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Jorge Luis Borges, la permanencia de una obra infinita. Una colección para volver al escritor

Un nuevo libro reúne manuscritos, cartas y objetos personales para redescubrir el universo íntimo de Jorge Luis Borges y la vigencia de su obra.

Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges.

Archivo.

Cuarenta años después de su muerte, Jorge Luis Borges sigue siendo una presencia activa. Su desaparición física, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra, no significó una ausencia. Como sucede con los grandes escritores, Borges dejó de pertenecer solamente a su tiempo para convertirse en parte de una conversación permanente que mantienen los lectores con los libros que modifican para siempre nuestra manera de mirar el mundo.

En ese contexto aparece Borges, la colección, una obra magnífca de Alejandro Roemmers y Alejandro Vaccaro que a lo largo de sus 500 páginas funciona como homenaje a la memoria del escritor argentino. No se trata únicamente de recordar a Borges, sino de acercarse a su universo personal a través de las huellas materiales de una vida dedicada a la literatura: manuscritos, cartas, fotografías, primeras ediciones, libros y objetos que acompañaron su recorrido intelectual. La figura de Borges siempre estuvo rodeada de una particular paradoja. Mientras su literatura exploraba mundos imaginarios, bibliotecas infinitas, espejos y laberintos, tigres y otras visiones particulares, su vida cotidiana estuvo marcada por una relación concreta y profunda con los libros. Para Borges, un libro no era solamente un objeto sino una posibilidad de encuentro y otras formas de pensamiento.

La colección permite observar algo de esa intimidad

Cada pieza conservada parece contener un interrogante: ¿qué queda de un escritor cuando ya no está? La respuesta no aparece solamente en sus textos, sino también en aquellos rastros que revelan sus lecturas, sus obsesiones y modos de construir una obra que trascendió las fronteras argentinas. Alejandro Vaccaro, reconocido investigador y especialista en la vida y obra de Borges, ha dedicado años a reunir y preservar materiales que permiten reconstruir esa dimensión más cercana del autor de Ficciones y El Aleph. Su trabajo no responde solamente al impulso del coleccionista, sino al deseo de conservar una memoria cultural. Junto a Alejandro Roemmers, la propuesta adquiere una dimensión mayor que es la de transmitir un legado.

Jorge Luis Borges sigue siendo una presencia activa.

Jorge Luis Borges sigue siendo una presencia activa.

Porque Borges fue, antes que nada, un escritor que convirtió la memoria en literatura. Sus páginas están atravesadas por la idea del tiempo perdido y recuperado, por la búsqueda de aquello que permanece cuando todo parece cambiar. En sus relatos aparece una tensión permanente entre el olvido y el recuerdo. Aquello que desaparece y aquello que logra sobrevivir gracias a la palabra. La colección parece dialogar con esa preocupación borgiana. Guardar sus objetos es también luchar contra el olvido. Es afirmar que una vida dedicada a la escritura puede seguir hablando incluso cuando su autor ya no puede hacerlo. Borges fue leído en todo el mundo porque logró transformar preguntas universales en literatura: ¿qué relación tenemos con el tiempo?, ¿cuánto de nosotros pertenece a la memoria y cuánto a la imaginación? Sus cuentos y ensayos no ofrecen respuestas cerradas. Sólo abren puertas.

Un escritor que convirtió la memoria en literatura

A cuarenta años de su muerte, esta colección confirma que Borges continúa generando nuevas formas de acercamiento. La literatura no muere cuando muere el escritor. Al contrario, comienza otra etapa, que resulta de encuentros inesperados con nuevas generaciones. Tal vez Borges, que tantas veces escribió sobre la eternidad, hubiera encontrado una imagen perfecta para esta iniciativa, es decir, una biblioteca que no deja de crecer y una memoria que se expande, en cada una de las palabras que conducen hacia otros caminos. Borges, la colección no es solamente un homenaje al pasado. Es una invitación al presente. Volver a leerlo y a pensarlo. Descubrir que su obra todavía tiene algo nuevo para decirnos, así como parafraseando al Borges Nueva refutación del tiempo: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho”.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.

IG @carlosgustavomotta