Nació en Mendoza y hoy salva niños con una extraña enfermedad en las piernas en Colombia
Sandra Fariña es kinesióloga y se especializa en Colombia en linfedema y elefantiasis. Su formación en Mendoza y su proyección internacional.
La kinesióloga mendocina que trabaja en Colombia.
Gentileza Sandra FariñaLa vida suele tener giros inesperados y uno de esos llevó a una mendocina a vivir en Colombia hace 16 años. Desde la otra punta del continente, la kinesióloga Sandra Fariña salva niños que padecen linfedema y elefantiasis. Aunque extraña todos los días su Mendoza natal, siempre hay un paciente que la obliga a extender su estadía en Barranquilla.
Te puede interesar
Impulsan una "Ley de Glaciares en Mendoza" para revertir la reforma nacional
Trabajo y estudio en Mendoza
Sandra nació en Mendoza. Vivió en Carrodilla y después en Godoy Cruz, donde todavía vive su mamá a quien visita cada año. Estudió la primaria en la escuela Julio Mayorga de Luján de Cuyo, empezó la secundaria en el Instituto San Vicente Ferrer, pero como tuvo que empezar a trabajar terminó en el horario nocturno en el colegio Nicolás Avellaneda.
-
Te puede interesar
Mendoza y arquitectura de alto vuelo en casa Brutal Honesty
“Mi carrera la realicé en la Universidad de Mendoza, ya que el horario de cursado me permitía estudiar y trabajar. Muchas veces lloraba de cansancio, me quedaba dormida en el cursado porque llegué a tener tres trabajos para pagar la carrera”, recuerda en diálogo con MDZ.
Un accidente que marcó su vocación
La kinesiología llegó a la vida de Sandra de casualidad cuando uno de sus hermanos tuvo un accidente que lo dejó inmovilizado por meses. “Sus piernas estaban fracturadas cada una en tres partes. Todos los días llegaba un muchacho a darle su terapia y antes de irse me dejaba indicaciones para que ayudara a mi hermano a hacer los ejercicios en su ausencia”, cuenta.
“Ayudé muchísimo a mi hermano en ese proceso. Hasta que un día, era de noche y logré que se parara. Eso cambió mi vida para siempre”, agrega.
Una vez radicada en Colombia hizo un reemplazo de vacaciones en un centro especializado en rehabilitadora vascular periférica y allí descubrió un nuevo mundo. “Vi casos que jamás había visto en Mendoza. Me enamoré de esta área al ver los resultados, el cambio de vida no sólo del paciente sino de la familia completa”, apunta al hablar de su vocación.
Colombia y las enfermedades raras
Sandra llegó a Barranquilla hace 16 años. Todos los años se prometía volver a Mendoza pero su ganas de aprender y ayudar a los pacientes la obligaban a suspender sus planes.
“Llegaban a consulta pacientes con linfedemas, patologías que en Mendoza no había visto nunca, como elefantiasis. Recuerdo que por un caso en particular me quedé, querían amputarle la pierna izquierda por linfedema a una mujer de 32 años. Yo le dije `yo te recupero` y así fue. Cuando recuperaba un caso, llegaba otro más complejo”, dice la kinesiólogo mendocina.
“Estos casos tan complejos los vemos por el calor constante de la región caribe. Al consultorio llegan pacientes de todo Colombia y de otros países para realizar sus terapias”, agregó la especialista en rehabilitación vascular periférica.
Sandra vive con su perrhijo Emir José Luis de 9 años que la acompaña al consultorio y hasta viaja con ella cuando va a dar conferencias o asiste a capacitaciones. En Mendoza la espera su mamá y su sobrino que también es kinesiólogo y con el que planean grandes proyectos profesionales.
Una extraña enfermedad
“El linfedema es acúmulo de agua, electrolitos, proteínas de alto peso molecular y otros elementos en el espacio intersticial como consecuencia de una alteración dinámica o mecánica del sistema linfático que impide su adecuado drenaje de ese sector lo que conlleva a un aumento progresivo y evolutivo de la región afectada, con el tiempo el tejidos se fibrosan, cambian su morfología, color, suelen presentan múltiples infecciones cómo celulitis”, explica con pasión Sandra Fariña.
“Puede ser de origen primario -congénito, es decir se nace con alteración del sistema- presentándose en cualquier etapa de la vida, por un golpe, luego de un esguince, de repente se dan cuenta que él zapato no entra como el otro o una prenda, por una actividad física en el caso de algunos jóvenes, también se puede desarrollar desde la pancita de la mamá”, añade.
Además, los tipos se dividen de acuerdo a la edad del paciente en que se desarrolla la enfermedad. “Le llamamos linfedema precoz si se presenta antes de los 36 años y tardío luego de esa edad.También está el linfedema secundario y éste puede aparecer asociado a cirugías, tratamientos oncológicos, infecciones, rehabilitaciones mal realizadas, por cirugías estéticas me están llegando varios casos, por obesidad, lipedema o insuficiencia venosa crónica”, destaca.
Síntomas del linfedema
- Sensación de pesadez o tensión
- Endurecimiento o cambios en la piel
- Disminución de la movilidad en la zona afectada
- Sensación de tirantez o molestia
- Marcas en la piel (como la del elástico de la ropa o el calzado)
- En algunos casos, dolor
Una enfermedad sin cura
“El linfedema por ahora no tiene cura definitiva, pero cómo les digo a mis pacientitos se puede tener una excelente calidad de vida, y esa es nuestra tarea, lo importante es que lleguen a lugares con profesionales altamente formados y comprometidos”, insiste Sandra.
“Muchas veces tenemos que estar pendiente 24/7 por las posibles complicaciones de acuerdo a cada caso, por si me necesitan por algo, si ve o si nota algo mínimo que le llame la atención, de esa manera logramos llegar a muy buenos resultados”, añade.
En cuanto a la recomendaciones, la especialista aconseja:
- Descansar
- Comunicación sincera y fluida con el profesional
- Cuidado con las picaduras porque son la puerta de entrada a las infecciones
- Calzado cómodo y adecuado
- Hacer los ejercicios diarios
- No sacarse los vendajes
- Humectar la piel
- No faltar a la terapia
- No desanimarse







