Maternidad y salud mental: lo que muchas madres silencian y la importancia de pedir ayuda
Especialistas advierten sobre el impacto de los mandatos y la romantización de la maternidad, y remarcan la importancia de detectar síntomas a tiempo y pedir ayuda profesional.
Una de cada cinco mujeres sufre algún trastorno mental durante el embarazo y/o durante el primer año postparto.
Getty ImagesUna de cada cinco mujeres sufre algún trastorno mental durante el embarazo y/o durante el primer año postparto. Especialistas advierten que se trata de una etapa de alto impacto en la estructuración psíquica, atravesada por cambios profundos.
Lejos de ser una "locura hormonal", tanto el embarazo como el postparto pueden influir de manera significativa en la salud mental y en la forma en la que cada mujer procesa dicha experiencia.
Atender la salud mental de las madres es una prioridad. Sin embargo, muchas mujeres no acceden a un tratamiento ni a un diagnóstico adecuado, lo que puede provocar que los síntomas se extiendan hasta por tres años.
Detectar a tiempo señales de ansiedad, depresión u otro trastorno mental, y solicitar asistencia profesional, es clave para evitar un impacto profundo tanto en la madre como en el bebé.
Mandatos y el detrás de "romantizar" la maternidad
Lactancia, parto vaginal, la "supermamá": cuántos mandatos recaen sobre las mujeres a la hora de ser madres. Son tantos, que si las cosas no salen "tal cual lo planeado", terminan siendo etiquetadas - por otros o incluso por ellas mismas - como "malas madres".
Mariana Zúñiga (Mat.1680) es licenciada en Psicología, especializada en salud mental perinatal. En diálogo con MDZ, la experta habló sobre el impacto que estos mandatos pueden tener tanto en la madre como en su hijo.
"Esto de ser buena madre, de ser mala madre, ese estigma o esos mitos en mandatos sociales, tienen alta influencia en que las madres puedan pedir ayuda. Si nosotros pensamos cómo es la crianza de un bebé con una persona que está atravesando una dolencia emocional importante, es muy grave porque también puede afectar el desarrollo saludable de ese bebé", expresó.
"La maternidad está romantizada en muchos aspectos. A veces no es como uno lo imagina, como uno lo sueña, y no sale todo bien. El cansancio, el agotamiento, el hartazgo, la ambivalencia, la confusión, también son parte de la maternidad", añadió.
Síntomas que suelen estar silenciados socialmente, lo que muchas veces le impide a la mujer pedir ayuda: "No venimos con una programación en donde nos dicen qué hacer y cómo hacerlo ante cada desafío de la maternidad. Es un aprendizaje constante", resaltó la psicóloga.
Cuándo pedir ayuda
Zúñiga explicó que existen cuadros "afectivos emocionales transitorios", que son propios de la primera etapa y que se extienden hasta la primera o segunda semana postparto. Aparecen sentimientos como tristeza, llanto, sensibilidad; que son pasajeros y que no requieren tratamiento.
Cuando estos síntomas persisten a lo largo de semanas, y además se le suman otros factores como trastornos del sueño, falta de apetito, cansancio extremo que no responde al sueño o dificultad en la conexión con el bebé, resulta necesario hacer una consulta profesional.
"Esto requiere de tratamiento psicológico y en algunos casos farmacológico, que también pueden ser compatibles con la lactancia", señaló la psicóloga.
El entorno y cómo acompañar a las madres
Más allá de la ayuda profesional, el entorno es clave para la salud mental materna. Desde la pareja hasta la familia y amistades, ayudarlas, acompañarlas y escucharlas es fundamental.
"Es muy importante ser sostén para quien sostiene, también cuidar a quien cuida. Una amiga que cae con un kilo de milanesas, la pareja que prepara algo mientras ella da de mamar, son por ejemplo pequeñas cosas que van a ir ayudando a la adaptación de esa nueva rutina. Pensemos que esa mamá y ese bebé están generando nuevos ritmos, se están conociendo y sincronizando esos ritmos de sueño, descanso y alimentación", mencionó la profesional.
También puede resultar de gran ayuda estar atentos a los síntomas mencionados previamente y ser un medio para que la madre llegue a la ayuda necesaria.
Cuando las cosas no salen como uno espera, Mariana Zúñiga recomendó: "Uno de los grandes aprendizajes que nos trae la maternidad es que empezamos a perder el control. Es asumir que hay muchas cosas que sí podemos hacer, anticipar, cuidar, pero hay un montón de otras cosas que no están bajo nuestro control. En el camino de la maternidad hay mucha incertidumbre, habrá muchas dudas, preguntas, y atravesar este camino sabiendo que va a ser así, va a ser aliviador".




