Mendoza tendrá la sequía más prolongada de su historia

Todos los ríos estarán por debajo de la media histórica porque no hay nieve acumulada. Se cumplirá una década de crisis hídrica. No hay registro de una sequía tan prolongada. 

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Pablo Icardi

La sequía potenciará la 'guerra del agua' en Mendoza

Pachy Reynoso

El Departamento General de Irrigación presentará hoy el pronóstico de escurrimiento de los ríos de Mendoza. Se trata de la evaluación de la cantidad de nieve acumulada y el "agua guardada" en la montaña para toda la temporada. Pues los datos no son promisorios. Mendoza seguirá con una profunda sequía que apunta a ser la más prolongada de la historia reciente. 

Todos los ríos de la provincia están por debajo de la media histórica y en realidad es una situación que se arrastra desde hace una década. Así se puede ver en los boletines diarios que publica el DGI: no hay nieve acumulada en la nacientes de las cuencas. 

Por eso, es probable que todos los ríos tengan una temporada "seca" porque estarán muy por debajo de la media histórica. El problema abarca a toda la provincia, pero es más agudo en el Sur, donde los ríos, Atuel, Malargüe, Diamante y Grande,  están por abajo de la mitad de la media histórica. 

Gráfico de la nieve acumulada en el Río Mendoza. La línea roja es de este año y marca un "plano": no hay nieve.

Por Irrigación y la Dirección de Agricultura preparan una serie de medidas para enfrentar la crisis hídrica. 

Esa tendencia ya se notó en el pronóstico que se presentó en San Juan. La cordillera es la misma y las condiciones similares. El Río San Juan, por ejemplo, tendrá uno de los años más pobres del los últimos 100 años. 

Mendoza cumplirá una década de sequía y será la más prolongada de la historia. O al menos desde que se tiene registro (más de un siglo). En ese lapso hubo años de extrema escasez, como 2014. La temporada 2019  - 2020 podría superarlo porque  todas las cuencas estarán "secas".

La caja de ahorro

El agua que falta por la carencia de nevadas se compensa en una parte por el aporte de los glaciares, la gran caja de ahorro de agua que tiene  Mendoza. Se cree que cerca de un 40% del agua de los ríos de deshielo de la provincia lo aportan los glaciares. 

En  el siglo XX hubo años extremos. En 1968 no nevó en la Cordillera. Ese año hubo una de las crisis hídricas más profundas que se recuerden, y nada indica que eso no va a volver a pasar. Ricardo Villalba recordaba el tema en MDZ, asegurando que en  1968 Mendoza dependió netamente de los glaciares. "Si no tuviéramos glaciales en el año 1968 nos tendríamos que haber ido todos los mendocinos o haber cambiado nuestra forma de vida. Plantaríamos papa u otra cosa, pero no tendríamos vitivinicultura”, explicaba Villalba en el marco del inventario de glaciares

la crisis hídrica continuará

El otro gran aporte lo puede dar la eficiencia. Es decir, una política de uso del agua que no aumente el volumen disponible, pero que sí permita un mejor uso y achicar el desperdicio. 

Cómo se mide

El año hídrico comienza en octubre y termina el septiembre del año que siguiente. 

El Pronóstico de Caudales de los ríos de Mendoza es hecho por técnicos y profesionales especializados del Departamento General de Irrigación. Para ello cuenta con una red de 9 estaciones automatizadas remotas. "Se denomina Sistema de Información Hidronivometeorológica (SIH)".

Durante el año se realizan dos campañas a alta montaña, la de verano (que es para realizar el mantenimiento de las estaciones nivométricas) y la de invierno.

El equipo está compuesto por profesionales de distintas especialidades: ingenieros y técnicos en hidrología, electrónica, recursos hídricos, informática, comunicaciones, estadística, entre otros.

La verificación y validación de los datos generados durante el año por el SHI, tiene tres etapas.

Una de ellas es extraer muestras de la nieve precipitada en distintos puntos predefinidos, en los alrededores de las estaciones automáticas, mediante el uso de tubos de cateos.

El segundo procedimiento se denomina calicata y consiste en realizar una excavación en la capa de nieve hasta el suelo. Allí se toman muestras puntuales de las distintas capas de nieve para medir su densidad, temperatura, dureza, granulometría y la distribución espacial de las mismas.

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