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Marcha por la vida: estampas para cuidar las dos vidas

Banderas, pañuelos celestes y símbolos religiosos marcaron una movilización en la Marcha por la Vida, que volvió a reunir al movimiento provida.

 La 11° Marcha por la vida en la ciudad de Buenos Aires.

 La 11° Marcha por la vida en la ciudad de Buenos Aires.

Gentileza

Cuando las imágenes quedan grabadas en el alma se convierten en estampas. Ellas significan una idea encarnada que mueve a la reflexión y al amor. La 11° Marcha por la vida en la ciudad de Buenos Aires podría resumirse, sin acabarse, en algunas estampas.

La Bandera y el Himno Nacional

La causa provida, en nuestro país, es bien argentina. No hay, en ella, ningún asomo cosmopolita. Desde esa bandera nacional convertida en canción que es el Himno hasta las numerosas banderas que portaron los participantes de la Marcha hablan de ese carácter patrio que tiene, desde un principio, la defensa de la vida de los niños por nacer y el cuidado especial de las madres que la padecen para tener a sus hijos.

Contrasta esta nota albiceleste con las banderas que suelen verse en las "marchas verdes". Bastaría repasar los videos de las concentraciones de 2018 y de 2020 para advertirlo. De causa nacional, nada. Banderas representativas de los intereses transnacionales, más de una.

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La defensa de la vida de los niños por nacer y el cuidado especial de las madres.

La defensa de la vida de los niños por nacer y el cuidado especial de las madres.

Los pañuelos celestes

Anuncian "Salvemos las dos vidas", se tratan, ya, de "un clásico". A tal punto el color del pañuelo es representativo de la causa provida que la entonces vicepresidente Gabriela Michetti, presidente del Senado de la Nación, organizó a los senadores votantes de acuerdo a si eran "celestes" o "verdes". Al autor de esta nota, cuando habla dos palabras sobre estas cuestiones en escenarios adversos o "indiferentes" a la causa provida, le dicen enseguida: "Entonces vos sos celeste".

El Crucifijo

La Divina Providencia parece haber querido que la 11° Marcha por la Vida en Buenos Aires y en el Interior de nuestro país se llevara a cabo en vísperas del Domingo de Ramos, el Comienzo de la Semana Santa.Un digno y bello Crucifijo procesionó junto a los manifestantes a lo largo del recorrido entre Plaza Italia y las cercanías de la Facultad de Derecho. Sucede que el Catolicismo, en el cual, cada vez más, los laicos están en el frente de batalla, es el mejor cuidador y defensor de la vida de los niños por nacer y de sus madres que requieren una especial atención. La Iglesia tiene la saludable doctrina sobre el hombre, la familia y la felicidad de los pueblos. Junto a los laicos, hubo también sacerdotes y religiosas. Salvo mejor información, no hubo obispos.Los hechos valen más que los relatos. En la Argentina, la causa provida es, no solamente humanitaria, sino católica. Gracias a Dios, los laicos no aflojamos, incluso en soledad, en la noble empresa de cuidar y defender a los niños por nacer y a la familia. Es lo uno y lo otro. ¿O acaso, ese niño que aparece en una ecografía no es el mismo que le dice a sus padres "mañana voy a abrazarte", como se vio en uno de los carteles pegados en la calle?

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La causa provida, en nuestro país, es bien argentina.

La causa provida, en nuestro país, es bien argentina.

No aflojar

El panorama actual, en la Argentina, tiene algo de desolador si se tiene en cuenta la resignación de buena parte de la clase política respecto de la instalación del aborto por medio de la ley y de los protocolos. Se trata del "cansancio de los buenos", si es que los hubiera.Pero los únicos protagonistas de la vida política no son los gobernantes y los legisladores. Cada uno de nosotros es responsable de lo que suceda tanto por la calidad de nuestro voto como por la formación de nuestros hijos. Formar su conciencia de acuerdo a la verdad, el bien y la belleza de la vida es una de las mejores tareas cívicas que podemos realizar.

Como supo acuñar Mario "Perro" Cisnero, caído en defensa de nuestras Islas Malvinas e invocado por uno de los organizadores de la Marcha: "No sé rendirme. Después de muerto hablaremos".

* Germán Masserdotti. Profesor del Vice-Rectorado de Formación de la Universidad del Salvador.