Gran ola de allanamientos tras un año signado por la pedofilia

Gran ola de allanamientos tras un año signado por la pedofilia

La operación "Corona Web" concretó en las últimas horas más de cien procedimientos en varias jurisdicciones. Fuentes de la Policía confirmaron a este diario que en Mendoza también hay acusados y podrían caer más. El tráfico de material audiovisual con abusos a menores se disparó durante la pandemia.

Facundo García

Facundo García

Entre otras cosas, el 2020 será recordado como el año en el que la cantidad de material vinculado a los abusos sexuales de niños se multiplicó como nunca en las redes. Mendoza no está fuera de la tendencia, y fuentes policiales confirmaron a MDZ que mientras se escribe esta nota podrían producirse nuevos allanamientos en la provincia, como parte de un golpe contra una red de pedófilos que operaba en Argentina pero tenía contactos con otros 35 países.

"Por ahora, lo único que estamos en condiciones de informar es que se están desarrollando operativos", comentó un agente de Investigaciones local ante la consulta. Van 120 detenidos que fueron capturados en lugares como la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Jujuy. Están bajo la sospecha de haber generado, distribuido o almacenado registros audiovisuales en los que se vejaba a menores

Sin embargo -y a pesar del duro trabajo de los pesquisas- no hay margen para el optimismo; porque el problema crece más rápido que las soluciones, y lo hace a escala global.

La Guardia Civil de España detectó que durante el inicio de la cuarentena la circulación de imágenes con contenidos pedófilos se había ido a las nubes, especialmente a través de las redes sociales, donde desde mediados de marzo hasta finales de abril se registró un incremento del 507%

Es más: la organización británica Internet Watch Foundation asegura que sus analistas encuentran y borran una escena de abusos sexuales contra niños cada 5 minutos. En 2019, el 92% de esos menores abusados eran de sexo femenino. 

Tierra de sombras

A nivel local, los ejemplos de pedofilia se multiplican con el alarmante ritmo de una metástasis. Del Instituto Próvolo al caso de Jorge Omar Maddio -el anestesista del Hospital Notti condenado a 22 años de prisión por abusar y filmar a menores-; pasando por la abrumadora cantidad de denuncias que se suman semana tras semana, hay indicios de que algo anda muy mal.

Y el modus operandi más común es el de los grupos de Whatsapp o de Telegram. Los miembros de la banda que cayó hace algunas horas operaban a través de una decena de estos grupos, con más de 200 usuarios argentinos. Se estima que algunos incluso vendían las grabaciones de los abusos y recibían divisas a cambio de compartir las aberraciones. Toda una industria.

Para acceder a algunos grupos, los criminales piden que se aporte "material nuevo"

Otra modalidad es la de los "círculos de confianza": para acceder hay que cumplir con ciertos rituales de ingreso. Así operaba una red a la que pertenecía un presunto pedófilo que cayó a principios de este mes en La Matanza (Provincia de Buenos Aires). Según se descubrió, el requisito para sumarse al círculo era producir un video abusando de una niña que perteneciera al entorno del "aspirante", y frente a la cámara se debía exhibir un cartel con un saludo y la fecha de grabación. Luego, eso se compartía a través de Telegram.

En ocasiones los delincuentes se disfrazan con piel de cordero. En septiembre, este diario publicó el caso de una niña de 10 años que vive en Lavalle y había empezado a usar el celular de su mamá para hacer las tareas de la escuela. A partir de eso, se integró a escondidas a un grupo de Whatsapp. Al principio el diálogo era pura simpatía y saludos, pero pronto los desconocidos comenzaron a decirle a la pequeña que si no enviaba fotos eróticas iban a matar a su madre. Los adultos de la familia la notaron angustiada, charlaron con ella e hicieron la denuncia.

Con todo, y como se apuntó más arriba, los pedófilos mutan con una velocidad aterradora, y cuando la Ley los empieza a atrapar en un sitio, se escabullen a otro: encriptan doblemente sus comunicaciones, se refugian en la Dark Web o modifican los hashtags que les funcionan como santo y seña.

Inteligencia artificial

Uno de los recursos más promisorios en la lucha contra estos crímenes es el uso de la Inteligencia Artificial. Si algunas gavillas exigen como requisito de ingreso compartir material de abusos infantiles, ¿cómo hacer para que los agentes policiales se infiltren?

Hay maneras. A raíz del resonante caso de Jörg L. -un hombre que fue condenado hace dos semanas- los medios alemanes contaron que los detectives de ese país utilizan videos generados por computadora para poder acceder a esos grupos. Se analizan miles de registros de abusos reales para generar algunos de modo artificial, sin afectar los derechos de ningún niño. Con esas imágenes, los efectivos simulan hacer el "aporte" y son aceptados.

Y están los llamados cebos digitales. Se trata de robots como Sweetie, una víctima de 10 años que fue creada para captar la atención de los criminales. Los investigadores la controlan como un avatar y se meten en los foros a la pesca de agresores.

Sweetie fue creada para detectar pedófilos.

Otros recursos están orientados a los abusadores potenciales, para encararlos a tiempo y poder derivarlos a un tratamiento psicológico. Se usan "bots" similares a Sweetie que chatean con los usuarios y que al detectar comportamientos o intenciones sospechosos les recomiendan buscar asistencia.

A nivel local, esas soluciones tecnológicas parecen lejanas. Nada impide, sin embargo, optar por estrategias propias, que pueden ser tan sencillas como estar atentos a lo que hacen y sienten los niños y niñas.

  • ¿Comentarios? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com

 

 


 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?