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La escuela bajo sospecha: ¿fracaso de los niños o del sistema?

La masificación escolar no garantiza aprendizajes reales: el desafío ya no es solo incluir, sino asegurar conocimiento con sentido.


En las últimas décadas, la educación ha pasado de ser una institución sagrada e incuestionable a convertirse en un terreno de disputas, dudas y, sobre todo, sospechas. Mientras los gobiernos se ufanan de haber logrado una escolarización casi universal, la realidad en las aulas cuenta una historia de un sistema que incluye cuerpos, pero que a menudo vacía de significado los aprendizajes.

El mito de la inclusión: ¿escuela vacía?

El sociólogo Emilio Tenti Fanfani plantea una paradoja inquietante: tenemos sistemas educativos masificados, con más alumnos que nunca, pero sumidos en una "insatisfacción difusa". Es lo que denomina la "escuela vacía": instituciones donde el sistema logra incluir a los alumnos, pero se percibe un vacío de contenidos y significado. La sospecha nace de este desfase: los diplomas ya no garantizan el conocimiento que prometen. En un mundo globalizado, el título es solo un papel si no está respaldado por el conocimiento poderoso, aquel que permite entender y transformar la realidad.

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La educación ha pasado de ser una institución sagrada e incuestionable a convertirse en un terreno de disputas.

Las "dos pobrezas" y el agobio cognitivo

El fracaso escolar no es una fatalidad, sino el resultado de la conjunción de "dos pobrezas": la de los sectores sociales de escolarización reciente y la de las políticas educativas que ofrecen una educación "más pobre para los más pobres". A esto se suma lo que el psicólogo Ángel Rivière identifica como los "diez mandamientos" de la escuela, exigencias ajenas a la naturaleza infantil. La Desvinculación cuando se exige un pensamiento ajeno a los intereses e intenciones humanas. La Atención Selectiva donde se pide un filtrado de información que muchos niños, evolutivamente, aún no han desarrollado plenamente. Por último, la Exigencia de Metacognición al obligar al niño a controlar recursos de memoria y estrategias que suelen ser de desarrollo tardío.

Propuestas de reforma: ¿cómo salir de la sospecha?

Para que la escuela deje de estar bajo sospecha, dos grandes pedagogos como Tenti Fanfani y Rivière proponen una reforma que no sea una simple "restauración" del pasado, sino una transformación profunda de la oferta pedagógica. En primer lugar, definir un "Piso" de conocimientos poderosos en lugar de un programa escolar hipertrofiado que marea a docentes y alumnos, se propone jerarquizar lo esencial: En primer lugar, competencias expresivas para desarrollar la capacidad de pensar, comunicar y producir representaciones del mundo (oralidad, escritura, estética). En segundo lugar, cálculo y razonamiento Lógico para brindar las herramientas para medir, calcular y entender racionalmente la naturaleza y la sociedad. Por último, aprender a aprender: quien domina la lectura, la escritura y el cálculo básico está en condiciones de apropiarse de cualquier otra disciplina.

Una pedagogía "vinculada" y activa

Rivière propone reformular los mandamientos para el educador empezando por humanizar los contenidos vinculando lo escolar a propósitos e intenciones humanas reales. Luego, valorando la diversidad al no centrarse exclusivamente en el "pensamiento desvinculado" y valorar también a los niños que no parecen "competentes" bajo los estándares rígidos actuales. Por último, asegurando la asimilación, no basta con "dictar" clase; el docente debe garantizar que el niño ancle lo nuevo en sus esquemas previos para evitar repeticiones sin sustancia.

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El fracaso escolar no es una fatalidad, sino el resultado de la conjunción de dos pobrezas.

Autonomía y profesionalización docente

La reforma no puede ser un paquete "llave en mano" impuesto desde arriba. Se requiere, por un lado, equipos mixtos las soluciones deben ser generadas por expertos, académicos y, fundamentalmente, docentes de aula. Por otro parte, Flexibilidad institucional dando margen de autonomía a las escuelas para adaptar las estrategias a las características socioculturales de sus alumnos.

El derecho al conocimiento

La sospecha sobre la escuela se disipará solo cuando pasemos de defender el "derecho a la escolarización" a exigir el derecho al conocimiento. Una escuela "viva" es aquella que entiende que el aprendizaje requiere condiciones sociales y pedagógicas dignas. Como sostiene Tenti Fanfani, el fortalecimiento de la educación pública es la única vía para que el conocimiento deje de ser una mercancía para pocos y se convierta en una herramienta de liberación para todos. Podemos preguntarnos, ¿el futuro proyecto de Ley de Libertad Educativa favorecerá estas condiciones?, ¿el Estado seguirá garantizando la educación?.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.