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La historia de Panchita, la reina de la Vendimia que cumplió un sueño y fue víctima de delincuentes

Francisca Jahan fue la primera reina nacional por Rivadavia. Cumplió el sueño de todo un pueblo y es muy recordada. Murió víctima de una extorsión y todo el pueblo la recuerda.

Francisca es muy recordada en Rivadavia. 

Francisca es muy recordada en Rivadavia. 

MDZ

Francisca Jahan representa una historia que pareciera escaparse de un cuento. De esos cuentos llenos de fantasía, pero que lamentablemente no tienen el final que todos esperamos. En su “pago” rivadaviense era la traviesa niña conocida como “Panchita”, que un mágico día llegó a convertirse en Francisca I. El caso típico, propio de un relato hollywoodense, donde la hija del peón y contratista de viñas se convertirá en reina.

“La Panchita” representaba aquellas vendimiadoras que entre surcos y parrales ayudaba desde mocosa a sus padres con las tareas de la tierra durante los meses de cosecha, y no bien terminado el ciclo lectivo escolar, aquellos viñedos de la finca se convertían en un gigante patio de juegos para los pibes del lugar.

Los padres de “Panchita” constituían la típica familia descendientes de inmigrantes. Los Jahan tenían antepasados franceses y será en Rivadavia donde se vincularon con los “tanos” Pessetti. Historia predecible por esos tiempos, donde el hijo de los franceses “empezó a arrastrarle el ala” a la hija de los tanos. Gente de trabajo, compusieron una familia de ocho hijos, y entre las cuatro mujeres, una de ellas fue Francisca.

reina vendimia que murió 2

Francisca Jahan Pesetti fue la primera Reina Provincial de la Vendimia por Rivadavia. Había representado al distrito de La Reducción, siendo coronada distritalmente en una emotiva fiesta organizada conjuntamente por la Cooperadora de la Escuela Nacional N º 88 “César José Mussé” (en la actualidad la Nº 1 – 142) y la Comisión de Festejos Vendímiales del distrito, integradas por barrios y varios clubes deportivos del lugar. La coronación vendimial por su distrito se realizó en el “Salón Sansalone”, un viejo galpón de bodega, que solo por esos eventos (tan caros a los sentimientos de los pueblos mendocinos) se libraba de cobijar a los camiones, tractores, arados, aperos, mulas o cualquiera de las típicas herramientas que las tareas vitivinícolas requirieran.

El modelo benefactor de ese tiempo hizo que “la firma del lugar” (la empresa vitivinícola “Sansalone – Furfaro”) apoyara incondicionalmente cualquier emprendimiento local. Y ni que hablar cuando el sano pretexto era la vendimia, que además acarrearía un beneficio para la escuela.

Mucho tuvieron que insistir las señoras y los muchachos de la Unión Vecinal “Finca Titarelli” para que los padres de Francisca le permitieran participar como representante vecinal. Afortunadamente, dicen los testigos, la presión de toda la barriada, y de sus hermanos en particular, pudo más que el lógico prejuicio paternal. Y así fue que Francisca, (sí, la misma “Pachita” de todos los días), contando con el apoyo de la bodega de patrón, se convirtió en Reina Vendimial por el Distrito de La Reducción.

Reina en "El Caperucita"

Superado aquellos primeros escollos, fue electa reina municipal en una fiesta que se realizó en el clásico teatro del centro rivadaviense “El Caperucita”, viejo y tradicional salón que estaba enclavado en terrenos donde actualmente se encuentra la Terminal de Ómnibus departamental, y cuya escenografía había sido diseñada por el reconocido artista Encio Bianchi, a quien merecidamente un teatro en Rivadavia lo honra con su nombre.

Las crónicas de la época resaltan que la fiesta se desarrolló (con guion de la Comisión Municipal de Cultura) ante una nutrida concurrencia. Por esas cosas del destino, y de las tan acostumbradas “locuras” del tiempo, el evento se había suspendido en dos oportunidades debido a fuertes inclemencias climáticas. Pero al fin, en una noche estrellada, Francisca se convertía en la Reina del Departamento de Rivadavia.

Finalizaba febrero; pleno tiempo de cosechas, cuando el pueblo del cacique Pasambay, Isaac Estrella, el gauchito Carlos Washington Lencinas, Guillermo Cano y el sabio Enrique Gaviola, consagraría a una nueva soberana.

reina

Y vaya paradojas de la vida cotidiana, esa misma mañana del día de la fiesta departamental, al igual que todas las jornadas de labores vendimiales, Francisca junto a su familia cosechará en las viñas donde su padre era obrero. Pareciera increíble, pero así fue; y como salida de un cuento de hadas, esa cosechadora de día, en la noche se transformará en una reina vendimial.

No hubo mucho tiempo para el festejo. Había que volver rápido a la casa de la finca de La Reducción. En la mañana siguiente, impostergablemente, había que volver a cosechar.

Un voto para Rivadavia

Fue consagrada Reina de la Vendimia de Mendoza el 23 de marzo de 1952. La fiesta dirigida por León Alberti se realizó en el viejo autódromo de Mendoza. En aquella vendimia cantó el consagrado Antonio Tormo acompañado por la Orquesta del Sindicato de Músicos de Mendoza, bajo la batuta de Miguel Constantino. Según los diarios de la época el premio que recibió Francisca fue gentileza de “Súper Tienda Famularo”. Nada más, y nada menos, que una cocina y un lavarropa.

Pero había más sorpresas. Las casi 100.000 personas que presenciaron el espectáculo fueron testigos de un hecho insólito: la elección arrojó un empate entre Francisca y la representante de Guaymallén, Amalia Muñoz. Para desempatar (había sido 39 a 39) se colocaron dos papelitos en una gran copa con el nombre de ambos departamentos, y allí la suerte jugó a favor de Rivadavia. El reconocido locutor Servando Juárez gritó: ¡Rivadavia!

Así Francisca Jahan se consagrará para el beneplácito de todos los rivadavienses, la mujer más linda de la provincia. Un párrafo aparte para la actuación en vivo de Antonio Tormo, “el cantor de las cosas nuestras”. La aparición del popular cantante, oriundo de Gutiérrez (Maipú), se produjo en medio de un cuadro del guion vendimial ante el delirio del público. Vale recordar que Don Antonio era un artista consagrado en los grandes teatros del país y figura relevante de las mayores emisoras radiales argentinas, llevando a tal punto su fama que en 1950 cuando grabó “El rancho ‘e la Cambicha”, vendió más de cinco millones de discos, batiendo un record que se convirtió en el mayor éxito de la historia musical argentina.

La crueldad del destino: de "Canto a Mendoza" a "La Marcha de la Bronca"

La muerte de Francisca marcó las crónicas periodísticas de la época. Fue un 11 de noviembre de 2015. Tenía 78 años. Murió de un paro cardiaco luego de ser víctima de un secuestro virtual a través de una extorsión telefónica.

Lo cierto fue que Francisca recibió un llamado telefónico esa madrugada, donde le manifestaban que habían secuestrado a su hijo (Andrés Pons) y que lo estaban golpeando y torturando, por lo cual para ser liberado deberían pagar una determinada suma de pesos. Con la zozobra lógica de toda madre, en medio de una crisis nerviosa, llamó a su hijo quien le confirmó que había sido víctima de un engaño.

Para tranquilizarla, su hijo decidió ir hasta la casa de Francisca (Lafinur 445 de Guaymallén), pero cuando llegó estaba descompensada y debió ser trasladarla urgente al Hospital Italiano. Momentos después los médicos constataron que había muerto de un paro cardiorrespiratorio.

Así fue la muerte de Francisca. Su imagen fresca, simpática, hermosa, inolvidable, está intacta en la memoria de su pueblo. Por ende, ante cada nueva vendimia, vuelve su recuerdo con el sabor amargo de una partida inconcebible, y siempre ante la icónica marcha que representa el “Canto a Mendoza”, Francisca Jahan estará presente, aunque nadie podrá evitar la bronca que estos sucesos nos producen. Impotencia. Injusticia. Dolor. Bronca ante un final tan ingrato, inmerecido como cualquier muerte absurda.