Lejos del trueque, las ferias de barrio crecen para enfrentar la crisis
Las ferias de barrio tienen cada vez más puestos y personas que recorren sus pasillos. Venden comida, verdura, ropa, bazar y electrónica. Te mostramos la feria San Vicente.
La feria de San Vicente funciona todos los sábados en la mañana.
Rodrigo D'Angelo / MDZEl sol calienta tímidamente la mañana de sábado en Godoy Cruz pero alcanza para que brillen las carpas azules en el boulevard San Vicente, una de las tantas ferias que ha crecido en los últimos meses en Mendoza. El frío invernal congela las manos y el olor a café y tortitas calientes invita a desayunar. Con solo asomarse uno se pierde entre los mesones de ropa, electrodomésticos, artesanías, plantas un poco más allá, frutas, verduras y perchas con abrigos.
La feria San Vicente del barrio Villa del Parque
Todos los sábados sobre el boulevard de la calle San Vicente en el barrio Villa del Parque se despliega una feria que empezó tímidamente hace varios años pero que en los últimos meses ha sumado puestos. Las carpas ocupan unos 200 metros entre O`Brien y la rotonda que une la arteria del oeste de Godoy Cruz con Chiquisaca, Gorroti y Marciano Cantero.
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En uno de los extremos están los puestos de frutas y verduras, donde la mercadería de estación se puede comprar en cantidad por muy buenos precios. También hay puestos con ropa nueva y usada por precios irrisorios. Las herramientas también tienen su espacio, la mayoría son usadas.
Algunos puestos se levantan como pequeños mercaditos en los que se puede comprar desde yerba hasta fideos pasando por artículos de limpieza como lavandina y jabón de lavar la ropa en bidones de cinco litros. También hay revendedoras de ollas y de productos de perfumería que se venden por catálogo. Las plantas, hierbas y especias ocupan algunos mesones y hay lugar para las artesanías, sobre todo de cerámica.
La mayoría de los emprendedores tienen la misma dinámica: los fines de semana están en las ferias y de lunes a viernes venden sus productos por internet. En general, utilizan, las páginas de Facebook, MarketPlace, Instagram y WhatsApp. "Tratamos de arreglar para entregar los productos en espacios públicos por seguridad. Algo se vende por internet", comenta a MDZ una de las feriantes.
Varios de los empredendores revenden productos nuevos que compran en Chile o en Buenos Aires en viajes especiales. Algunos de los productos son a pedido y otros de acuerdo a las tendencias de los consumidores. "Vamos viendo que es lo que más sale y de eso traemos. Se va haciendo una comunidad, uno viaja una semana, otro otra semana y avisa por si otro de los feriantes necesita algo. Acá en la feria los que somos del mismo rubro y nos llevamos bien tenemos un grupo de WhatsApp", aclara una de las emprendedoras.
Los primeros días de mes, las ventas suben. Se suman carritos que hacen panchos, papas fritas y hamburguesas al mediodía que le dan otra vida a la feria. A fin de mes, los bolsillos flacos se hacen sentir.
Un ingreso para los hogares
La mayoría de los puestos de la feria son de mujeres, algunas jefas de hogas y otras buscan un ingreso extra para sus familias porque el sueldo no les permite llegar a fin de mes. También hay feriantes jubilados que necesitan seguir trabajando para cubrir sus gastos mensuales porque hacen malabares con los $400.000 de la mínima.
Además de llevar dinero a sus casas, los feriantes aprovecha los buenos precios y vuelven con las compras de la semana. Se llevan frutas, verduras, mercadería y lo que necesiten para sus hogares. Muy lejos del trueque, las ferias son espacios de compra venta donde los medios de pago electrónicos le ganaron espacio al efectivo.
Los clientes de las ferias
Los vecinos del barrio Villa del Parque son los principales clientes de la feria San Vicente. Algunos madrugadores caminan desde temprano con sus carritos de compras entre los puestos mientras unos pocos feriantes rezagados todavía acomodan la mercadería y colocan los carteles con los precios.
"Vengo todos los sábados. Me tomo un café en el puesto de Marta, ya me conocen los chicos. Me llevo la verdura, ropa para mis nietos, salsa, unas macetas y productos de Natura", dice Silvia una clienta fiel que a media mañana ya se había gastado unos $100.000 y tiene decido volver a su casa en taxi.
"Antes eran la mitad de puestos pero ahora la situación está muy compleja y a veces hay puestos y autos estacionados a los dos lados de la calle", agrega.
Otros vecinos solo van a comprar frutas y verduras por la calidad y los buenos precios. "Compro bastante y después reparto con mis hijos que ya no viven en casa", cuenta uno de clientes con el carrito lleno.
Los precios
- 2 macetas con suculentas por $3.000
- 1 kilo de harina $1.000
- té en saquitos $1.300
- 800 gramos de leche en polvo $3.000
- 5 litros de cloro y 5 litros de jabón líquido por $9.000
- 4 bolsitas de condimentos $1.000
- 1/2 kilo de miel $3.000
- 3 pares de soquetes $2.000
- tazas, mates y compoteras de porcelana $2.000 cada pieza
- camperas desde $10.000
- 3 boxer $5.500
- 2 pantalones deportivos $20.000
- 1 campera con cierre y capucha $15.000
- 1 conjunto de ropa interoor $6.000
- chalecos para mascotas desde $2.000
- trabitas $1.000
- colines $1.000
- 2 kilos de membrillo $2.200
- 2 kilos de bananas $3.000
- 2 kilos de naranjas $3.000
- 2kilos de mandarinas $3.000
- cinta métrica usada $1.000
- pinza usada $3.500
- martillo usado $3.000
- un ventilador pequeño $10.000
- zapatillas desde $20.000
- prendas de salir usadas en buen estado desde $5.000
- remeras y buzos usados desde $1.500











