Presenta:

Martín Di Girolamo, el cuestionamiento pop de las imágenes

Su obra explora el deseo, la mirada y el cuerpo para revelar, desde una estética pop, aquello que las imágenes esconden y provocan.

El artista lo es antes de la metáfora.

El artista lo es antes de la metáfora.

Ilustración de Lisandro Ruiz.

Creer es la fuerza de la imaginación. ¿Lo que recibimos es lo que podemos dar? ¿Lo que podemos dar es como lo recibimos? El “Sï” se transforma en signo. Un artista de énfasis: La desnudez es pop. Un escultor. Porque a lo mejor la inocencia es lo inicial que nos esculpe a sí mismos y da lugar a la mirada del otro. Y su obra es la mirada del otro.

Una personalidad interrogante tal las insólitas imagenes del espejo.

La alteridad es el único acuerdo con uno mismo.

¡A través del arte ver está de moda!

Hace ver lo que hace visible

Así Di Girolamo modela la admiración.

Y evidencia a la mujer en el panteón pop de estruendos de visibilidad que nos enceguecen de consumo.

«Las diosas están allí, jugando su rol. Los mortales aquí, esperando ser tocados»

La provocación es un ritual en la procesión del deseo.

Nada es más que en sí mismo.

El arte es la intimidad contestataria…

La idealización es un objeto de consumo en las imágenes de taco empinado que tienen auge en la imaginación del artista.

Tantas bocas colagenadas devoran la inmediatez…

El arte es la intimidad contestataria…

El arte es la intimidad contestataria…

El deseo es tan fugaz como la mirada

De andar errante por adoquines maquillados de espejos.

¡Él apuesta al deseo pop!

Tironeados en un mundo de sensaciones de déjà vu…

La inspiración es un contexto de significación.

La mirada de Di Girolamo adviene escultura por la imagen de una niña, que tapa los ojos de su muñeca, interrogándonos hasta sincerarnos: ¿Sabés ver?

Como un reportaje del escándalo de ver…

La interpretación es tal cual mirar desde un andamio a la imaginación.

Siempre es el vigor de la escena

Y el dramatismo no nos ausenta. ¡Nos hace tan presentes como el presente!

Es la monumentalidad de prisa…

El artista lo es antes de la metáfora. Lo es en la incertidumbre que desnuda ver…

¡Ver es una denuncia!

La imagen es pop. Es el anuncio del erotismo militante de Di Girolamo pero también lo es la denuncia de la crueldad.

Las imágenes nos desamparan.

Es el artista de la desdicha.

Mirados… es como podemos ver.

Y mirarte es como me miro…

Martín Di Girolamo

Buenos Aires, 1965

Su andar por la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Sus logros de la Beca Kuitca en 1994 y la Beca Fundación Antorchas para participar en el Taller de Barracas, dirigido por Pablo Suárez y Luis Benedit en el período 1995-1996.

No ausenta al cuerpo en sus obras. Lo designa “quiebre”

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.