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El verdadero Hombre de la bolsa

Para los que llegaron a vivir la experiencia de jugar en la calle, había un personaje que despertaba susurros y miedo. Los más chicos, incluso, corrían a sus casas temiendo que por la esquina doblara esa silueta: el Hombre de la bolsa te llevaba y nadie sabía adónde ibas a parar.
Condenado Albert Fish, conocido como El hombre de la bolsa o El vampiro de Brooklyn.
Condenado Albert Fish, conocido como "El hombre de la bolsa" o "El vampiro de Brooklyn".

¿Qué hay de cierto en la leyenda? Para los interesados en investigar el mundo del crimen, el primer caso que viene a la mente cuando se menciona al Hombre de la bolsa es el de Albert Fish. No fue el primero ni el último secuestrador de niños, es verdad. Pero sí el más emblemático.

Nacido en 1870, Fish creció en soledad y sufrió un largo historial de abusos durante su infancia. El carácter anónimo de las ciudades hizo que su locura se profundizara.

Comenzó a comer gente por curiosidad. Según su propio relato, un conocido le confesó que había probado la carne humana durante una hambruna y que el sabor no estaba mal. La idea se atornilló en la mente de Fish con la fuerza de una obsesión.

El cuerpo flacucho, la ropa holgada y gris...

Y allá iba él, con su cuerpo flacucho, la ropa holgada y gris, el bigote ancho. Como salido de una pesadilla infantil.

Albert Fish: se desconoce cuántas fueron sus víctimas.

Se desconoce el número total de sus víctimas. Su crimen más resonante fue el secuestro de Grace Budd, una menor de diez años. “Cuando la vi, decidí que iba a comérmela. La corté en rodajas y la fui devorando a lo largo de nueve días”, le escribió luego el asesino a la madre de la nena. No conforme con lo que había hecho, quería explicárselo a la familia de la chica.

Analizando la carta, la Policía encontró que el papel tenía el membrete de una empresa. Un empleado de esa compañía había dejado el block un rato dentro de un apartamento, y en ese sitio estaba Fish. Por lo tanto, se transformó en el sospechoso número uno.

"La silla eléctrica es la emoción suprema"

Al caer preso, saltaron otros dos asesinatos que el psicópata había cometido. Se calcula que fueron más. Con todo, las pruebas alcanzaron para condenarlo. Murió en la silla eléctrica el 16 de enero de 1936. "Es la emoción suprema de mi vida", opinó Fish poco antes de que lo frieran.

Albert Fish en la silla eléctrica.

 

Un poco de luz

En culturas lejanas también se habla de "hombres de la bolsa", tal vez porque en realidad su estereotipo coincide con el de muchos trabajadores golondrina que existen en todos los países y que, en su pobreza, no tienen plata para mochila o ropas finas. En ese sentido, es innegable que -dejando de lado el caso de Fish- la leyenda tiene un componente discriminador

Por otra parte, no todas las historias relacionadas con el Hombre de la Bolsa son crímenes. Algunos lectores recordarán el caso de Benjamín Sánchez, el chico que se perdió en la zona de La Laja (San Juan) allá por febrero de 2019.

Su familia estaba disfrutando de un día de descanso cuando el chico comenzó a alejarse entre los campos. Su mamá lo corría desde atrás: el pensó que se trataba de un juego

Avanzó y avanzó. Cuando quiso volver, era demasiado tarde. Estaba perdido.

Se armaron grupos de búsqueda. Cientos de efectivos salieron a ver si encontraban a Benjamín, que solo tenía cinco años. Con el paso de las horas, algunos de sus allegados empezaron a sospechar lo peor.

Fue un piloto de carreras, Puchi Ontiveros, el que finalmente organizó una partida con amigos y un par de gauchos. Dieron con el nene a más de 20 kilómetros de donde se había perdido. Y acá viene lo llamativo. Cuando interrogaron a Benjamín acerca de la experiencia –había sobrevivido casi un día y una noche deambulando solo en medio de la nada- él contestó:

—Me acompañó el Hombre de la Bolsa. No es malo.

Más de un sanjuanino está convencido de que esa figura humilde y silenciosa que "cuidó" de Benjamín no es otra que la del Cura Brochero, el sacerdote gaucho que fue canonizado por la Iglesia Católica y es venerado en las provincias argentinas.