Charla con una "cazadora de asesinos": así funciona la mente criminal

Charla con una "cazadora de asesinos": así funciona la mente criminal

Laura Quiñones Urquiza se dedica a analizar el comportamiento de asesinos, violadores y otros seres que componen el amplio espectro del mundo delictivo. En esta charla, contó los secretos de su trabajo y explicó qué detalles que aparecen en las series de Netflix son diferentes en la realidad.

Facundo García

Facundo García

Laura Quiñones Urquiza es perfiladora criminal. Es decir que busca patrones y recurrencias en asesinos, violadores y todo tipo de delincuentes para intentar atraparlos. Esta semana charló con el programa El Permitido, de MDZ Radio, y reveló los secretos de su trabajo, en una tarde en la que lectores y oyentes se sintieron un poco detectives.

¿Qué tienen los violadores en la cabeza? ¿Y los asesinos seriales? ¿En qué entornos abundan los pederastas? Laura respondió estas y otras preguntas a lo largo de la conversación.

"A nosotros nos convocan juzgados de instrucción o fiscalías, así como unidades especializadas de la Policía, a través de un pedido formal", contó la investigadora. Añadió que, cuando una pesquisa está trabada, le ponen enfrente el expediente completo y ella comienza su análisis.

"El 99% de los perfiladores no va a la escena del crimen"

"Ojo, no es como en las películas, en las que los perfiladores llegan al lugar del hecho. La Justicia es la que está antes que nadie en esos sitios: incluso en el FBI, el 99% de los perfiladores no va a la escena. Los que van a la escena son los especialistas en balística, el planimetrista, el fotógrafo, etc. Mi trabajo viene después. Porque no serviría de nada que yo esté ahí si no tengo, por ejemplo, los resultados de la autopsia", aclaró la entrevistada. 

Verdades ocultas

Aquella joven apareció muerta en medio de un incendio, con la ropa puesta. A primera vista, parecía que se había quemado o asfixiado: la familia tenía dudas. "Pero entonces descubrimos que la chica tenía pérdida del tejido anal y rastros de una salvaje violación. El asesino la había ubicado como si ella hubiese intentado escapar del fuego por la ventana", relató Laura, para enfatizar que lo que aparece en el principio de los casos no suele ser la verdad que se revela después.  

En esa oportunidad, el móvil era la violación y -probablemente- el homicidio fue criminis causa, o sea para evitar que la víctima pudiera reconocer al abusador y de esa forma el delito quedara impune. Pero hay asesinos que matan no una sino varias veces. ¿Qué pasa en sus mentes?

Hay criminales que tras matar permanecen 'latentes' por días, meses o años. Luego vuelven a buscar sangre.

"Un asesino serial -ilustró Laura- mata por una necesidad psicológica y lo que obtiene con eso es una satisfacción emocional. Robert Ressler, del FBI, dice que tiene que haber tres víctimas o más, con espacios de tiempo separados que nosotros llamamos periodos de enfriamiento".

Hay criminales que tras matar permanecen "latentes" durante días, meses o años. Desarrollan una vida familiar, se desempeñan en una profesión, son vecinos respetados. De pronto, una noche, impulsados por vaya a saber qué oscuridades, vuelven a buscar sangre.

Pero Quiñones marcó una diferencia fundamental. "Insisto en esto de la necesidad psicológica y la satisfacción emocional, porque es lo que diferencia a un asesino serial de un sicario. Eso no quita que algunos sicarios adquieran, a medida que matan, una especie de gusto por matar".

Las firmas

Los lectores habrán sentido alguna curiosidad por esos homicidios en los que su autor da la impresión de haber dejado una marca especial; a veces ridícula. Es lo que algunos criminólogos llaman "la firma".

Laura lo explica: "las firmas son aquellas acciones que no son necesarias para la comisión del delito. Ejemplo: el criminal ata a las víctimas de determinado modo, con pañuelos o con cosas de colores, es decir que usa detalles que exceden lo práctico". 

Puso como ejemplo a un violador que cayó recientemente en Argentina. El sujeto atacó a 5 mujeres y a todas las obligó a caminar con él de la mano por la calle, en plena madrugada.

"Eran como las 3 de la mañana, en días de la semana, y él esperaba a chicas que volvían de trabajar -relató la perfiladora-. Ahí las forzaba a caminar con él y las llevaba a puntos que ya tenía preestablecidos: ahí había una fantasía de noviazgo. Era su firma, algo innecesario para la comisión del delito".

Y no es solo lo que el agresor haga. Lo que diga, cómo lo diga, sus gestos, sus pequeñas desviaciones pueden ser pistas para dilucidar quién es. 

Casi indetectables

"Los psicópatas, en general, no están en las cárceles -disparó Laura-. Ocurre que son muy difíciles de detectar, capaces de leer las lógicas sociales y simular que las cumplen, a la vez que no sienten ningún tipo de empatía por los demás". 

Entre estos individuos están, por ejemplo, algunos pederastas. Se disimulan. Se escabullen. A veces tienen una familia, o una pareja adulta, pero abusan de menores. "Y la gente se sorprende, porque algunos son profesores de escuela. Pero justamente: ¿dónde iría un pederasta de cacería? Precisamente a esos lugares, van a buscar donde está 'la materia prima': escuelas, clubes de fútbol, transportes escolares, lo que por supuesto no significa que toda la gente que se dedica a eso sea pederasta", cerró Laura. 

  • El permitido va de lunes a viernes por MDZ Radio, con la conducción de Federico Croce. Si querés escuchar la entrevista completa a Laura Quiñones Urquiza, hacé click acá.
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