Migración e idiomas: por qué la lengua materna sigue siendo clave
Un estudio internacional señala que el primer idioma mantiene un fuerte vínculo con la identidad, incluso cuando las personas viven y trabajan en otros países.
Según datos de la Unesco, al menos la mitad de la población mundial utiliza más de un idioma o dialecto en su vida cotidiana.
ShutterstockEn un contexto de creciente movilidad global, la relación entre migración, identidad y lenguaje cobra cada vez mayor relevancia. Según estimaciones de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA), el número de migrantes internacionales alcanzó los 304 millones de personas, casi el doble de lo registrado en 1990.
Este fenómeno no solo transforma la vida laboral o social de quienes se trasladan de país, sino también su vínculo con el idioma. En ese escenario, la lengua materna continúa ocupando un lugar central en la construcción de la identidad cultural, aun cuando las personas adopten nuevas lenguas para estudiar o trabajar.
El idioma como parte de la identidad
Un estudio internacional realizado por Preply, plataforma global de aprendizaje de idiomas, analizó cómo influye la lengua materna en el sentido de pertenencia de las personas. La investigación se basó en 3.608 participantes de seis países y reveló que el vínculo con el primer idioma no se debilita con el tiempo, incluso cuando se incorporan otras lenguas.
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De acuerdo con los resultados, el 77% de los encuestados considera que su lengua materna es una parte esencial de su identidad. Además, en el caso de familias migrantes, el 85% de los padres afirma que es importante conservar el idioma de origen con sus hijos, más allá de su utilidad práctica.
Los datos también muestran que el idioma con el que una persona creció suele estar asociado con emociones como comodidad, orgullo y sentido de pertenencia, lo que refuerza la confianza personal frente a nuevos desafíos académicos o profesionales.
Migración y convivencia
La migración, la movilidad laboral y la educación internacional hacen que cada vez más personas vivan entre dos o más lenguas. Sin embargo, este proceso no implica necesariamente abandonar el idioma original.
Por el contrario, los especialistas señalan que lo más frecuente es una convivencia dinámica entre lenguas, donde el idioma de origen funciona como un puente con la historia familiar y cultural.
En los entornos familiares, mantener la lengua materna permite transmitir valores, tradiciones y relatos a las nuevas generaciones, reforzando el sentido de pertenencia incluso cuando las familias se integran a otras culturas.
Según datos de la Unesco, al menos la mitad de la población mundial utiliza más de un idioma o dialecto en su vida cotidiana. Lejos de diluir la identidad, el multilingüismo suele ampliarla.
De hecho, el informe indica que tres de cada cuatro personas con más de una lengua materna mantienen una conexión emocional con todas ellas. Además, la mayoría de los hablantes multilingües afirma sentirse más auténtica al expresarse en su primer idioma.
En un mundo cada vez más interconectado, el desafío ya no pasa por elegir entre un idioma u otro, sino por integrar la lengua de origen con el aprendizaje de nuevas herramientas lingüísticas.
Idiomas y oportunidades en un mundo global
En este escenario, el aprendizaje de idiomas se vuelve cada vez más importante para el desarrollo profesional. Plataformas educativas online permiten hoy conectar a estudiantes con docentes nativos de distintos países, facilitando un aprendizaje personalizado y un intercambio cultural directo.
El dominio de más de una lengua dejó de ser una habilidad opcional y se transformó en una competencia clave en un mercado laboral globalizado.
Mientras tanto, los especialistas coinciden en que cuidar la lengua materna fortalece la identidad cultural, al mismo tiempo que aprender nuevos idiomas abre puertas a oportunidades académicas, laborales y de diálogo intercultural.