Ana Borzone: "Necesitamos fijar objetivos comunes porque ahí está la equidad y la justicia, todo lo demás es sarasa"
La discusión sobre la educación en Argentina, y la lectoescritura en particular, suele centrarse en factores económicos y sociales como la pobreza y la falta de recursos, pero Ana Borzone, doctora en Letras, subraya la importancia de la enseñanza directa y efectiva de la lectoescritura, más allá de esos factores.
-Hoy nos acompaña la doctora en Letras, profesora e investigadora principal de Conicet, Ana María Borzone. ¿Cómo estás, Ana? Bienvenida. Estás trabajando muchísimo en educación, especialmente en el área de alfabetización inicial.
-En este momento estoy trabajando muchísimo y es una alegría poder decir que estoy trabajando muchísimo. Porque eso significa un cambio para el país y es un cambio muy importante para dejar de perder generaciones. Como hemos perdido durante los últimos 30 años en que nuestros chicos dejaron de aprender a leer y a escribir. Estamos trabajando en la provincia de Chubut, en la provincia de San Luis, en la provincia de Entre Ríos, y continuamos también en la provincia de Mendoza.
-¿Y en Ciudad de Buenos Aires, con el tema de los nuevos lineamientos curriculares?
-También. Parte del equipo está trabajando en Ciudad de Buenos Aires, donde también después de años, afortunadamente, se está generando un cambio desde los diseños curriculares y desde la capacitación docente.
-¿Es posible recuperar lo que se fue perdiendo en este tiempo? ¿Hay esperanza, hay un buen horizonte hacia el cual mirar?
-Según de qué hablemos cuando hablamos de recuperar. Hay un espacio que se ha abandonado mucho; más allá de la enseñanza, que es el de la formación docente inicial. Más allá de que tenemos una deuda infinita con todas las generaciones que perdimos, una deuda muy grande… Pero también tenemos que empezar desde el principio porque es una incoherencia total y además lo dicen los mismos docentes. ¿Por qué no me enseñaron a enseñar antes así? (cuando ven los resultados). Entonces, si la formación docente inicial no cambia, es tirar todo el esfuerzo en saco roto.
Afortunadamente, el año pasado comenzamos a trabajar en Corrientes, en la Universidad del Noreste, en una diplomatura de la que participan docentes que están en el aula y también docentes de los Institutos de formación docente.
-¿Y cómo reciben esto los docentes?
-Lo reciben muy bien. Realmente es un placer trabajar con los docentes de todo el país, porque los docentes que están en el aula cuando ven que sus chicos empiezan a aprender, tienen un agradecimiento y un compromiso que ojalá tuviera todo el mundo, todos los habitantes de este país. Porque es muy frustrante; lo yo vivo, lo que me transmiten los docentes que durante años han visto cómo sus chicos no aprendían a leer ni a escribir y no sabían en qué se equivocaban porque no los habían formado para que enseñaran a leer y a escribir. Entonces, por supuesto, cuando ven la diferencia sienten que están haciendo lo que siempre quisieron hacer, que es enseñar. Ejercer la vocación docente.
-Por otra parte, ¿estás trabajando en un proyecto con la empresa Globant para presentar una aplicación?
-Hace unos años, con Vanesa de Mier, que hizo su tesis de doctorado conmigo sobre fluidez en lectura y que también estuvo trabajando con la especialista número uno del mundo en fluidez durante cuatro meses en Estados Unidos; elaboramos un programa de fluidez en lectura que es una aplicación y Globant gratuitamente la está desarrollando. Nosotros le dimos todo el material, que es del Conicet, por lo tanto es de uso gratuito y Globant, en agosto, nos va a dar la aplicación para empezar a utilizarla y ver cómo funciona y qué ajustes hay que hacer para que todos los chicos del país puedan acceder y practicar la lectura de tal manera de adquirir la fluidez necesaria. Quiero aclarar que fluidez en lectura no es solo medir cuántas palabras leen, sino que es rapidez y precisión en la lectura de palabras y comprensión. La famosa comprensión, no interpretación; comprensión de textos. Porque si nos focalizamos solo en que los chicos lean rápido las palabras, nos estamos equivocando. Entonces, como técnicos tenemos que decir no, señores, el camino es la comprensión de textos. Nosotros empezamos a trabajar en forma sistemática, a enseñar comprensión de textos desde jardín; enseñando vocabulario, estrategias de comprensión con lecturas diarias de distintos tipos de textos. Desde jardín, los chicos pueden aprender a comprender y aprender lenguaje; porque si los chicos tienen un vocabulario reducido, no pueden comprender ni escribir textos. Tenemos que trabajar muchísimo la oralidad y eso es un eje fuertísimo de nuestro programa “Queremos aprender” (le pusimos ese título precisamente porque los chicos quieren aprender; el problema es que no les enseñan). Este programa lo ha elaborado un equipo de especialistas (porque nadie puede ser especialista en todo). Como es un programa de desarrollo integral que atiende al desarrollo cognitivo, funciones ejecutivas, habilidades socioemocionales, comprensión y producción de textos, trabajo con la oralidad; formamos un equipo del que participan especialistas en cada uno de estos aspectos del desarrollo infantil y también docentes, porque necesitamos la experiencia de aula. No podemos estar armando un programa para el aula desde un escritorio. Elaboramos las actividades, las llevamos al aula y vemos cómo reaccionan. Que los docentes nos digan si es aplicable o no, si ese texto sirve o no, para tal nivel. Es una ida y vuelta a través del cual vamos elaborando todos estos materiales.
-¿También elaboraron un videojuego?
-Bueno, el videojuego es un sueño que tuve hace muchos años porque en un documental vi unos chiquitos en África, descalzos, debajo de un árbol jugando y con un celular en el que tenían un videojuego para aprender a leer en su lengua. Y siempre quise hacer ese videojuego. Nos pasamos dos años al menos trabajando con Magdalena Lacunza y su familia que colaboró, por supuesto, porque era imposible para nosotros pagar un videojuego por el costo. Lo hicimos a pulmón, pero todavía nos quedan pulmones. Ese videojuego está en una plataforma de la que todos lo pueden bajar, colocar en una computadora, en un dispositivo y no necesita Internet para que los chicos jueguen. Es decir que, una vez que lo tienen lo pueden usar y pueden jugar en todo momento. Se puede utilizar, por supuesto, en el aula también. Magdalena ha hecho experiencias en el aula; ha proyectado el videojuego y todo el grado ha estado jugando y aprendiendo.
-¿Cuál es el nombre del videojuego?
-El nombre del videojuego es Klofkina. Es una niña extraterrestre que viene a la Tierra, se le rompe la nave y entonces los chicos tienen que ayudarla a reconstruir su nave. Y cada pedacito de su nave es una letra. Entonces trabajan con los sonidos. Después se incorporan las letras y aprenden las correspondencias porque tienen que aprender. Tenemos que enseñar todas las correspondencias, sonido, letra, para que los chicos puedan leer y escribir palabras sin omitir. En pocos meses evaluamos el impacto de este videojuego junto con los materiales de “Klofki” y a fin de primer grado, el 86% de los chicos pudo leer un texto de dos párrafos, un texto de más de media carilla y contestar por escrito cinco preguntas de comprensión.
-¿Qué edad tienen esos chicos?
-Tienen seis, siete años. Es decir, que es lo que nosotros podíamos hacer hace años, antes de que se instalara la psicogénesis y destruyera la enseñanza de la lectura y la escritura en el país. Todos aprendíamos a leer y escribir en primer grado y ese tiene que ser el objetivo; en la medida en que ese no sea el objetivo de todas las provincias (que lean y escriban textos breves), vamos a seguir generando una situación de injusticia. Por más que hablen y deliren con la equidad, si no fijamos los mismos objetivos no la vamos a tener. Estamos fijando objetivos de leer, comprender y escribir textos breves. Pero, si en otras provincias el objetivo es que lean y escriban tres, cuatro o cinco palabras, ya desde la escuela estamos generando una brecha. Necesitamos fijar los mismos objetivos para todo el país, para fin de primer grado. Es necesario coraje; coraje para enfrentar el desastre que hemos hecho y fijar objetivos comunes, porque en los objetivos comunes está la equidad y la justicia. Todo lo demás es sarasa.
-Clarísimo. Me dejas sin palabras. Habías explicado esto asimilándolo a la práctica de un médico, por ejemplo.
-Claro, en el mundo, cuando empezó esta decadencia de la enseñanza (hay chicos que salen de la secundaria sin saber leer ni escribir, se está planteando en algunos países poner dentro de la ley “mala praxis en educación” ¿Por qué? Porque si yo no le estoy enseñando a leer y escribir, estoy impidiendo el desarrollo de su cerebro, el desarrollo de su cognición. Estoy atentando contra la salud de esos chicos. Por eso se están planteando el instalar como ley “mala praxis en educación”. Se está haciendo daño. Es una estafa que tiene consecuencias en la vida futura de todos esos chicos. Entonces no podemos seguir sin enseñar. Si ya hace años todos aprendíamos a leer y a escribir en primer grado, ¿por qué ahora tenemos que retrasarlo a tercer grado? Es una estafa. Es una mentira. Es una manera de tapar el fracaso. Pero el fracaso nuestro, que no enseñamos a leer ni a escribir como corresponde.
-Y con respecto a la esperanza, que fue el principio de esta conversación. ¿Vos decías que hay maneras formando a los formadores de los formadores?
-Sí. Ya Corrientes dio un primer paso con la diplomatura en la Universidad y ahora en Mendoza estamos armando una actualización para los profesores de los institutos para que los formadores se actualicen en las nuevas metodologías basadas en la investigación. Se actualicen en la ciencia de la lectura, que accedan a las investigaciones, a los estudios que fundamentan los programas, porque nuestra propuesta está fundamentada en cientos y miles de investigaciones que nos muestran que ese es el camino. De hecho son comprobables los resultados que logramos. Hay chicos de primer grado que ya en agosto empiezan a escribir textos sin omitir letras, con la organización textual que tiene que tener ese tipo de discurso.
-¿Y en esto tiene importancia la letra ligada, la cursiva?
-Nosotros trabajamos con la cursiva porque hay mucha evidencia de la ventaja de la cursiva con respecto a otro tipo de letra, porque escribimos con la mano. ¿Y entonces qué es lo que sucede? La letra cursiva, que es continua, logra por las zonas del cerebro que controlan el movimiento continuo, automatizarse más rápidamente. Entonces los chicos tienen mayor control sobre la letra, sobre el trazado, sobre la dirección. Si se enseña con letra cursiva, se aprende con letra cursiva desde un principio, porque las investigaciones muestran que lo peor que podés hacer es cambiar el tipo de letra y eso es lo que se hace aquí. Lo peor que podés hacer es utilizar letra de Imprenta mayúscula. Y es lo que se hace acá. Y también letra de imprenta mayúscula para la lectura. Es un disparate. Va en contra de la habilidad de procesamiento de los ojos. Fijáte en los libros. ¿Qué letra tenemos acá, en este libro? Imprenta minúscula ¿no es así? ¿Por qué todos los libros se imprimen en letra de imprenta minúscula? Porque hace años, en la década del 40, ya se demostró que se procesa mejor y en forma más rápida la letra de imprenta minúscula porque tiene mayor contraste perceptivo y además la letra de imprenta mayúscula, que está todo al mismo nivel, no deja ver el punto. Entonces, si vos no ves el punto, no podés comprender el texto. Porque el punto y la coma implican las pausas necesarias para que puedas ir procesando por unidades de información. Es decir, que se ha hecho exactamente todo lo posible para que nuestros chicos no comprendan textos y después se preguntan “¡Ay! ¿Por qué no comprenden textos?”. Es decir, la ciencia de la lectura nos dice y nos muestra cuál es el camino. Necesitamos la decisión política para seguir ese camino. Si no, seguiremos destruyendo generaciones.



