ofrecer entre tres o cuatro sesiones semanales de aproximadamente 40, 45 minutos en que el niño está recibiendo su apoyo en un pequeño grupo. El efecto es muy beneficioso porque en estas condiciones pueden aprender mejor .
-En el "modelado" del docente ¿incluís, por ejemplo, el enseñar la pronunciación de algunas de las letras?
-Me gusta que me hagas esa pregunta porque es curioso que todavía, en pleno siglo 21 estemos debatiendo y discutiendo acerca de la idoneidad de los métodos de lectura y de cómo enseñar a leer, cuando ya conocemos la evolución del lenguaje gráfico. Nuestro alfabeto son veintitantas letras que fueron inventadas para representar los sonidos del lenguaje. Por lo tanto, enseñar a leer y escribir tiene que tener sí o sí una fundamentación, una base fonológica. Hay que entrenar los niños en la conciencia de los sonidos para facilitarles que luego puedan conectar los sonidos con la grafía que los representa.Esto no se consigue a través del aprendizaje por descubrimiento, ni se consigue a través del aprendizaje natural. Dejar que el niño lo descubra por sí mismo. realmente no funciona. El cerebro humano no está dotado biológicamente para aprender el alfabeto como lo está para aprender a hablar. Por lo tanto, los niños y sobre todo los que están en situación de riesgo, son los que más necesitan de esta instrucción intensiva, sistemática y guiada por el docente. No podemos dejar que los niños aprendan por sí solos porque estamos provocando mayores consecuencias negativas de cara al futuro escolar de estos alumnos y lo que los psicólogos llamamos crear un sentimiento de indefensión aprendida. Esto tiene que ver con el hecho de que al final se creen que no sirven para aprender. Y esto es un círculo vicioso, porque repercute en su propia autoestima, en su autoconcepto, en sus relaciones interpersonales con los demás compañeros. Son motivo de burla porque son los niños que que no saben, que se retrasan. Todo esto tiene unas consecuencias muy negativas, por tanto es mucha la responsabilidad que tenemos dentro del sistema educativo a la hora de optar por métodos de enseñar a leer y escribir basados en una fundamentación tanto teórica como científica. No podemos seguir con criterios que no están fundamentados en la propia investigación porque son más producto de falsas creencias que , realmente, de datos que aporta la investigación científica hoy en día.
-En esa línea de trabajo está por ejemplo, la argentina Ana María Borzone.
-Sí, exactamente. Le conozco a Ana María y ella hizo una contribución muy importante en ese sentido y fue de hecho pionera en este país de promover la necesidad de que en la escuela los docentes entrenen las habilidades metalingüísticas, que son lo que los psicólogos llamamos habilidades metafonológicas que tienen que ver con esa toma de conciencia que permite a los niños descubrir que "mariposa" es una palabra más larga que "tren" porque tiene más sonidos. Entonces es cambiar la atención del significado del lenguaje, hacia la forma del lenguaje, porque la alfabetización así lo exige. No es algo de capricho.
-Juan, estamos cerrando esta conversación, por ahora, y no puedo dejar de preguntarte acerca de las herramientas tecnológicas. Después de haber conversado acerca de la importancia de la relación personal del docente con el alumno. La inteligencia artificial ¿puede ser una herramienta útil que contribuye en algo? ¿Es perjudicial?¿Cuál es tu idea al respecto?
-Bueno, pues mira, yo tengo amigos docentes a los que les he recomendado el uso de la inteligencia artificial en sus programaciones diarias. ¿Pero por qué? Porque la inteligencia artificial en estos momentos, como asistente, puede ser muy útil. Por ejemplo, cuando los docentes van a enseñar, sobre todo a niños en situación de riesgo (cuando no están alcanzando el rendimiento que se espera para su edad y curso en determinadas habilidades, entiéndase lectura, escritura matemática temprana, como es la conciencia de los sonidos, el lenguaje) la IA puede auxiliar en el desarrollo de esa habilidad. Puede ayudar a seleccionar el contenido a enseñar e incluso la secuencia de instrucción que se debería seguir.Entonces, a la hora de hacer las programaciones, el docente puede valerse de esa herramienta. Esa es la ventaja. ¿Cuál es el inconveniente? El inconveniente es hacer todo eso sin tener previamente una capacitación profesional.Que pueda entender en qué consiste el módulo RTI y cómo se ha de implementar en la práctica. Entonces sí puede utilizar la inteligencia artificial como asistente.
Hay que ir evaluando como responde el alumno
-Eugenio, te agradecemos muchísimo la visita.
-Muchas gracias. Estoy muy contento de estar aquí otra vez, porque no es la primera vez que visito Buenos Aires. Hasta pronto.