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Menos nacimientos, más vacantes: la oportunidad que abre el nivel inicial

La caída de la natalidad podría permitir que Argentina alcance una cobertura cercana al 100% en jardines de infantes para 2027, aunque persisten desafíos de calidad y equidad.

La caída sostenida de la natalidad está generando un escenario inédito para el sistema educativo argentino.

La caída sostenida de la natalidad está generando un escenario inédito para el sistema educativo argentino.

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La caída sostenida de la natalidad está generando un escenario inédito para el sistema educativo argentino. Según un informe de Argentinos por la Educación, el país podría alcanzar una cobertura cercana al 100% en el nivel inicial para 2027 sin necesidad de ampliar la infraestructura existente.

Entre 2016 y 2025, la población de niños de 3 a 5 años se redujo un 31%, pasando de 2,25 millones a 1,56 millones. En ese mismo período, la matrícula del nivel inicial cayó un 12%. Los autores del estudio estiman que, si se mantiene la cantidad actual de vacantes y se aprovecha plenamente la capacidad instalada, la cobertura nacional para las salas de 3 a 5 años podría pasar del 87% actual a niveles cercanos a la universalización en la mayoría de las provincias.

Tasa neta de escolarización en el nivel inicial. En porcentaje. Por provincia y sala. Año 2025.

Tasa neta de escolarización en el nivel inicial. En porcentaje. Por provincia y sala. Año 2025.

La sala de 3 años sigue siendo el principal desafío

Pese a los avances registrados en la última década, las diferencias según la edad continúan siendo significativas. Mientras la sala de 5 años alcanza una tasa neta de escolarización del 99% y la de 4 años llega al 87%, la sala de 3 años todavía muestra importantes déficits de acceso: apenas el 58% de los niños asiste al sistema educativo formal. Las brechas también son notorias entre provincias. Buenos Aires y La Rioja superan el 70% de cobertura en sala de 3, mientras que Corrientes, Misiones y Formosa no alcanzan el 30%. No obstante, la expansión reciente fue considerable. Entre 2016 y 2025, la escolarización de los niños de 3 años creció 18 puntos porcentuales a nivel nacional, con avances destacados en San Juan, La Pampa, Córdoba, San Luis, Neuquén y Tucumán.

Menos niños, pero también más oferta educativa

El crecimiento de la cobertura no se explica únicamente por la disminución de la población infantil. Durante los últimos años también hubo una expansión de la oferta educativa. Según el informe, 19 de las 24 jurisdicciones aumentaron la cantidad de secciones de nivel inicial entre 2016 y 2025. A nivel nacional, las salas de 3 años crecieron un 28%, mientras que las correspondientes a 4 y 5 años disminuyeron levemente. Las proyecciones demográficas del Indec indican que esta tendencia continuará. Entre 2025 y 2030, la población de 3 a 5 años disminuiría otro 16%, lo que representa cerca de 250.000 niños menos en edad de asistir al jardín de infantes.

Evolución de la población y la matrícula de niños de 3 a 5 años. Años 2016-2025 y proyección al 2030.

Evolución de la población y la matrícula de niños de 3 a 5 años. Años 2016-2025 y proyección al 2030.

El reto ya no es solo el acceso, sino la calidad

Especialistas consultados coinciden en que el desafío actual va más allá de ampliar la cobertura. Rafael Rofman, investigador principal de Cippec, advierte que una mayor cantidad de vacantes no garantiza mejores aprendizajes y sostiene que el foco debe estar puesto en la calidad educativa. En la misma línea, Rut Kuitca, especialista en primera infancia de OMEP Argentina, considera que la menor matrícula abre la posibilidad de fortalecer aspectos clave como la formación docente, la infraestructura escolar, la universalización de la sala de 3 años y la ampliación de la cobertura en zonas donde aún existen déficits.

Por su parte, María Laura Alzua, profesora de la Universidad Nacional de La Plata y subdirectora del Cedlas, destaca que la caída de la natalidad representa una oportunidad para mejorar la equidad y los resultados educativos, siempre que esté acompañada por inversiones en capacitación docente y políticas específicas para la primera infancia. El informe concluye que Argentina cuenta con una oportunidad histórica para ampliar el acceso al nivel inicial. Sin embargo, aprovecharla dependerá de la capacidad de transformar la menor presión demográfica en mejores experiencias educativas para los niños de todo el país.