"La bicicleta fue una ventana de luz": Juan Zemborain, el padre que creó Empujando Límites para personas con discapacidad
Juan Zemborain es el creador de la fundación Empujando Límites, un lugar que incluye a las personas con discapacidad a través de las bicicletas tándem.
Juan Zemborain es presidente y fundador de la asociación civil Empujando Límites, una organización que promueve la inclusión de personas con discapacidad a través de las bicicletas tándem, un tipo de bicicleta diseñada para que dos o más personas puedan andar al mismo tiempo.
Referente del deporte adaptado en la Argentina, fue elegido abanderado 2025 y es reconocido por impulsar un proyecto que nació de una experiencia personal y hoy se convirtió en una red federal que une deporte, visibilidad y transformación social.
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Zemborain no habla desde un lugar hipotético, sino desde la experiencia personal. Su motor es Santi, su hijo que tiene hipotonía muscular y autismo, con el que recorrieron este camino juntos para encontrar una salida cuando el futuro parecía cerrado.
Para donar a la fundación Empujando Límites se puede elegir un monto de los ya establecidos o el que corresponda a través de su página oficial. Además, actualmente se encuentran en la búsqueda de empresas comprometidas con la comunidad que deseen donar bicicletas tándem con el objetivo de que más familias se sumen a la iniciativa.
Un proyecto que nació desde un diagnóstico
Empujando Límites comenzó como una necesidad familiar: un padre y un hijo que se enfrentaban a un diagnóstico, a la incertidumbre y al miedo.
La bicicleta apareció en sus vidas cuando todo era negro, y gracias al guía de turismo de Juan que le comentó que en el colegio de su hija él pedaleaba con un ciego, pudieron encontrar un puente hacia algo mucho más grande que ninguno de los dos imaginaba.
Con el paso del tiempo y el impulso de las redes sociales, esa experiencia íntima se transformó en un movimiento colectivo que hoy recorre la Argentina con más de 120 embajadores a lo largo del país.
Zemborain recuerda que, en los inicios, ni siquiera había bicicletas tándem en el país. La solución fue artesanal y comunitaria, soldando cuadros y adaptando bicicletas comunes para lograr andar en bicicleta con su hijo. Ese espíritu de hacer posible lo imposible sigue siendo el ADN del proyecto hasta hoy.
El cruce de los Andes en bicicleta y el sentido del camino
Uno de los hitos que marcó a Empujando Límites fue el cruce de la Cordillera de los Andes junto a Santi, desde San Martín de los Andes hasta el océano Pacífico, cuando estaba a dos días de cumplir 16 años. No fue una meta deportiva, sino una promesa cumplida: para Zemborain, lo más revelador no fue la llegada, sino la reacción de su hijo, que al alcanzar el objetivo quiso seguir pedaleando.
Ese momento terminó de sellar una enseñanza que atraviesa todo el proyecto y que consiste en comprender que lo importante no está en la llegada, sino en el proceso, en el camino cotidiano y en la capacidad de seguir desafiándose.
Cuando los límites dejan de ser un techo
Zemborain sostiene que los límites existen, pero no como barreras definitivas, sino que están ahí "para empujarlos". Para él, el verdadero techo muchas veces está en la mirada del adulto, en hasta dónde se anima a acompañar. Desde esa lógica, Empujando Límites propone correr carreras más largas, animarse a nuevos desafíos y confiar en que siempre se puede un poco más.
El ciclismo tándem permite que personas con distintas discapacidades participen de carreras, entrenamientos y cicloturismos, integrándose a espacios que históricamente les fueron ajenos, y creando una verdadera inclusión.
De la soledad a una red nacional
Sin embargo, previo a Empujando Límites, Juan recuerda una etapa marcada por la soledad. Según el Abanderado 2025, el aislamiento es común en muchas familias que conviven con la discapacidad. Empujando Límites aparece como una respuesta a esa ausencia de red, construyendo vínculos, amistades y comunidad en cada pueblo al que llega.
Hoy la asociación cuenta con más de 120 embajadores en todo el país y continúa expandiéndose. Mendoza, Santa Fe y otras provincias ya forman parte de un entramado que combina deporte, visibilidad e inclusión.
Una inclusión que se construye todos los días
Para Zemborain, la inclusión no es un concepto abstracto sino una práctica diaria. Integrar a personas con discapacidad en grupos de entrenamiento, carreras y actividades recreativas es una forma concreta de cambiar miradas y prejuicios de la sociedad, mientras que en simultáneo se genera un sentido de pertenencia.
El mensaje final está dirigido especialmente a madres y padres que recién comienzan este camino. No encerrarse, no ocultar, no resignarse: "que no caiga ante las miradas quizás de desprecio o de rechazo que a veces tiene la sociedad ante algo que no conoce. Entonces, mostrá a tu hijo con orgullo, y siempre con una sonrisa".
"Porque si vos estás ante una crisis de tu hijo, pero a vos te ven bien armado y que podés controlar la situación, la otra persona te va a mirar hasta con admiración. Entonces hay que trabajar desde los dos lados. Desde las familias que tenemos a alguien con discapacidad desde la sociedad misma", cierra Zemborain.
Empujando Límites no promete finales felices instantáneos, pero sí algo más profundo: una vida llena de historias, movimiento y recuerdos compartidos.
