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Monotributo y jubilación: cuánto puede cobrar cada categoría en marzo de 2026

La categoría elegida durante la vida laboral no es un dato menor: puede definir si el haber queda cerca del piso previsional o si logra despegar de ese monto.


Hablar de jubilación siempre abre preguntas, pero en el universo del monotributo esas dudas suelen multiplicarse. No es raro. A diferencia de lo que ocurre con un empleado formal, acá no se toma como base el salario real de los últimos años, sino una referencia previsional atada al nivel de aporte realizado dentro del régimen.

En otras palabras, no da lo mismo haber permanecido durante décadas en una categoría baja que haber sostenido aportes más altos a lo largo del tiempo. Esa diferencia pesa cuando llega el momento de iniciar el trámite y mirar de frente cuánto se va a cobrar cada mes. Para jubilarse por el sistema general, los requisitos básicos siguen siendo los mismos: 60 años para las mujeres, 65 para los hombres y 30 años de aportes registrados.

Un cálculo distinto al de los asalariados

Ahí aparece la primera gran diferencia. En los trabajadores en relación de dependencia, el haber inicial surge del promedio actualizado de remuneraciones. En el caso de monotributistas y autónomos, el esquema es otro. El sistema no mira sueldos efectivamente cobrados, sino una renta presunta vinculada con la categoría en la que se hizo el aporte.

Por eso, el recorrido dentro del monotributo importa tanto como los años trabajados. Quien pasó buena parte de su carrera en escalas bajas, en general, queda más cerca del haber mínimo. En cambio, alguien que tributó durante años en tramos más altos puede aspirar a una prestación superior, aunque el resultado final nunca depende de un solo mes, sino de la trayectoria completa. También hay que tener en cuenta que esas jubilaciones entran en el esquema de movilidad previsional, por lo que se actualizan con los incrementos vigentes del sistema.

El piso jubilatorio de marzo y lo que muestra la categoría A

Para marzo de 2026, el haber mínimo quedó en $369.600,88 tras el ajuste mensual informado por Anses. A ese monto se le suma el bono de $70.000 que el Gobierno mantuvo para quienes cobran la mínima, de modo que el total alcanza los $439.600,88. Esa referencia sirve como punto de comparación porque muchos monotributistas que pasaron años aportando en la categoría A o en tramos bajos terminan orbitando cerca de ese valor al momento de jubilarse.

No es una regla matemática idéntica para todos, pero sí una tendencia bastante clara: cuanto más reducida fue la base previsional durante la vida laboral, más difícil es despegar del piso del sistema. En esa lógica, la categoría no es apenas un dato administrativo del presente; funciona como una huella que más tarde impacta en el bolsillo.

Cómo pagar el monotributo en tiempo y forma. Foto: Walter Moreno/MDZ

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Cuánto aporta cada escala del monotributo al sistema previsional

Dentro de la cuota mensual del monotributo hay un componente que va directo al Sistema Integrado Previsional Argentino. Ese aporte previsional arranca en $15.616,17 en la categoría A y sube de manera progresiva hasta $135.262,74 en la K. Entre ambos extremos aparecen escalones intermedios: B aporta $17.177,79; C, $18.895,57; D, $20.785,13; E, $22.863,64; F, $25.150; G, $35.210; H, $49.294; I, $69.011,60; y J, $96.616,24.

La diferencia es amplia y ayuda a entender por qué dos monotributistas con la misma edad y los mismos años de actividad pueden llegar al retiro con haberes distintos. No alcanza con mirar cuánto se paga hoy. Lo decisivo es cuánto tiempo se sostuvo cada nivel de contribución, si hubo cambios de categoría y cómo quedó armada la historia previsional total.

Por eso, cuando un monotributista intenta estimar qué jubilación podría tener, la respuesta rara vez sale de una cuenta simple. Hay un piso legal de acceso, reglas previsionales comunes y un componente específico ligado al tramo en el que aportó durante años. La categoría A suele empujar hacia la mínima.

Las superiores pueden mejorar el resultado, aunque el número definitivo siempre depende del recorrido completo y de las actualizaciones del sistema. En un contexto en el que cada peso cuenta, entender esa mecánica deja de ser una curiosidad y pasa a ser una herramienta concreta para planificar el futuro con más claridad.