Loewenstein: el millonario que fue al baño de su avión y desapareció

Loewenstein: el millonario que fue al baño de su avión y desapareció

Todavía hoy no se sabe a ciencia cierta qué pasó con Alfred Loewenstein, quien en sus tiempos fue propietario de una de las fortunas más grandes del mundo. Los últimos testigos que lo vieron juran que iban volando con él durante la noche cuando el empresario avisó que iba al lavabo y se esfumó.

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Dijo que iba al baño y nunca más lo vieron con vida. Es un final bastante prosaico para quien fue dueño de una de las fortunas más enormes de su época. Alfred Loewenstein iba en su vuelo privado desde el Reino Unido con rumbo a Bélgica cuando se esfumó, y con su ausencia nació un caso policial que incluso hoy despierta interrogantes

Fue el 4 de julio de 1928. Loewenstein salió en su avión junto a 6 personas desde el aeropuerto de Croydon. El ruido de la aeronave iba rasgando la tranquilidad de un anochecer espléndido. A las 18, tras el despegue, no se percibían nubes ni vientos fuertes. Donald Drew, el piloto, había comentado que iba a ser un vuelo muy tranquilo. Lo acompañaba el mecánico Robert Little.

Tanto Drew como Little se metieron en la cabina, que tenía una entrada independiente y dejaba al área de pilotos aislada del resto de los pasajeros. Entre los que viajaban, además del magnate, estaban Arthur Hodgson, su secretario; Fred Baxter, su ayudante de cámara; y dos estenógrafas, Paula Bidalon y Eileen Clarke

Loewenstein se metió en algunos negocios cuestionados, entre ellos las apuestas.

Con el Fokker ya rozando los 1200 metros de altura, el clima adentro era tranquilo. Loewenstein iba escribiendo cosas en una libreta. Luego se levantó: iba al baño.

En el habitáculo trasero del avión había dos puertas (ver croquis). Una decía en grandes letras "EXIT" (salida) y la otra, claro, era el baño. Es más: para abrir la puerta de salida en pleno vuelo, se necesitaba la fuerza de dos hombres, ya que el viento presionaba hacia adentro.

Un croquis del avión.

Pasaron diez minutos. Baxter, el ayudante de cámara, se preguntó si su patrón se sentía mal. Fue hasta la parte posterior del avión y dio algunos golpecitos en la puerta del baño. Silencio.

Lo que encontraron

Alarmado, Baxter contó que decidió abrir la puerta del baño a la fuerza, pero no encontró nada. ¿Dónde estaba Loewenstein? El piloto Drew se enteró de la novedad y aterrizó de emergencia en una playa desierta, en las inmediaciones de Dunkerke. El área estaba militarizada; sin embargo cuando llegaron los soldados se encontraron con toda la tripulación ya de pie sobre la arena. Faltaba, eso sí, el dueño de la aeronave.

El cadáver apareció más de dos semanas después. Estaba tan podrido, que hubo que identificarlo por el reloj pulsera

Los primeros investigadores que interrogaron al grupo tuvieron sospechas. Contaron que los testigos respondían con evasivas. El detective a cargo, un tal inspector Bonnot, confesó que "cualquier hipótesis" era posible. De todos modos, no arrestó a nadie y dejó que el avión retornara al aeropuerto de Croydon.

El 19 de julio de aquel 1928, el presunto cuerpo de Loewenstein fue rescatado por pescadores en la costa francesa: estaba tan podrido que lo identificaron por su reloj pulsera. Según la autopsia, tenía varios huesos rotos y una fractura de cráneo.

Y hasta hoy no se sabe qué pasó. Los especialistas insisten en que era muy difícil abrir la salida de la nave en pleno vuelo. Entre los que abonan la teoría del suicidio, varios destacan que el empresario tenía deudas importantes y había formado parte de algunos negocios turbios de los que le estaba costando salir.

La otra teoría dice que sus compañeros de vuelo lo tiraron a propósito y se pusieron de acuerdo para mentir. En ese sentido, el hecho de que la esposa de Loewenstein, Madeleine, fuera a quedarse con gran cantidad de dinero suma plausibilidad a la hipótesis.

¿Y vos que pensás? ¿Se tiró o lo mataron para quedarse con la herencia?

 

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