Caso Florencia: cómo murió la adolescente y las pruebas en la casa del presunto asesino

Caso Florencia: cómo murió la adolescente y las pruebas en la casa del presunto asesino

La fiscal Claudia Ríos pidió la prisión preventiva para Pablo Arancibia y un embargo de $500.000. En tanto que para su pareja, Micaela Méndez, solicitó "el liso y llano sobreseimiento" por no encontrarse en la escena del crimen.

Facundo García

Facundo García

En la audiencia de prisión preventiva de Pablo Arancibia (33) y de su pareja, Micaela Méndez (27), imputados por el crimen de Florencia Romano, de 14 años, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos solicitó el sobreseimiento de la mujer por considerar que hay pruebas suficientes para desvincularla del asesinato de la adolescente.

Ríos pidió el liso y llano sobreseimiento "por no haber cometido este hecho" y a partir de este paso se allanó el camino para que la joven mantenga la libertad que recuperó la semana pasada.  

En el inicio de la videoconferencia que comenzó cerca de las 14 de este martes, se repasaron las razones por las que Micaela podía ser sobreseída en la jornada de hoy. Entre otros motivos, numerosos testigos mencionan que la joven era muy tímida y sumisa y que ni siquiera tenía celular porque Arancibia no se lo permitía.

El día del crimen, diversos testigos ubican a Méndez en el domicilio de unos amigos. A las 12 estaba en casa de la familia Gallardo, en Las Heras, e incluso una testigo envió por WhatsApp a su novio una foto donde está junto a Micaela, por lo que quedaría fuera de la escena del femicidio.

Todos estos testigos ofrecieron sus respectivos teléfonos de forma voluntaria para que se revisen estas pruebas y sustentar la coartada de la pareja de Arancibia.

Desenlace

Se cree que, tras el ataque a la adolescente, el presunto asesino llamó a quien luego sería un informante clave, Aldo Gallardo, preguntándole si estaba con Micaela. Al saber que no estaba con ella (en realidad Micaela estaba con el resto de los Gallardo, en Las Heras) le pidió que entrara su vehículo Nissan de culata en el callejón Berra de Gutiérrez (Maipú), "porque tenía que tirar un perro muerto".

El pasaje Berra (Gutiérrez, Maipú).

Gallardo -quien estaba en el rodado junto a su mujer- cuenta que creyó en lo que le decía su "amigo". En el baúl de la camioneta quedó una huella de Arancibia, quien luego de un trayecto de unos 3 kilómetros arrojó el cuerpo del supuesto perro en la calle Alsina de Maipú y se fue junto a Gallardo y su esposa hasta el barrio Uocra de Las Heras.

Allí, el Las Heras, se encontraron con Micaela y el resto de la familia Gallardo. Comieron asado toda la noche y, según el relato, nadie notó que Arancibia estuviera muy afectado. De hecho, Pablo y Micaela durmieron ahí.

Al otro día, cuando iban volviendo, Arancibia pidió bajarse de la camioneta en la zona en la que había tirado el cadáver la noche anterior. Descendió solo y dijo: "Parece que ya se lo comieron los otros perros (al cuerpo de Florencia arrojado allí)". 

Posteriormente, cuando se supo que Florencia había desaparecido, Gallardo se presentó a declarar contando todo lo que había compartido con Arancibia. Luego, con sus coordenadas, se logró hallar el cuerpo, que también había sido visto por una persona que trabajaba en la zona.

Lo que quedó en la casa

En el patio interno de la casa de Arancibia, al levantar la cámara séptica, se encontró una gran cantidad de cenizas que se cree tuvieron que ver con la muerte de Florencia.

Los perros de la Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (ESCAM), entrenados para detectar restos humanos, ladraron justo ahí. En ese sentido cabe apuntar que el acusado fue visto yendo a comprar nafta, a lo que se suma "un extraño olor, como de alquitrán quemado", que los vecinos sintieron aquella tarde fatal. Se cree que el origen de ese humo era Arancibia intentando incinerar parte de la humanidad de Florencia. 

Asimismo, dentro de la casa se localizaron manchas de sangre. El cotejo genético dio como resultado que uno de los indicios contenía ADN de Florencia.  

Respecto de las heridas de la víctima, su cuerpo -medía 1,47 m, frente al metro ochenta de Arancibia- presentaba muchos puñetazos y cortes, fracturas en el maxilar, en el cráneo y en la tibia. La causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico con asfixia.

Los cortes fueron post mortem, en realidad lo que provocó el fallecimiento fueron los tremendos golpes de puño y con elementos contundentes, sumados a la asfixia. De hecho, cuando lo capturaron el imputado tenía rasguños y lesiones en los nudillos.   

El auto de Arancibia. La puerta de su casa se encuentra justo detrás del coche.

La defensa

La fiscal Claudia Ríos pidió preventiva para Arancibia y un embargo de $500.000. En tanto, solicitó la desvinculación de Aldo Gallardo, quien entregó a las autoridades la camioneta en la que se trasladó el cadáver de Florencia. Ahora seguirá asociado a la causa pero como testigo. Lo mismo ocurrirá con Micaela, que fue sobreseída.  

El abogado defensor, Rafael Manzur, dijo que el imputado conoce las pruebas pero que necesita reunirse con él. Hasta ahora, considera que no tiene elementos para cuestionar la teoría del caso de la fiscalía y la querella. Eso, no obstante, podría cambiar, ya que el proceso se halla en sus albores.

 

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