Mil personas en situación de calle: cuántos refugios abrirán este año en Mendoza
La situación de calle expone falencias estructurales que van más allá de los refugios temporales para el invierno.
Llega el frío y el flagelo de vivir en situación de calle se agudiza ante la falta de refugios.
Alf Ponce Mercado / MDZDescienden las temperaturas y la incógnita sigue siendo qué respuesta tendrá el Estado para las personas que viven en situación de calle. A pocos días de que comience el invierno, organizaciones sociales advierten que los albergues prometidos por distintos municipios todavía no se materializan, mientras crece la preocupación por una problemática que supera ampliamente las cifras oficiales.
Qué pasa con los albergues
El debate no es menor. Mientras un relevamiento nacional realizado en marzo registró 422 personas en situación de calle en Mendoza, organizaciones que trabajan diariamente en el territorio sostienen que la cifra real supera las 1.000. La diferencia impacta directamente en la planificación de recursos, plazas y dispositivos de asistencia para enfrentar una problemática que, lejos de ser estacional, se profundiza año tras año.
Desde la Fundación Puente Vincular señalaron que durante mayo se realizó una reunión entre referentes de Desarrollo Social de distintos municipios del Gran Mendoza junto al padre Marcelo De Benedetti, en la que se acordó que cada comuna habilitaría un espacio para alojar entre 20 y 25 personas. Sin embargo, sostienen que las definiciones aún no se tradujeron en acciones concretas.
“Cada municipio se había comprometido a abrir un albergue para unas 20 o 25 personas. Y hasta ahora no tenemos muchas novedades”, advirtieron desde la organización. “Ya estando en casi 10 de junio, ninguno ha mostrado y ha dicho: ‘Sí, vamos a abrirlo’. Hasta ahora son todas promesas”.
El invierno acelera una emergencia que existe todo el año
La apertura de refugios aparece cada año como una de las principales respuestas estatales frente a la llegada del frío. Sin embargo, quienes trabajan en territorio remarcan que se trata de una medida de emergencia destinada a evitar muertes por hipotermia, pero insuficiente para abordar las causas que empujan a una persona a vivir en la calle.
La pregunta de fondo sigue siendo qué tuvo que ocurrir para que alguien terminara en esa situación. La respuesta involucra múltiples factores, aunque organizaciones y especialistas coinciden en señalar tres dimensiones recurrentes: los problemas de salud mental, las adicciones y la creciente precarización de las condiciones de vida.
A lo largo de los últimos meses, distintos testimonios de personas en situación de calle mostraron que la falta de vivienda suele ser el último eslabón de una cadena de vulnerabilidades acumuladas. La pérdida de vínculos familiares, trastornos psicológicos o psiquiátricos sin tratamiento, consumos problemáticos y dificultades económicas aparecen frecuentemente entrecruzados.
En ese contexto, se trata de una estrategia integral que requiere dispositivos permanentes de atención en salud mental y acompañamiento para las adicciones, problemáticas que difícilmente puedan resolverse únicamente mediante un refugio nocturno en invierno.
La precariedad económica también juega un papel determinante. Incluso quienes tienen empleo, estudios o títulos profesionales enfrentan obstáculos casi imposibles de superar para acceder a una vivienda. Los requisitos exigidos por el mercado de alquileres -garantías propietarias, recibos de sueldo elevados o garantes con ingresos que dupliquen (o tripliquen) el monto del alquiler- suelen dejar afuera a personas que carecen de respaldo económico o familiar, aun cuando cuentan con ingresos propios.
También persisten prejuicios sobre quienes viven en la calle con afirmaciones frecuentes como que las personas no quieren ir a los refugios o que simplemente deberían conseguir trabajo. Señalan que muchas parejas rechazan los albergues porque deben separarse para ingresar, mientras que otras personas se niegan a abandonar a sus mascotas. A ello se suman dificultades concretas para acceder a empleos formales, como la falta de celulares, plata para su línea, internet, una compu, una cuenta de gmail, un CV que llame la atención del empleador, un portfolio, un perfil en Linkedin.
Los refugios prometidos y una respuesta que llega sobre la hora
Según explicaron desde Puente Vincular, la intención oficial era distribuir la asistencia entre los distintos departamentos para evitar que toda la demanda se concentrara en la Ciudad de Mendoza. No obstante, remarcan que todavía no hay anuncios concretos ni espacios habilitados por parte de la mayoría de las comunas involucradas.
“Por ahora seguimos como siempre, en la nada”, resumieron desde la organización.
Uno de los espacios previstos para este invierno es el albergue que funcionará en instalaciones vinculadas al Grupo Huentala, impulsado por la Municipalidad de Mendoza. Sin embargo, desde las organizaciones que colaboran con el operativo señalaron que la puesta en marcha también estuvo condicionada por la capacidad de garantizar las comidas para quienes se alojen allí.
“Nosotros somos los que damos el alimento. Si hacemos comida para 100 o 200 personas, hay que agregarle las personas que van a dormir en ese lugar”, explicaron.
Según indicaron, algunas entidades manifestaron dificultades para afrontar esa demanda adicional, motivo por el cual la apertura terminó proyectándose para la segunda quincena de junio.
Mientras tanto, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, confirmó que desde el próximo lunes estarán operativos dos albergues de invierno. “Hemos venido manteniendo reuniones con el Gobierno provincial y con representantes de los municipios para fijar una estrategia común”, sostuvo.
El jefe comunal destacó además la participación de empresas, sindicatos, iglesias, organizaciones sociales y fuerzas de seguridad en el operativo. “El lunes ya arrancamos”, aseguró, al tiempo que indicó que los refugios ofrecerán cena, desayuno, abrigo, acompañamiento profesional, talleres y capacitaciones.
Desde el Gobierno provincial, por su parte, señalaron que la atención de personas en situación de calle se desarrolla de manera permanente y articulada entre la Dirección de Contingencia Social, los municipios del Gran Mendoza y organizaciones de la sociedad civil. Según indicaron, el trabajo incluye recorridas territoriales, relevamientos, asistencia social, acompañamiento integral y la entrega de abrigo y alimentos cuando las condiciones climáticas lo requieren.
Además, aseguraron que muchas de las personas detectadas en la vía pública ya forman parte de dispositivos de acompañamiento social, por lo que las intervenciones contemplan el seguimiento de cada caso y la actualización de las estrategias de abordaje.
Sin embargo, la discusión no pasa únicamente por la asistencia de emergencia, sino también por la capacidad del Estado para generar respuestas estructurales frente a una problemática que, según sostienen, continúa creciendo.
Mujeres sin refugio y un fenómeno que sigue creciendo
Las dificultades no terminan con el acceso a una cama. Desde las organizaciones advierten que los refugios suelen estar diseñados principalmente para hombres y mayores y que las alternativas para la juventud y las mujeres son prácticamente inexistentes.
La llegada del frío obliga a actuar con rapidez para evitar tragedias. Sin embargo, el debate vuelve a poner sobre la mesa una pregunta más profunda que la apertura de refugios temporales. Los albergues pueden evitar una muerte por hipotermia durante una noche de invierno, pero no resuelven los problemas de salud mental, las adicciones, la falta de vivienda ni la exclusión económica que empujaron a esas personas a la calle.
El desafío para el Estado no es solamente dónde dormirán durante las próximas semanas. También implica discutir qué políticas públicas existen para evitar que las personas lleguen a esa situación, cómo se fortalecen los dispositivos de salud mental y consumos problemáticos, qué herramientas facilitan el acceso a una vivienda y de qué manera se acompaña a quienes intentan reconstruir un proyecto de vida. El frío expone la urgencia. La situación de calle, en cambio, es un problema que permanece los 365 días del año.
Dónde acudir
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