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Mendoza y sus lugares céntricos: "Iba yo paseando, vidrieras mirando"

El centro mendocino ofrecía, más allá de su histórica oferta comercial, otro atractivo condimento como era pasear por sus amplias veredas, encontrarse con amigos, disfrutar de un aperitivo en sus distinguidas confiterías y observar las vidrieras de los tradicionales negocios. Escribe Gustavo Capone.

El centro de Mendoza y su transformación a lo largo de los años.

El centro de Mendoza y su transformación a lo largo de los años.

Mendoza Antigua

“Iba yo paseando, vidrieras mirando”. Como en aquella vieja canción del cantante calvo, el recordado Heleno (1941 – 2024): “La chica de boutique”. El centro mendocino ofrecía, más allá de su histórica oferta comercial, otro atractivo condimento como era pasear por sus amplias veredas, encontrarse con amigos, disfrutar de un aperitivo en sus distinguidas confiterías y observar las vidrieras de los tradicionales negocios del centro que iluminaban el paisaje urbano de la ciudad, mostrando a través del vidrio la “nueva ola” o los simbólicos cambios de estación. “Mirar vidrieras”; nota distintiva de los mendocinos como su apego a la vendimia, las raspaditas o la tonada.

Allá lejos y hace tiempo

Entre los primeros grandes negocios del centro mendocino podríamos mencionar a “El Cariño Botao” (lejísimo, allá por el siglo XIX), donde dice la leyenda que las damas patrióticas compraron las telas para la Bandera de Los Andes. O almacenes de finales del siglo XIX como: “Al pobre diablo” (San Juan y Entre Ríos), “La bombilla” con ropa, ferretería y fiambres (San Marín al 200) de Gerónimo Corvetto, “El positivo” (calle Unión, hoy Sarmiento y Perú) con vinos y licores más artículos importados, “La sirena” de los Aguinaga y Ugalde, “La locomotora” (Las Heras y Belgrano) de Miguel Carosella.

Pero también ya entrado el siglo XX a “Casa Postigo” (armería), “Fotografía Setaro”, la hojalatería de Vicente Arturo, “Imprenta Best”, Almacén Cut – Cut, “Tienda La Bola de Oro”, Casa Guerrero, Óptica Birle, Ferretería Goldemberg, Electricidad Huguet, “Zapatería Ruíz, Vega y Coria”, todas cubriendo la calle San Martín.

También para destacar sobre la avenida principal de Mendoza, nombraremos a “La Gran casa colorada” de Sami Flichman entre Godoy Cruz y Barcala, que será el trampolín para que dicha familia aborde el tema vitivinícola. Otros nombres recordados sobre la histórica San Martín serán: “El Protector de los pobres” entre Lavalle y Buenos Aires, “El Barato” y una de las primeras farmacias de Mendoza: la del francés Sailard y la farmacia de Díaz Marto.

El centro de Mendoza ha ido cambiando con el pasar del tiempo

El centro de Mendoza ha ido cambiando con el pasar del tiempo

Subiendo por calle Las Heras

La calle Las Heras era “la calle de la estación”. Tras el terremoto de 1861 se denominaba Circunvalación Norte y corría desde San Nicolás (actual San Martín desde 1883) hasta Alto de Godoy, hoy Perú (desde 1885). Sostuvo una estructura colonial hasta 1910 cuando en tiempos de gobernador Emilio Civit se cambió el empedrado de la calle por el adoquín con un bulevar central que se mantuvo hasta 1930.

Las Heras era despectivamente llamada la “calle de los bolicheros”. Un hito de la calle fue el Mercado Central (1883) creado por Luis Lavoisier y vigente. Fue la primera galería comercial de Mendoza. Sigue teniendo tres ingresos destacándose ayer los almacenes: “Ambos mundos”, también “El Cantábrico” y despensa “Esmeralda”, los fiambres de Torrens y el puesto Nº80 de Ficara. También en esa calle de “los bolicheros”: “Casa Tobelem”, tienda “El Asombro” “Heladería y Bar Atenas”, que tuvo que soportar un juicio y multas por una intoxicación masiva de clientes en 1926, Panadería Sarkisián (armenio), “Casa Amitrano”, “Lechería Setién”, etc.

Volviendo a la San Martín

Un atractivo incomparable: el icónico Pasaje San Martín, inaugurado el 11 de noviembre de 1926; Y por ahí muy cerquita las grandes joyerías mendocinas: “Escasany”, Ciceri y Ruffa, “La Relojería Francesa” de Sotano, Casa Köning fundada en 1870 como “La Relojería Suiza de Mendoza”, primero con sede en calle Lavalle y luego en San Martín al 1212. Los König serán propietarios también de Tienda La Alemana.

Entre los grandes bazares y almacenes “El Gran General San Martín”, casi llegando a Espejo desde 1886 y propiedad de los vascos Aguinaga. La Ferretería Lanús y Alurralde que vendía elementos para fincas, bodegas y máquinas agrícolas, luego pasaría a ser (cambio de propietarios mediante) la popular “Casa Alsina”. Además, continuando el recorrido: “El gran bazar argentino”, destacándose por sus créditos (de José Puga), casi llegando a Las Heras.

Un emblemático lugar para los caballeros era “Casa Riba” de Pedro Riba con peluquería y venta de sombreros, trajes y más todo para los muchachos (San Martín al 1450). También el típico restaurant El Progreso, de Umberto Bertoleti (San Martin 1530).

Entre Espejo y Gutiérrez: Farmacia Lobba, la cafetería “La Brasilera” y la heladería de Videla. Y así entre Gutiérrez y Necochea: “Madame Nicole” (casa de damas) y “La Villa de Madrid”, ropa en general. Otro negocio característico era “Talabartería Gabrielli”, casi llegando a la alameda, y más allá la casa de telas Hadid.

Los inolvidables

Imposible olvidar a Lencería Pedroza, Famularo, Bertetto y Virdó, Muebles De Simone, Carpintería Ruffo, “Pastas La Italiana” de Alfredo Canónico, Primo Meschini, “Andesmar” (de los Badaloni). Imprentas como las de “Mariconda y Marengo”, “Imprenta Fasanella - Litografía Cuyo”, de Leonardo Sarcinella, junto a la emblemática de Gildo D’Acurzzio y Label Solutions – Palero Impresores.

El decano de los restaurantes italianos de esta época: La Marchigiana, de Fernanda Corradini y la familia Barbera; Trevi, Rodicar, Trento, Capri, El Rincón de la Boca, Arturito, Don Mario, Montecatini y Don Claudio. Casa Castro, Mercería El Plissé, Duci Ópticas, Casa Martínez, Industria Marrello, Rerda Sastrería Militar, La Casa de la Modista, Casa de Medias Deseos, Casa Forconi, Vendemmia Joyero, Armería Rizzo, “El Tirolés”, Distribuidora San Jorge, Farmacia Sevilla, Cascarano Armas S.A., Guarnieri, Droguería Polo, Bravin Hermanos, Casa Manino, Samaco, Foto Rambla, Farmacia La Facultad, Óptica Scerbo, Farmacia Jujuy, Hotel Ariosto, La Torinesa, Dietética Montevideo, Peluquería Italia, Casa Oropel, Matricería Cuyo S.A., El Plata S.A., Montemar Compañía Financiera, Maderas Zabala SRL, La Cuyanita, Joyería y Relojería Portofino, Agencia de Lotería Príncipe, Petit Maison, Hotel Castelar, Panificados Independencia y Centro Internacional del Libro, Casa Bermúdez, Chini Helados, Ferretería Pueyrredón, Alumni, Casa Tía, Talabartería El Pingo y Lotería París.

Fundamental no olvidarnos de las casas de venta de música: Scaffatti, Casa Galli desde 1945 con su auditorio, Scala Música. Debemos mencionar librerías de la ciudad como: “El siglo ilustrado” (1884) de Verdaguer y Corominas con editorial; Peuser llegada de Alemania; Librería Belgrano, la tradicional e histórica García Santos Libros; Simoncini y Gómez, y al joven por ese tiempo: Jorge Salgado.

Es importante reconocer también a Confitería Española, La Celeste, La Balear, La Continental, Alonso y Tucumán.

Haciendo esquina, a la usanza europea

Haciendo esquina o en radios muy cercanos, allá por los ‘70:

a) San Martín y Buenos Aires “A la Ciudad de Buenos Aires” (1913) de Vicente Granata.

b) El Guipur desde 1900 fundada por José Diez. Primero estuvo en calle Lavalle, luego desde 1920 en San Martín y calle Gutiérrez hasta 1980.

c) Casa Arteta empezó en San Martín al 1553, hasta que en se instaló en Las Heras y 9 de julio (recientemente Balbi). Es de 1931 y la más popular.

d) En San Martin y Entre Ríos: “The Sporman” de Paulino Peñalva desde 1940 y continúa en calle España.

e) Gath & Chávez, llegada desde Buenos Aires en 1907. Primero sobre Necochea y luego en San Martín y Buenos Aires para terminar en San Martín y Gutiérrez. La primera que ofreció autoservicio. Cerro en 1971.

f) Heredia Funcional pasó a ocupar el espacio que dejó Gath & Chávez (San Martín y Buenos Aires). Más otra negocio llegado de Buenos Aires: Casa Muñoz.

Tan lejos y tan cerca

Indudablemente, habíamos llegado a los contraculturales años 60: “la imaginación al poder”. Década significativa que dejará una huella imborrable por el espíritu de cambio que irradió. Cambio a los cuales nadie pudo mantenerse indiferente, aunque el resultado final haya arrojado un sabor agridulce. Se iniciaba la carrera espacial entre EEUU y la URSS, que tuvo como referencia la llegada del hombre a la Luna en 1969, en medio de la guerra fría.

En dicha década reflotó “la tercera posición” como una forma de marcar distancia entre la bipolaridad del mundo capitalista y socialista. Era asesinado John F. Kennedy en Dallas y la sociedad norteamericana, al igual que todo el planeta, se conmovía con la Guerra de Vietnam. Mientras tanto, Medio Oriente, ocupaba un lugar relevante en la agenda por la crisis del petróleo y los conflictos árabes – israelí. Alemania se dividía por el Muro de Berlín y se profundizaba la revolución cubana de la mano de Fidel. El Papa Juan XXIII hizo temblar los cimientos de la Iglesia Católica después de la Encíclica “Mater e Magíster” y el Concilio Vaticano II, estimulando el surgimiento de expresiones renovadas en el corazón del clero, como fueron la Teología de la Liberación y “los curas para el tercer mundo”. El pacifismo gestó nuevos referentes. El movimiento hippie llenó las grandes ciudades. El Mayo Francés referenciados en Jean Paul Sartre reavivó las doctrinas existencialistas. Mientras que Martin Luther King, Mandela, el “Che” Guevara, Hendrix, Bob Marley, Lennon y miles de estrellas de rock and roll promovidas desde Woodstock, están desde ese tiempo en todas las remeras.

Los hippies, una expresión de los '60

Los hippies, una expresión de los '60

"Por los senderos de la patria" y el contexto mendocino

La mayoría de los participantes de los ’60 querían cambiar el mundo y hacer la revolución. Pero lo cierto fue que, aun no habiendo logrado nada de eso, generaron una formidable renovación en las prácticas culturales y una apertura mental. Por aquellos ’60 en Mendoza, el centenario diario Los Andes empezaba a competir con “colegas” de fuste. Nacerá “Tiempo de Cuyo”; por las tardes apareció “El Andino” (1968) y pegado al Automóvil Club Argentino surgirá “Diario Mendoza” (1969).

Pero si de medios comunicacionales se trataba, la época fue prolífera en grandes novedades. La televisión llegó a Mendoza. Primero “LV 89 TV Canal 7”, naciendo el 17 de febrero de 1961 con planta de funcionamiento en el céntrico Edificio Gómez. En 1965 surgió Canal 9. Mientras tanto, el centro mendocino completó su fisonomía moderna: nacieron Tonsa (1961) y Piazza (1965).

En síntesis, esta era la Mendoza de todos los días en aquella década. Provincia que según el Censo Nacional de 1960 tenía 824.036 habitantes, mientras que diez años después (C.N. de 1970), había aumentado 150.000 habitantes (973.075). Extremadamente rica en recursos: durante 1963 produjo 1.900 millones de litros de vino, convirtiéndose en el 4º productor del mundo, con un consumo interno de 86 litros al año por habitante. Mientras que YPF generaba 2.862.481 m3 de crudo en 639 perforaciones.

Década de gobierno desarrollista con Ernesto Ueltschi hasta 1962, en tiempos del presidente Frondizi y del “ganso” demócrata “Pancho” Gabrielli (1963 – 1966). Pero también aquella Mendoza fue la que empezó con la explotación de “Soda Solvay” en Malargüe en 1960. La que estatizó Bodega Giol. La que “compadreaba” con el Cine City y su famoso “Cinerama” (1963), pero además con el icono juvenil del “Cine Bar La Bolsa” (1965).

La que se manifestó a través del “Nuevo Cancionero Cuyano” (1963). La que construyó la Ciudad Universitaria (1968) e inició las obras de la actual terminal de ómnibus. La de sus “Niños Cantores” viajando por Europa (1968) dirigidos por Víctor Volpe. La que realizó por primera vez su fiesta mayor entre los cerros (desde 1963, ininterrumpidamente en el Teatro Griego Frank Romero Day). La del famoso Quino escribiendo la primera tira de Mafalda en el ‘64.

Mendoza de ese momento. La que cobijó a Cortazar y aplaudió las vendimias de Abelardo Vázquez. Debatió en los ciclos de cine organizados por David Eisenchlas. La que se enorgullece con Julio Le Parc y Carlos Alonso. La que inspiró a Leonardo Favio y siempre elogió los escritos de Di Benedetto, Braceli y del rivadaviense Américo Cali. Mendoza; la conservadora, tradicionalista o “pacata”, para algunos. Liberal, progresista, desafiante, inquieta, para otros. O pragmática, culta y pensante, para determinados sectores. De tiempo en tiempo: gansa, radical o peronista. Con toques contradictorios que oscilaron, sin escala, entre ideas del liberalismo y los atroces modos del fascismo.

Pero también, la provincia donde mataron a Paco Urondo. La de Irineo Cruz, Roig, Dussell, Gloria Videla de Rivero, el profesor Edgardo Robert, Manuela Mur, Dardo Pérez Guilhou, Enrique Zuleta, Enrique Gaviola, Edmundo Correas, Margarita Malharro, el Flaco Suarez, el cura Contreras y Gladys Ravalle. La provincia de la solitaria protesta de Víctor Cúneo en 1969, prendiéndose fuego “a lo bonzo”, en la Plaza Independencia, y la de los “27 curas rebeldes del ‘65”.

La de “Hola Muchacha” de 1966 con “Pajarito”, y “¡Allá vamos!”. La del autódromo en el parque General San Martín. La de los corsos de estudiantes. De la lepra o los pitucos del lobo. De Marista o el Mendoza; del gimnasio Firpo o del Mocoroa. Fanática de Ernesto Contreras, Nicolino y El Víctor. Peronista o antiperonista; siempre defendiendo posiciones con tanto fanatismo, como cuando hay que elegir en familia, entre tomar un helado en Soppelsa o en Perin.