Hipertensión: la enfermedad silenciosa que podemos prevenir todos los días
En el Día Mundial de la Hipertensión, especialistas remarcan la importancia de medir la presión y prevenir riesgos cardiovasculares.
El 17 de mayo conmemoramos el Día Mundial de la Hipertensión.
Archivo.El 17 de mayo conmemoramos el Día Mundial de la Hipertensión, una fecha clave para informarnos y reflexionar sobre esta condición que afecta, muchas veces de manera silenciosa, a millones de personas en todo el mundo. Cuanto más comprendemos sobre esta enfermedad, más podemos generar conciencia y tomar decisiones a favor de nuestra salud.
La hipertensión arterial es una condición crónica que se presenta cuando la presión de la sangre en las arterias se mantiene elevada de forma sostenida, a partir de 140/90 mmHg. Es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular a nivel mundial y una de las causas más importantes de enfermedad y mortalidad prevenible. Su impacto se relaciona directamente con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, accidentes c erebrovasculares y enfermedad renal crónica, aunque su impacto es significativo, en muchos casos puede prevenirse o retrasarse, y siempre puede tratarse.
El 17 de mayo es el Día Mundial de la Hipertensión
A diferencia de otras enfermedades no transmisibles, la hipertensión tiene un diagnóstico sencillo: basta con medir la presión arterial, incluso en controles domiciliarios. Sin embargo, una gran proporción de personas que la presentan no lo sabe, y muchas otras no logran un control adecuado a lo largo del tiempo. Uno de los mayores desafíos de esta enfermedad es su carácter silencioso. En la mayoría de los casos no presenta síntomas. Cuando aparecen, pueden incluir dolor de cabeza, visión borrosa o dolor torácico, aunque muchas veces no son específicos. Por eso, la única forma confiable de detectarla es a través de la medición periódica de la presión arterial.
La hipertensión basta con medir la presión arterial
Existen factores no modificables, como la edad y los antecedentes familiares, que aumentan el riesgo de desarrollar hipertensión. Sin embargo, también existen factores modificables relacionados con los hábitos cotidianos que influyen de manera significativa en su prevención y control. Entre ellos, la actividad física ocupa un lugar central. Incorporar movimiento de forma regular, ya sea caminar, bailar, subir escaleras o realizar ejercicio planificado, contribuye a la salud cardiovascular y al control de la presión arterial. El estrés también juega un rol importante. No se trata de eliminarlo por completo, sino de poder identificarlo, gestionarlo y generar espacios de pausa. Actividades que favorezcan el bienestar, el descanso adecuado, el acompañamiento emocional y la búsqueda de ayuda profesional cuando sea necesario pueden ser herramientas valiosas en este proceso.
El consumo de tabaco y alcohol constituye otro factor de riesgo relevante. Su presencia sostenida se asocia a mayor probabilidad de desarrollar hipertensión y complicaciones cardiovasculares. Desde el punto de vista alimentario, es importante ampliar la mirada. Más que centrarnos únicamente en “evitar la sal” o “eliminar ultraprocesados”, podemos pensar en cómo construir una alimentación más natural, variada y sostenible en el tiempo. Esto incluye aumentar el consumo de alimentos frescos, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos, además de incorporar hierbas y condimentos naturales que realcen el sabor.
El objetivo sigue siendo reducir el exceso de sodio y el consumo frecuente de productos ultra procesados, pero el enfoque resulta más sostenible cuando se basa en sumar calidad nutricional en lugar de solo restringir. En este punto, y ampliando la mirada más allá de lo alimentario cotidiano hacia la evidencia médica actual, el Consenso Argentino de Hipertensión Arterial refuerza un concepto clave: la relación entre la presión arterial y el riesgo cardiovascular es continua. Esto significa que el impacto en la salud no comienza en un punto exacto, sino que aumenta progresivamente a medida que se elevan las cifras. A su vez, destaca que una proporción importante de eventos cardiovasculares ocurre incluso en personas con valores por debajo del umbral diagnóstico, lo que refuerza la importancia de la prevención temprana y del cuidado integral del riesgo cardiovascular.
La relación entre la presión arterial y el riesgo cardiovascular es continua
Frenar el avance de la hipertensión es un trabajo compartido entre el sistema de salud, la industria alimentaria y las decisiones cotidianas de cada persona. Cada uno, desde su lugar, tiene un rol en este desafío. En este Día Mundial de la Hipertensión, la invitación es a comprometernos con acciones pequeñas pero consistentes: movernos más, cocinar más en casa, leer etiquetas, controlarnos la presión y hablar del tema. Lo importante no es la perfección, sino la constancia en los cambios posibles.
* Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), médica especialista en nutrición, experta en obesidad y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.