La experiencia de vivir la Vendimia desde adentro: mucho más que una corona
Ser candidata a reina es casi un ritual en Mendoza, pero vivir la Vendimia desde adentro es mucho más que un escenario: es crecimiento y transformación.
En Mendoza hay pocas tradiciones que se mantengan tan vigentes y que movilicen tanto como la Vendimia. Más allá de un espectáculo internacional, es una época que engloba sentimientos, esfuerzo y trabajo no solo de los hacedores vendimiales, sino también de todos los que forman parte del proceso de construir la fiesta de los mendocinos. Y las reinas están dentro de esa cadena. Es un rol muy importante, valorado y cuestionado por igual, que se ha reinventado con los años, pero que sigue tan vigente como siempre.
Este año me tocó formar parte de la corte de la Ciudad de Mendoza, como representante del Círculo Policial. Desde ese lugar descubrí un mundo que muchas veces se mira desde afuera, pero que vale la pena conocer desde dentro.
Te Podría Interesar
La razón para dar el primer paso vendimial
Decidí presentarme cuando sentí que estaba preparada para asumir un rol tan simbólico como el de reina de la Vendimia. No fue una decisión impulsiva. Entendí que la figura representa mucho más que una corona: implica conocer en profundidad la Ciudad, su identidad cultural, el peso del turismo y de la industria vitivinícola, y, sobre todo, saber explicar todo eso con responsabilidad.
¿Y cómo sabe una que está preparada? En mi caso, fue entender que el rol va mucho más allá de las fotos, los eventos o los reconocimientos. Implica conocer la historia y la identidad de Mendoza, comprender los desafíos y oportunidades que tiene la provincia y contar esa realidad con información y responsabilidad.
No vengo de una familia de reinas, pero sí de un entorno estrechamente vinculado al mundo del vino. Viví toda mi vida en la Ciudad de Mendoza. Mis recuerdos más importantes tienen como escenario sus plazas, sus calles y sus espacios emblemáticos. No era solo un título: era ponerle rostro a la ciudad que me formó.
La corte acompaña de principio a fin
Cuando una decide presentarse como candidata, una de las mayores incógnitas es cómo será la corte, el grupo que te va a acompañar durante todo el proceso. En gran medida, eso define la experiencia.
En nuestro caso, la corte de la Ciudad de Mendoza 2026 estuvo integrada por diez chicas que, aunque teníamos el mismo objetivo, entendimos desde el inicio que solo dos llevarían las coronas. A partir de esa certeza, tomamos una decisión consciente: vivir el proceso desde el compañerismo y no desde la competencia.
Fueron semanas intensas de capacitaciones y actividades, días en los que nos veíamos más que a nuestras propias familias y compartíamos nervios, risas y también cansancio. Esa convivencia generó un vínculo genuino. Más allá del resultado, quedó un grupo unido que hoy continúa acompañando a Celeste y Sofía, reina y virreina 2026, en cada evento que las agendas permiten.
Cada una capitaliza la experiencia de manera distinta. La corona es una etapa, pero el proceso es colectivo y continúa durante todo el año. Desde el principio entendimos que queríamos transitarlo juntas. Y eso, en un ámbito que muchas veces se percibe como competitivo, no es un detalle menor. La corte de la Ciudad de Mendoza de este año ha sido increíble y creo que va a ser recordada durante mucho tiempo.
La exposición y los desafíos de las redes
La exposición pública es parte del rol y, con ella, también aparecen desafíos. El tema del bullying hacia las candidatas no es nuevo, pero en los últimos años se ha visibilizado con mayor fuerza a partir del uso de redes sociales.
En el ámbito digital suele instalarse la idea de que los comentarios no tienen consecuencias, como si la virtualidad amortiguara el impacto. Pero no es así. Detrás de cada perfil hay personas reales. Por eso considero fundamental hablar del tema, acompañar a quienes atraviesan situaciones de este tipo y hablar cuando consideramos que se están sobrepasando los límites.
En lo personal, siempre supe que la exposición implicaba enfrentar opiniones diversas, y contar con respaldo —de la familia, del equipo municipal y del propio grupo— resulta clave para atravesarlo con contención.
Aprender lo que hay detrás del vino
Para comunicar bien primero es importante saber qué hay para comunicar. En el caso de la Ciudad, las capacitaciones no se limitan al vino. También abordan el perfil turístico y cultural, con especial énfasis en la historia sanmartiniana. Profundizar en la figura de José de San Martín y en su vínculo con la Ciudad fue uno de los aprendizajes más significativos. Conocer el trabajo de quienes sostienen esa memoria colectiva y entender esa historia en profundidad cambia la forma en que una se para frente al público.
Un aprendizaje que va más allá de la corona
A quienes sueñan con ser reinas les diría que se animen. La experiencia no se resume en una elección ni en una banda. Es un proceso que exige preparación, compromiso y trabajo personal.
Más allá del resultado, deja herramientas, vínculos y una mirada más profunda sobre la identidad mendocina. Vivir la Vendimia desde este lugar es una oportunidad única. La etapa puede ser breve, pero el aprendizaje permanece. Vivir la Vendimia desde adentro deja algo que no se mide en coronas ni en bandas: deja experiencia, vínculos y memoria. Se vive una vez, pero el recuerdo queda para siempre.






