Juan Manuel Fangio: de la idolatría mundial, al secuestro y al nuevo circuito de Buenos Aires
Juan Manuel Fangio es uno de los deportistas más importantes de la historia. Ídolo de muchos, fue secuestrado y liberado. Cinco veces campeón de la F1, el "Chueco" será homenajeado con el nuevo autódromo de Buenos Aires.
Juan Manuel Fangio, pentacampeón de Fórmula 1 Foto: Archivo Mdz
Fangio; siempre Fangio. Hoy tan vigente como ayer. Enorme reconocimiento al inmortal “Chueco” de Balcarce. El nuevo trazado internacional proyectado para recibir a la máxima categoría del automovilismo mundial en Buenos Aires se llamará “Fangio Circuit”. Y así como Argentina recuperará ese evento que lo tuvo como sede en 21 oportunidades ante las miradas del mundo, el quíntuple campeón volverá a resaltar su ilustre nombre de la mano de la moderna remodelación que se está llevando a cabo en el histórico Autódromo de Buenos Aires para cumplir con las lógicas exigencias internacionales.
Pero detrás de ese “Fangio Circuit” hay una obra que avanza con un objetivo concreto: dejar al escenario porteño en excelentes condiciones para que el “Gran Premio de Fórmula 1 de Argentina” vuelva a ser una de las postales referenciales del mundo “tuerca y fierrero” y la atracción central de miles de turistas que nos visitarán, más los millones de fanáticos que nos estarán observando.

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OTRO HECHO DE PROMOCIÓN: EL SECUESTRO POR LA REVOLUCIÓN CUBANA
Mucha agua refrescó ese Malecón de La Habana desde aquella carrera en 1958. Y aunque muchos ideales revolucionarios puedan seguir vivos y latentes, hay connotaciones evidentes que se encuentran en las antípodas de lo que se reclamaba por aquel tiempo, aunque no será tema de esta columna el análisis de la coyuntura política y socioeconómica de Cuba, sino como la relevancia de Fangio desde aquellas épocas, sirvió para advertir su magnitud y la resonancia que generaba desde entonces su nombre.
Aunque pocos los sepan, y no haya sido muy divulgado por la historia, Fangio fue secuestrado en medio del Gran Premio de F1 de Cuba. Aquel hecho fue una estrategia para difundir los ideales revolucionarios donde hubo argentinos protagonistas. Y no me refiero a Ernesto “Che” Guevara, motor en todo ese proceso revolucionario. Me refiero a otro: el quíntuple campeón mundial de automovilismo, Juan Manuel Fangio, cuyo secuestro persiguió la intención de advertir al mundo del nuevo momento político en el Caribe y poner en jaque al dictador Fulgencio Batista.
“OPERACIÓN FANGIO”
El gobierno del dictador Batista había diseñado un escenario proclive a los inversores y productores (preferentemente estadounidenses) para actividades lúdicas o/y relacionadas con el “mundo de la noche”. La idea era atraer turistas adinerados, provenientes básicamente desde el vecino EE.UU.
Entre los móviles que generarían atractivos estaba el Gran Premio de Automovilístico de Cuba. Había comenzado a disputarse en 1957, en el callejero circuito trazado en la Avenida Malecón sobre la playa de La Habana. Esa primera carrera fue ganada precisamente por Fangio al mando de un Maserati.
La segunda edición había generado más expectativa aún. La Habana desbordaba de turistas. Cientos de medios de comunicación internacionales llegaron para cubrir el espectáculo deportivo. Mientras tanto, el “Chueco” empezaría la temporada 1958 como quíntuple campeón del automovilismo mundial.
Por otro lado, el día previo a la carrera, los opositores al régimen de Fulgencio Batista, enrolados en el revolucionario “Movimiento 26 de Julio” liderados por Fidel Castro llevaron adelante la “retención patriótica” (como sostuvieron a través de “Radio Rebelde”) de Fangio. El revolucionario “M. 26 de Julio” y su “Operación Fangio” claramente perseguían el objetivo de que el mundo hablará de ellos. Mostrarse como la oposición a la dictadura y, sobre todo, difundir los planes de la revolución cubana.
EL CAMPEÓN Y LA REVOLUCIÓN
“En este mismo lugar fue secuestrado por un comando del Movimiento 26 de Julio dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón mundial Juan Manuel Fangio. Ello significó un duro golpe propagandístico contra la tiranía batistiana y un importante estímulo para las fuerzas revolucionarias”. Este texto se encuentra en una placa de ingreso al histórico (como detenido en el tiempo) “Hotel Lincoln” sobre calle Virtudes 164 en el barrio El Vedado. En ese hotel se alojaba Fangio, y desde ahí fue secuestrado.
El secuestro duró 27 horas. Fue el 23 de febrero de 1958. Se había corrido la clasificación previa a la carrera y Fangio no había quedado conforme con el rendimiento del auto. Conversaba en el hall del hotel con su equipo. Estaba contrariado. Discutía sobre las falencias que le encontraba al nuevo modelo de su Maserati. Lo esperaban unos periodistas en otro salón y algunos fanáticos para tomar unas fotos. Alguien se arrimó a él y a punta de pistola le dijo: “Fangio, esto es un secuestro”. Hubo un esbozo de reacción por los pocos que percataron la situación, pero la amenaza de que todo se complicaría hizo que rápidamente el hecho se consumara. Fangio había sido secuestrado. Sus captores lo subieron a un Plymouth de color verde que esperaba en la vereda. Empezaba así el suceso que tendría al mundo en vilo.
“No tenemos nada contra usted campeón. Ni tampoco contra su país. Solo queremos que el mundo hable de la lucha revolucionaria que estamos librando contra la dictadura”; le habría dicho Manuel Uziel, uno de los comandos, al “Chueco”.
Al día siguiente la carrera se corrió igual. Batista no quería mostrar debilidad, mientras miles de militares y policías comenzaban la búsqueda del piloto argentino por toda la isla.
Una versión sostiene que Castro dudó sobre la situación encarada después del secuestro, pues razonaba que se corría el riesgo que Fangio muriera en la víspera como consecuencia de un enfrentamiento y que el régimen de Batista acusara a los revolucionarios del deceso del querido corredor con el consiguiente desprestigió revolucionario.
Lo cierto fue que Fangio terminó estableciendo una buena relación con sus secuestradores y hasta les sugirió cómo debían liberarlo. Y así fue. Una vez consumado el efecto propagandístico y terminada la carrera, ante el riesgo de una contienda armada, dispusieron entregarlo.
Lo primero que hicieron fue contactarse con la sede diplomática argentina siguiendo la iniciativa del propio Fangio, cuyo embajador era Raúl Guevara Lynch, vaya paradoja, tío de “Che” Guevara. Pasada las 23 del 24 de febrero lo entregaron en la casa de Mario Zaballe, agregado militar argentino en la isla cubana. Ese fue el lugar acordado: Edificio 20 - Calle 12 del Vedado – Piso 11 A.
“ABRAN LA PUERTA, SOY FANGIO”
"Estos son mis amables secuestradores, mis amigos secuestradores", sostuvo ante la mirada atónita de Zaballe. Los secuestradores lo dejaron ahí. Fangio declaró luego, según Eduardo Gesumaría, autor del libro “El otro Fangio”, que hasta le pidieron disculpas.
Fangio estaba lejos de comulgar con las ideas de Castro. El “Chueco” se definía como un conservador, pero había establecido un buen vínculo con sus secuestradores. Al cabo de unos días, tres de sus captores fueron apresados. Fangio intercedió ante el régimen de Batista para que no los fusilaran. Obviamente, la petición no fue considerada.
A los meses, la revolución “castrista” triunfará. Fangio será invitado por Faustino Pérez (otro de sus secuestradores) a la asunción del poder tras el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959. “Fangio no pudo asistir, pero viajó en 1981 por cuestiones comerciales, como presidente honorario de Mercedes Benz Argentina. Ese año Fangio visitó la casa en la que permaneció secuestrado, habló con las mujeres que lo atendieron y hasta se encontró con Fidel Castro”. (E. Gesumaría).
La cordial relación también se manifestaba en que cada 24 de junio, el día de cumpleaños de Fangio, cuando le llegaba infaltablemente un telegrama de salutación de “sus amigos secuestradores”. Además, varios funcionarios cubanos vinieron a saludarlo a Argentina en contadas oportunidades. Más aún, cuando falleció (17 de julio de 1995) a su velorio llegó una corona de Fidel y otra del “M. 26 de Julio”. Cosas que solamente Fangio pudo haber logrado.
“¿ARGENTINOS?... ¡FANGIO!”
La “operación Fangio” les sirvió a muchos. La revolución triunfará a los meses. Fangio sobrepasará ampliamente la enorme dimensión deportiva justamente conseguida. A los cuatro meses de consumado el triunfo revolucionario, Castro visitará Argentina. Cuba era parte todavía de la OEA. Por ese entonces, la administración de la isla no se había declarado socialista y la figura de Fidel resultaba hasta simpática para sectores que años después lo aborrecieron. La Argentina de ese tiempo estaba gobernada por el presidente Arturo Frondizi. Otro tiempo; aunque siempre Frangio estará presente, y al igual que otros iconos de la vida nacional siempre será una referencia de “la argentinidad al palo”. “¿Argentino?”, nos preguntan en el mundo. Siempre: “Fangio, Monzón, Maradona, Ginobili, Messi”. Fangio primero. La primera referencia.
El autódromo más importante de Argentina llevará su nombre. Otro hecho que nos pondrá ante el mundo. Las remodelaciones del nuevo circuito comenzaron en enero. Los trabajos, impulsados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Secretaría de Deportes y desarrollados junto a la firma “Tilke Engineers & Architects”, concluirán a fin de año. Ese Gran Premio de Argentina de F1 lo vio triunfador a Fangio en cuatro oportunidades (1954, 1955, 1956 y 1958). Quiera la providencia que otro argentino, algún día vuelva a recibir la emblemática bandera a cuadros en Buenos Aires, aunque ya hemos dado un paso gigante gracias a la voluntad de remodelar el escenario. La F1 volverá a la patria.



