Abogado condenado por abuso sexual quedó en libertad
Gustavo Lorenzo fue condenado en 2012 a 12 años de prisión. Había abusado sexualmente de una hijastra menor de edad. Pero desde marzo gozaba de un régimen de semilibertad: se le permitía salir los lunes, miércoles y viernes por la mañana. Ahora, por la emergencia sanitaria que produjo la pandemia de coronavirus, directamente salió de la cárcel.
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Lorenzo fue sentenciado por "abuso sexual sin acceso carnal, con sometimiento gravemente ultrajante, por las circunstancias de su realización y por su duración, agravado por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente". El agravante es que la nena -de 9 años- era hija de su pareja y habitaba en la misma casa que el hombre.
En marzo, luego más de un lustro tras las rejas, Lorenzo había pedido poder salir a trabajar. En el contexto de la pandemia redobló la apuesta y presentó un habeas corpus en el que argumentó que en la Colonia Penal de San Rafael sufría hacinamiento. La Justicia hizo lugar a su pedido y le otorgó la libertad asistida -es decir, con controles- hasta el 10 de mayo, fecha en la que podría concluir el periodo de aislamiento obligatorio.
La decisión coincide con una ola de beneficios otorgados a internos de muchos países del mundo. Se calcula que Estados Unidos ha excarcelado como mínimo a unos 10.000 detenidos; Perú otorgará 4000 indultos y hasta Irán, que suele ser muy duro con sus penas, podría sacar de las penitenciarías a 85.000 presos. ¿El objetivo? Evitar que los penales se conviertan en bombas sanitarias.
Con todo, el caso de Lorenzo sigue siendo polémico, vista la gravedad de su crimen.

