Bomberos: experiencias de humanidad en la catástrofe

Bomberos: experiencias de humanidad en la catástrofe

El escritor Benjamín Reynal es también bombero. En esta entrevista exclusiva con MDZ, comparte anécdotas del oficio y conversa sobre su libro, que resume años de andar entre incendios, choques y rescates.

Facundo García

Facundo García

Benjamín Reynal (45) es bombero y escritor. Desde hace más de 5 años se ocupa junto a sus compañeros de cuidar a los habitantes de Bariloche. Pero a medida que se fue metiendo en el oficio, descubrió que había una gran cantidad de experiencias que no habían sido relatadas. Por eso publicó Contra el fuego (Planeta), una colección de hazañas relacionadas con una tarea tan antigua como la humanidad: cuidar al otro.

La charla con MDZ se produce justo en el Día del Bombero. En la misma tarde, poco después de conversar con Reynal, dos de sus colegas fallecerán por una explosión en una perfumería de Buenos Aires. Y, casi proféticamente, el diálogo discurre por distintos tramos, pero todos terminan en alguna anécdota donde resuena la generosidad.

—Este libro sintetiza el testimonio de cientos de rescatistas, con sus emociones y luchas— avisa el autor.

"El hombre regresó para cumplir con su palabra..."

En uno de los capítulos se narra lo que sucedió en el subsuelo de la AMIA, cuando tras el atentado de 1994 los bomberos pasaron 33 horas intentando recuperar a tres personas. Luego dos de esas personas fallecieron.

"Sin embargo el muchacho que sobrevivió tiene una historia potente. Él estaba trabajando en la cocina. Con la explosión, quedó aprisionado con una losa y una cocina en las piernas, en un recodo oscuro. Los colegas llegaron a él después de un esfuerzo tremendo y cuando lo estaban por rescatar, se rompió un caño y comenzó a entrar agua. Le alcanzaron una manguera, como en las películas, para que el tipo pudiera respirar si quedaba sumergido. Y para colmo se cayó una losa y hubo que irse porque había peligro de derrumbe. Con su último aliento, el muchacho gritaba  '¡no me dejen solo!'. Y antes de retirarse, uno de los bomberos se acercó a la víctima, se quitó un reloj y le dijo 'esto fue un regalo de mi viejo. Yo te prometo que voy a volver a buscarlos, a vos y al reloj'".

Efectivamente, a las pocas horas el hombre regresó para cumplir con su palabra.

Reynal en pleno operativo.

Valores

El libro está lleno de datos sorprendentes. Revela, por ejemplo, que el setenta por ciento de las salidas del cuartel no tienen que ver con incendios.

—En general son accidentes, atención de personas y animales, gente que se cayó a un pozo y así— enumera Benjamín.

La formación de un buen bombero es permanente. Incluye psicología, metodologías de rescate, acondicionamiento físico. De todo para enfrentar la emergencia, el imprevisto. Literalmente, puede pasar cualquier cosa.

Como cuando Reynal y sus compañeros tuvieron que ir a un terreno en las afueras de Bariloche porque un vecino, mientras despejaba un cantero, había encontrado una vieja espoleta militar activa, llena de trotil. Un hallazgo tan insólito como letal.

"Tras 40 años bajo tierra, el trotil se había cristalizado y eso lo volvía inestable. Tuvimos que cortar las calles, aislar la zona y llamar a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) para que ellos llevaran la espoleta a una excavación y la detonaran ahí.

El libro fue editado por Planeta.

Aquí, allá y en todas partes

Asimismo, en Contra el fuego se analizan acciones que concretaron bomberos de diferentes partes del mundo. Se habla, por ejemplo, de los primeros que llegaron al reactor estallado de Chernobyl.

Reynal: "tuve la oportunidad de escuchar una grabación del llamado al cuartel, cuando avisan lo que ha pasado y el colega exclama 'Dios mío'. Y aún así, con ese miedo, ellos se animaron a enfrentar al reactor candente. Ninguno de ellos sobrevivió, pero su modelo nos sigue inspirando".

Otro de los hechos que repasa el libro es la caída de las Torres Gemelas, que se llevó a unos 300 agentes. Benjamín habló con peritos y testigos para reconstruir el esfuerzo de hombres y mujeres que se toparon de frente con la inmensidad de un hito histórico.

"En aquella época, el protocolo para incendios de rascacielos de Nueva York señalaba que había que establecer un Centro de Comando en la planta baja. Imaginate -informa el escritor-: cuando se cayeron esas dos moles, todos los jefes de bomberos, los enfermeros y los centros de comunicaciones quedaron bajo los escombros. Los que estaban afuera tuvieron que empezar el rescate desde cero".

Decisiones. Opciones que afectan la vida propia y la de los otros. El momento en que se bifurcan el bien y el mal, la solidaridad del egoísmo, la vida de la muerte. En ese punto exacto nace la vocación de ser bombero.

El bombero y escritor Benjamín Reynal.

Para compartir o proponer otras historias inspiradoras, usted puede escribir a fgarcia@mdzol.com

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