Historia de una imagen: de dónde viene la única "foto" de San Martín y por qué cobró vida
La única imagen registrada de San Martín se tomó en 1848. Es un daguerrotipo que está guardado en el Museo Histórico Nacional. Su historia y cómo cobró vida para una entrevista.
Hay pinturas, libros sobre San Martín. Homenajes en todo el mundo; estatuas, bustos. Su nombre está replicado por miles y en cada pueblo de Argentina se lo recuerda. Pero hay una sola imagen de San Martín; una sola “toma real”: un daguerrotipo tomado en París en 1878, dos años antes de morir y que es parte de las reliquias que se guardan en el Museo Histórico Nacional al que accedió MDZ para “darle vida”.
Ese registro es una pieza histórica por el trabajo artesanal que tiene y por quien quedó retratado. No está claro quién fue el autor, pero sí que se hizo en París; cerca de la casa donde residía José de San Martín junto a su hija Merceditas, quien, según se cree, lo acompañó a tomarse “la foto”.
El daguerrotipo es la primera “fotografía” producida de manera comercial. Es de formato pequeño, pero con una calidad extraordinaria. Su producción requería mucho más que hacer clic: se crea una imagen única que se fija sobre un soporte constituido por una placa de cobre, cubierto por una finísima capa de plata en una de sus caras, la que luego se pule manualmente y se sensibiliza con yodo y/o bromo para hacerla sensible a la luz. Allí se fija la imagen. “Una vez terminado el proceso de revelado, la placa se encapsula y se sella bajo vidrio, conformando lo que se denomina el “paquete daguerreano” el que, colocado luego dentro de un estuche o marco, protege y garantiza la perdurabilidad de la imagen”, describen los especialistas en el catálogo del Museo Histórico Nacional, donde se guarda la imagen de San Martín. Allí, con tino, la describen como “un espejo con memoria” o, citando a Borges, “el tiempo detenido en un espejo”.
San Martín posó para dos registros en daguerrotipo. Pero solo se conserva uno. Del otro se sabe de su existencia por una foto sacada al daguerrotipo que está también en el Museo. Allí mismo hay una frondosa colección que permite reconstruir parte de la familia del prócer argentinos. Su hija, su nieta, su yerno. Todos retratados, pero con pinturas y en miniaturas.
Justamente a través de registros pictóricos también se reconstruyó la imagen de San Martín. Pero la de mayor fidelidad es el daguerrotipo, que muestra a un hombre mayor, ataviado con ropa de época, bigotudo y que disimula la historia que lleva a cuestas. En la imagen tiene una mano metida en el saco, un gesto napoleónico que tiene más que ver con la necesidad de quedarse quieto.
Recrear a San Martín hoy puede parecer sencillo gracias a la tecnología. La animación tradicional o, más rápido, con el uso de Inteligencia Artificial. La búsqueda en la que entro MDZ tiene que ver con la combinación de lo artesanal, lo humano del registro de aquel daguerrotipo, con el empleo de la tecnología.
Por eso la decisión de usar la única imagen “real” de San Martín y, desde allí, animarla para simular una entrevista. El color, la textura y las huellas que dejó el daguerrotipo están respetadas. No se buscó una imagen perfecta para simular un San Martín contemporáneo; sino invitar al público a ingresar a un juego, a tener un vínculo histórico y lúdico para aprender de historia; un nexo en el tiempo entre quien pregunta hoy y quien responde con las ideas con las que gobernó Mendoza y liberó medio continente.
Su historia
En el Museo Histórico Nacional cuentan la historia en detalle y, explican, el daguerrotipo tiene una trascendencia única.
"El retrato daguerreano que muestra al prócer al estilo napoleónico, con la mano dentro de la abotonadura de su levitón, es una de dos tomas realizadas en París a comienzos del turbulento año 18484, cuando estalló la revolución y se instaló la Segunda República. La otra toma de aquella sesión lo presenta con los dos brazos apoyados y en reposo. San Martín vivía por entonces en el 35 de la calle St. Georges de París y, según una vieja versión no documentada, habría sido conducido al estudio daguerreano más o menos engañado por su hija Mercedes. Así lo habría convencido a dejarse retratar en fecha cercana al 25 de febrero, cuando cumplió setenta años, y poco antes de dejar la ciudad hacia Boulognesur-Mer. Esta sesión daguerreana fue la última vez en la cual San Martín posó para un retratista, desde que se comprometiera a no hacerlo más luego del retrato que le hiciera Madou veinte años antes", relata el catálogo oficial.
Sobre el autor de la obra, hay dudas. "En 1848 operaban en París poco más de una docena de daguerrotipistas profesionales y miríadas de entusiastas aficionados y proveedores de materiales fotográficos, pero estos retratos no se han podido atribuir a ninguno de ellos6. Los pocos indicios que se pueden extraer al respecto surgen de la toma daguerreana. El cuidado pulido de la placa, una correcta iluminación, fondo neutro y un foco preciso en la toma, todo hace suponer el trabajo de un estudio profesional. Luego de procesada, la placa fue recortada en forma oval para permitir que cupiera en el marco de igual forma en el que se exhibe, trabajo que también sugiere manos expertas", agrega el libro del Museo.

