Luis, el hombre que casi muere por el ataque de una jauría en Las Heras

Luis García estuvo al borde de la muerte y le tuvieron que amputar la pierna izquierda tras ser atacado salvajemente por una jauría en su finca de Las Heras. El dueño de los perros fue quien los espantó y Luis tuvo la chance de sobrevivir. "Por culpa de él casi pierdo la vida y a la vez él me devolvió la vida", aseguró desde su casa donde continúa su recuperación.

Pablo Villarruel

Lus garcía tuvo que ser amputado tras el ataque de una jauría que casi le cuesta la vida

ALF PONCE / MDZ

Luis está vivo y eso es lo que importa. Está vivo no solamente porque su corazón sigue latiendo y en sus pulmones sigue ingresando el oxígeno. Está vivo por el amor de su familia y por la fe, poderosas razones para recuperarse del salvaje ataque de una jauría que lo dejó al borde la muerte y le costó la amputación de una de sus piernas.

Ese amor que recibió Luis García desde el momento en que ingresó al Hospital Español para su recuperación es totalmente entendible y se puede intuir que nace desde él cuando uno escuchó de su propia boca: "Yo no le guardo rencor al dueño de los perros. Por culpa de él casi pierdo la vida y a la vez él me devolvió la vida". Así de paradójico suena y así de paradójico es.

el hombre de 75 años recibió a mdz en su casa de el algarrobal

Luis García había ido a su finca de la calle Pedro Pascual Segura el 1 de junio pasado por la mañana, pero no hizo caso a la advertencia que uno de los obreros le hizo dos días antes: "No vengás nunca más a la finca sin un arma. Mirá cómo me han dejado el pantalón los perros, rajado de punta a punta", aseguró que le dijo el empleado.

"Yo no hice caso, dejé la camioneta donde siempre porque me gustaba entrar caminando a la finca y ese día sentí el tropel desde atrás. Eran como 5 o 6 perros, boxer y galgos. Vi que venían a atacarme y no había nadie para ayudarme, ni un palo para defenderme, ni un árbol para subirme", comenzó relatando Luis desde el living de su casa en El Algarrobal.

"Ante la desesperación empecé a los gritos: ¡Carrizo! ¡Carrizo! (por el dueño de los perros y de la finca contigua), ¡Auxilio! y nada. Ahí los perros se me acercaron y me voltearon, me desnudaron, me sacaron el pantalón de jogging y me mordían y me mordían y me mordían, hasta que en un momento me dije: Que sea lo que Dios quiera. La muerte ya estaba ahí", recordó con algunas lágrimas en sus ojos.

Totalmente resignado y entregado a un desenlace fatal, la salvación para este hombre de 75 años curiosamente llegó a través del dueño de los perros. "En el último minuto de mi vida apareció el dueño de los perros. Yo te aseguro que si él aparecía en 10 segundos más, yo no estoy hoy acá, porque yo no tenía aliento ni para hablar, estaba agotado".

"¡Hijos de puta! ¿Qué le han hecho al Luis?", gritó Osvaldo Salvador Carrizo, dueño de los perros y hoy imputado por lesiones culposas, según el relato de la víctima quien entiende la decisión de su familia de haberle iniciado acciones legales porque "sufrieron mucho", pero personalmente no le guarda rencor al propietario de los canes que casi lo matan.

Desnudo, lleno de tierra y totalmente ensangrentado, o como él mismo se definió "un monstruo", llegó Luis García al Hospital Español donde estuvo en terapia intensiva y le tuvieron que amputar la pierna izquierda debido a una grave afección vascular, necrosis muscular y una infección potencialmente mortal.

luis se emocionó al recordar los momentos del ataque

"Esto pasó el 1 de junio y vos te enteraste de la pierna el 11 de julio", aportó la esposa de Luis ante la consulta de cómo reaccionó frente a la pérdida de su pierna. "Ya en sala común, un día empecé a mover el pie derecho, pero cuando hice fuerza con el izquierdo me di cuenta que no tenía nada a los pies de la cama, entonces dije: ¿Qué pasó con mi pierna? Y ahí me contaron todo", rememoró García.

En un momento de su estadía en terapia la salud de Luis se complicó, los médicos avisaron a la familia que ya no había mucho para hacer y fue allí cuando esa energía o esos sentimientos positivos tan difíciles de explicar muchas veces estuvieron junto a él. Es que Luis es devoto de la Virgen de Lourdes y recibió el afecto de cadenas de oraciones y hasta la presencia del manto de la Virgen en el mismísimo hospital.

Al otro día y contra todos los pronósticos Luis mostró una mejoría, se recuperó, salió del momento crítico y así siguió hasta llegar a terapia intermedia, sala común y a recibir un alta domiciliaria. Varias personas dentro del Hospital Español, con quienes no tiene más que palabras de agradecimiento, lo apodaron el 'Señor Milagro'.

Ahora ya en su casa, con la compañía permanente de su esposa, sus hijos, sus yernos y sus nietos, Luis agradeció la oportunidad de estar vivo más allá de la amputación que le costó el desafortunado ataque de los perros. Solo piensa en su recuperación, en su adaptación y porqué no en una posible pierna ortopédica que le permita dejar la silla de ruedas y caminar otra vez.

Sin tener presente el proceso judicial que su familia inició contra el dueño de los perros o si la ART del Departamento General de Irrigación, su lugar de trabajo, va a hacerse cargo de los gastos que su recuperación requiera, Luis García, a los 75 años, solo quiere sanar y ya está en ese camino. El amor de su familia, de sus amigos y de mucha gente de El Algarrobal están y la fe representada en esa estampita que descansa sobre la estufa de su casa, también.

luias garcía se recupera con el apoyo de su familia
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