Matar por un celular: así asesinaron a don Osvaldo en Las Heras

Matar por un celular: así asesinaron a don Osvaldo en Las Heras

Osvaldo Héctor Peñaloza (68) era un hombre sencillo. Le gustaba la tele y jugar a la pelota junto a un equipo de veteranos. El domingo, mientras tenía la puerta abierta en su casa del barrio Plumerillo Norte, ingresaron ladrones y lo asesinaron. Todo por dos teléfonos viejos. Hoy habrá una marcha.

Facundo García

Facundo García

Esta no es únicamente la historia de un asesinato en Las Heras. Es, también, el reflejo de cómo se muere de un día para el otro la gente de barrios donde hasta hace poco se podía vivir con tranquilidad. Aquí, el repaso de los hechos que terminaron con la existencia de don Osvaldo Héctor Peñaloza (68); un esposo, padre, abuelo y bisabuelo a quien balearon sólo para llevarse dos teléfonos viejos.

Domingo 17 de enero. Cerca de las 23.45, el barrio Plumerillo Norte atravesaba otra de las sofocantes noches de verano que caen como un mazazo sobre la periferia del Gran Mendoza.

"Hay un momento en que el ventilador ya no te alcanza, porque tira aire caliente, así que uno abre la puerta para que entre el fresco", contó en diálogo con este diario Susana María Peñaloza, la hija del fallecido.

La puerta en la casa 8 de la manzana F, entonces, estaba abierta. Como se hizo siempre en tantísimas casas cuyanas. Adentro había varias personas. Osvaldo miraba la tele en una reposera, medio dormido. En un rato se iba a tener que levantar para entrar la camioneta. Pero eso podía esperar. 

Su esposa desde hace 46 años, Norma, ya estaba en la cama. Y a su lado -en la mesa de luz- la mujer había puesto a cargar un celular.

En eso, ella escuchó que alguien desenchufaba el cargador del teléfono

Salvaje

"Mi mamá pensó que podía ser alguno de los niños, que suelen sacarle el cargador porque los pierden", sigue Susana, la hija de Osvaldo y Norma. No eran los chicos. Era un ladrón que se estaba llevando el celular. Y al entreabrir los ojos, la señora vio desde la cama la figura de un extraño que salía del cuarto. Entonces llamó a Osvaldo.

El hombre, que estaba frente a la tele, se despertó y vio que el intruso pretendía arrebatarle el teléfono también a él. El delincuente todavía estaba ahí, así que Osvaldo intentó recuperar los aparatos, uno de los cuales cayó al piso. 

"Ni siquiera eran teléfonos modernos. Se usaban para Facebook y Whatsapp"

Lo que nadie sabía era que afuera de la vivienda había otros dos cómplices. Uno al lado de una ventana y otro que hacía de "campana" en la vereda de enfrente. Al percibir que adentro se estaba produciendo un forcejeo, el de la ventana entró a la casa. Ese es el momento en el que le pegaron un tiro en la espalda a la víctima y huyeron. 

"Ni siquiera eran teléfonos modernos. Apenas servían para Facebook y Whatsapp", llora Susana en la charla con MDZ.

Herido

—Che, me dieron—dijo Osvaldo cuando los ladrones ya estaban lejos.

—¿Un tiro?—preguntó Norma.

—Sí.

—¿Pero cómo te van a dar un tiro si no se te ve nada?—

Osvaldo giró, se miró la espalda y junto a su familia vio un puntito rojo del que salía un fino hilo de sangre. Como albañil y jugador de fútbol, sabía reconocer cuando una herida era superficial. Pero esta era distinta.

—Nos dijo que no aguantaba el dolor— relata Susana.

La bala le había perforado el intestino, el hígado, el colon y el pulmón.

Y la ambulancia tardó tanto en llegar, que los familiares decidieron llevar a Osvaldo al hospital en auto. Quedó internado y al principio estaba lúcido. Parecía que se recuperaba. El domingo por la noche lo operaron de urgencia. Luego su cuadro empeoró y finalmente falleció en la tarde de ayer.

Peñaloza era muy futbolero.

Reclamo de justicia

Por los lados del Plumerillo Norte hay quien dice conocer a los culpables. "Son chastrines -cuenta un vecino indignado-. Uno de ellos acababa de salir de la cárcel".

El fiscal de homicidios Carlos Torres está al frente de la investigación y trascendió que hay avances, aunque no se detallarán aquí para resguardar la pesquisa.

Por su parte, Susana, la hija, no encuentra consuelo: "por dos celulares se llevaron a un ser humano ejemplar", se lamenta. Tres hijos, ocho nietos y un bisnieto lo van a echar de menos.

"Cumplirá su sueño de jugar con Maradona"

Es que -explican ellos- Osvaldo era un hombre bueno y sencillo. Se ganaba la vida haciendo changas y le gustaba jugar a la pelota en el Club Las Heras, junto a su equipo de veteranos, que estaba compuesto por cracks de entre 55 y 70 años.

"Ese era su cable a tierra. Su mayor ambición: el partido de cada semana. ¿Sabés qué? Una de las cosas que me da fuerzas es que ahora va a poder cumplir su sueño de jugar con Maradona", confiesa Susana cerca del final de la charla.

Al rato, comparte este video en el que se ve a Osvaldo viviendo a pleno. Y en la espalda, en vez de tener un balazo, el lasherino exhibe con orgullo el número 10 que lucía en los potreros.

Una foto "homenaje" que hizo la familia.
  • Este jueves a las 20, la familia de don Osvaldo convoca a una manifestación en la Manzana F casa 8 del Barrio Plumerillo Norte (Las Heras). 
  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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