La reliquia de San Martín que descansa en Mendoza y que simboliza la independencia
Mientras el sable corvo vuelve al centro de la escena, Mendoza custodia la bandera que cruzó los Andes y encarnó el proyecto libertador de San Martín.
Más que una reliquia, la bandera del cruce de los Andes expresa el plan continental de San Martín y el rol central de Mendoza en la independencia.
Rodrigo D'Angelo / MDZMientras el sable corvo de José de San Martín vuelve a ocupar el centro del debate público, en Mendoza hay otro símbolo que condensa como pocos el espíritu de la independencia. Se trata de la Bandera del Ejército de los Andes, una reliquia única que no sólo acompañó la gesta libertadora, sino que nació y se forjó en suelo mendocino.
Esta bandera no es un objeto más del pasado: es el estandarte que cruzó la cordillera junto al Ejército Libertador y que representó, de manera concreta, el proyecto emancipador de San Martín. Hoy permanece resguardada en Mendoza, en un espacio especialmente diseñado para su conservación y su difusión histórica.
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El Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes se encuentra en Virgen del Carmen de Cuyo 289, frente a la explanada de la Casa de Gobierno. Fue inaugurado el 17 de agosto de 2012 y desde entonces alberga la bandera en condiciones estrictas de temperatura, humedad y luminosidad, claves para preservar textiles de más de dos siglos de antigüedad.
El derrotero de una bandera que sobrevivió a todo
Hoy, la Bandera del Ejército de los Andes se presenta con colores apagados, marcados por el paso de más de dos siglos, y con evidentes signos de desgaste en sus telas y bordados. Ya no están las joyas ni las piedras preciosas que alguna vez la adornaron, pero ante su fragilidad, aún conserva más que nada una imagen gloriosa que impacta. Sin dudas, un objeto histórico que llegó hasta el presente casi de milagro, atravesando batallas, traslados, abandonos y catástrofes naturales. Por eso vale la pena conservarla y rememorar su historia.
El docente e historiador mendocino Gustavo Capone explicó que la bandera atravesó un camino complejo antes de llegar a su actual resguardo. Tras quedar en Chile, fue recuperada en 1923 y luego sufrió múltiples traslados, pérdidas y situaciones críticas que pusieron en riesgo su conservación.
Uno de los momentos más dramáticos fue el terremoto de 1861, que destruyó gran parte de Mendoza y sepultó la bandera bajo los escombros. Aun así, en medio de la reconstrucción, las autoridades de la época priorizaron su recuperación, entendiendo su valor simbólico para la identidad y la memoria colectiva.
Capone remarcó que la bandera fue, durante años, subestimada y hasta rodeada de leyendas urbanas sobre robos, extravíos y rescates casi cinematográficos. Más allá de esas historias, lo cierto es que la bandera logró sobrevivir gracias a decisiones políticas y gestos concretos que la consideraron una prioridad absoluta.
Símbolos, mitos y el verdadero sentido del emblema
Sobre su confección, existen dos versiones históricas. La más conocida habla del compromiso asumido por las damas patrióticas mendocinas tras una reunión con San Martín en diciembre de 1816. La otra, respaldada por investigaciones recientes, sostiene que la bandera tuvo un proceso más largo y que participaron monjas del convento de la Buena Enseñanza.
Más allá de cómo se hizo, lo central está en lo que representa. Capone aclaró que uno de los mayores mitos es el supuesto gorro frigio que figura en el escudo. En realidad, se trata de una mascapaicha, símbolo del poder incaico, que expresa con claridad el plan sanmartiniano de avanzar desde la cordillera hasta Lima.
Ese detalle no es menor: la bandera no sólo hablaba de libertad, sino también de integración americana y de un proyecto continental. Por eso, más allá del debate coyuntural sobre otras reliquias, la Bandera del Ejército de los Andes sigue siendo, en Mendoza, uno de los símbolos más potentes y vivos de la independencia y del propio General José de San Martín.
Mendoza como resguardo de la historia de la independencia
Además, la historia de esta bandera también deja en claro que Mendoza no fue sólo una base logística del Ejército Libertador. Fue una usina política, simbólica y humana de la gesta sanmartiniana, donde se pensó el proyecto emancipador, se movilizó a la sociedad civil y se defendieron sus símbolos incluso en los peores momentos, como después del terremoto de 1861. La bandera es la prueba material más concreta de ese rol central que tuvo la provincia en la independencia.
En este momento, mientras otros objetos vinculados a San Martín se disputan hoy en decretos, apelaciones o en debates públicos, esta bandera sigue ahí, silenciosa y resguardada, recordando qué se hizo, cómo se hizo y desde dónde se pensó la independencia. En Mendoza, el estandarte del Ejército de los Andes no necesita polémicas para hablar: su sola presencia sigue contando la historia.



