Gabriela Azar: "En educación, hoy es más importante saber hacer con lo que sé, que solo saber"
La rectora de la UDELA analiza los desafíos de la docencia, la IA en las aulas y la necesidad de una universidad más flexible.
Estamos en Entrevistas MDZ con Gabriela Azar. Gabriela tiene un currículum súper extenso en educación, así que voy a resumir algunos puntos. En este momento es la flamante rectora de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, la Udela. Es exdirectora nacional de Fortalecimiento del Sistema Formador. Doctoranda en Sociología. Magíster en Políticas Públicas. Postgraduada en Dirección de Centros Educativos. Profesora y licenciada en Ciencias de la Educación. Y, lo más importante, mamá de dos.
La educación atraviesa una etapa de transformación acelerada impulsada por la tecnología, los cambios en el mundo laboral y las nuevas demandas de los estudiantes. Gabriela Azar, plantea la necesidad de repensar los modelos de formación para adaptarlos a una sociedad en permanente cambio, sin perder de vista la calidad académica ni la inclusión.
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Entrevista completa a Gabriela Azar
-Bienvenida a MDZ, Gabriela.
-Gracias, Marisa. Quería contar que estuve muchos años como directora del Departamento de Educación en la UCA, que es lo que me dio un plafón interesante para todo lo que hoy tiene que ver con redefinir algunas cuestiones de política pública de la educación, sobre todo en el nivel de educación superior.
-Y estrenando este cargo (rectora de la UDELA), ¿cuál sería el mayor o uno de los mayores desafíos a enfrentar?
-Bueno, hay varios, hay muchos. Estamos en este momento en la República Argentina con un fuerte replanteo respecto a lo que son todas las nuevas tecnologías, de cómo debería focalizarse hoy la política pública de la educación en una jurisdicción como lo es la Ciudad de Buenos Aires, que tiene desde las políticas que promueve el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, iniciativas muy fuertes y bastante disruptivas para tratar de ir pensando cómo empatizar estas demandas actuales de la sociedad del conocimiento. En nuestro caso particular, con las respuestas que debe dar la Universidad, no solamente en lo que tiene que ver con los perfiles o los nuevos perfiles profesionales docentes, sino hay como un gran desafío que llamamos la "universidad flexible", que es esa universidad que tiene en estos tiempos, que tratar de replantear los modelos con los cuales se forman los estudiantes en cualquier campo disciplinar que sea, más allá que una de las fortalezas que tiene la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires es, justamente, la profesionalización de la formación docente con ciclos de complementación curricular que van desde lo que es la Escuela de Tecnología e Industrias Digitales a la de Política y Gobierno y la de Educación. Básicamente es esa reconversión hacia un sistema que tiene que ser, en el nivel de educación superior, más flexible, más acorde con las tendencias actuales, más focalizado en las nuevas tecnologías y con docentes que más allá de que provengan de distintos ámbitos profesionales, tienen que tener un común denominador, que es lo que de alguna manera le empieza a dar un sentido distinto.
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-¿Y en cuanto a la convocatoria? Porque, si bien creemos que sigue habiendo mucha vocación, no hay después una continuidad a este llamado.
-Bueno, ese es un gran tema que me tocó vivirlo también con el otro "bonete" que tuve dos años, 2024 y 2025, como directora nacional del Instituto Nacional de Formación Docente. Ahí tenemos un tema importante en la Argentina que tiene que ver con que la carrera docente, si bien ha habido avances significativos porque se ha replanteado lo que son los lineamientos curriculares con los cuales se forma un docente, y en esto hubo como un acuerdo, te diría unánime, de todos los ministros de educación del país, en empezar a pensar también en otros formatos de enseñanza para que también la formación docente empatice un poco más con la realidad de lo que la nueva juventud reclama en términos de formación profesional. Hoy la realidad es que también surgieron muchas nuevas carreras que son mucho más cortas y que tienen un impacto laboral directo, con lo cual los chicos empiezan a elegir ese tipo de formaciones que tienen un amplio marco de hibridación en cuanto a la sincronicidad. El hecho de no estar físicamente presente en el lugar en el momento en el que se dan las clases. La ciudad pudo refuncionalizar la oferta de formación docente para pensar también nuevos diseños que empaticen un poco más con las realidades que hoy se están necesitando para formar a los nuevos docentes. Hay un programa muy grande que es Buenos Aires Aprende donde se pone al estudiante en el centro y lo que se busca es poder hacer una interconexión un poco más amigable entre la tecnología, el campo de la formación disciplinar, pero también el marco de las capacidades profesionales. Es mucho más importante lo que soy capaz de saber hacer con lo que sé, que solo saber. Yo puedo saber un montón de cosas, pero como docente no lo sé explicar. No puedo adecuar las trayectorias de los estudiantes, no sé trabajar en espacios con aulas diversas, no manejo metodologías que me permitan de alguna manera entender lo que implica enseñar en un contexto presencial o en un contexto virtual...Bueno, todas estas son demandas muy novedosas que tenemos que ver de qué manera las insertamos en el plano de lo que hoy la profesionalidad formativa en todos los campos requiere particularmente, la docencia, que es la que, en definitiva, transmite críticamente la cultura para que todos los chicos, cualquiera sea su condición, puedan aprender óptimamente. Y yo siempre agrego, y sean felices.
-¿Cómo compatibilizar o cómo alcanzar, mejor dicho, la excelencia en aulas cada vez más diversas y con el tema de la inclusión?
-¡Qué linda pregunta y que compleja de responder sintéticamente! Yo te diría que lo que nos ha pasado en los últimos años en la Argentina es que se ha ponderado mucho lo que tiene que ver con el cambio de los diseños curriculares. El diseño curricular es lo que a nivel nacional se explicita como contenido que hay que enseñar y no comporta un modelo pedagógico de intervención en el aula. Esto es una potestad de las jurisdicciones, pero mucho más de las instituciones. Esto tiene que ver con que hay que hacer más práctica de cómo institucionalizar algo que pareciera ser complejo, pero que, si yo logro adaptar con criterios de razonabilidad y de equidad, esas propuestas que son para todos a las trayectorias de los niños o de los jóvenes con los que me toque trabajar en el aula de una manera flexible, respetando los mismos criterios de calidad, pero cambiando los plazos y los tiempos para que todos puedan llegar con distinto tiempo y con distintos medios. Y esto es lo que nadie niega ni prohíbe que se haga, pero que, lamentablemente en el plano de la dinámica del trabajo docente no está tan claro. ¿Por qué? Porque también hay un montón de otros compromisos que cumplir que hacen que uno no solo ponga el foco en cómo modelizo una práctica que permita que todos aprendan y que alcancen esos estándares de calidad. Es difícil. Hay modelos que prueban que se puede hacer y cuando vos empezás a traccionar y a trabajar con una matriz que sí se hace en los institutos de educación superior en la Ciudad Buenos Aires y en muchas provincias de la Argentina también, que prioriza capacidades profesionales y no solamente el contenido conceptual que tengo que enseñar de historia, de geografía, de matemática, de lengua; es más fácil. Te pongo un ejemplo, capacidades como la conceptualización, pues nadie puede enseñar si no sabe. Entonces yo te puedo enseñar lo que sé, pero probablemente en ese grupo de niños o de jóvenes hay chicos con muchas diferencias y tengo que buscar que lleguen a lo mismo por distintos caminos. Uso distintas metodologías, lo que se llama distintas estrategias de intervención didáctica y apunto a formas de evaluar que son más cualitativas, no cuantitativas, en donde lo importante no es lo que te falta para llegar sino qué bueno hasta donde llegaste. Y cómo lo puedo hacer mejor para que cada uno haga su propio recorrido. Esto es como aprender a caminar, como aprender a cocinar, como aprender a manejar, como aprender un idioma. Todos tienen capacidad para, el tema es con qué intervenciones, con qué ayudas. La calidad vos la lográs cuando acompañás una trayectoria personalizada. Bueno, acá, hay mucho de vocación y de ganas y de un proyecto que tiene que ser compartido por todos los docentes que trabajan ese año con ese mismo grupo de niños. "Nadie se salva solo". La docencia es una tarea muy solitaria en lo que hace a la planificación de cara a los chicos. Bueno, hoy se llama a trabajar colaborativamente, a planificar juntos, a buscar cuál es el fin en mente y cuáles son esas metas comunes. También personalizando la enseñanza, lo que para mí puede ser válido metodológicamente para aprender a operar matemáticamente, tal vez vos, Marisa, necesitás otro modelo y esta es la distinción que tenemos que aprender a hacer en los tiempos de la IA.
"Tenemos un desafió que llamamos la Universidad flexible"
-Ya habías anticipado al comienzo con respecto a la formación del docente, el desafío de la tecnología. Bueno, ¿cómo se forma a un maestro para que implemente la IA? Y te voy a agregar una dificultad a la pregunta, en un momento en el que estamos dando pasos en reversa con respecto al uso de la pantalla en el aula.
-Bueno, la IA vino para quedarse, para seguir creciendo e ir explorando. Cada vez se van a ir abriendo más cantidad de puertas y ventanas que nos van a invitar a los que queramos hacerlo, a ver de qué manera compatibilizar el rol de un docente tradicional que era más un transmisor de contenido a un rol de un docente que tiene que fomentar con la IA un uso pedagógico que permita que se potencie el desarrollo del pensamiento crítico, creativo y reflexivo. Es lo que venimos diciendo, te diría cuando yo me formé (como maestra de primaria y trabajé muchos años en la Escuela Argentina Modelo) esto también se decía y estaba escrito en todos los manuales y tenía que ser parte de una planificación didáctica. Ahora la realidad es que hoy el contenido conceptual está al alcance de cualquiera, desde un teléfono celular. Después discutiremos quién valida la pertinencia de veracidad de esa respuesta.Pero es lo que hay y es un algoritmo que a medida que voy buscando se va perfeccionando. Entonces, ¿qué hace el maestro? ¿Le cierra la puerta? No, tiene que permitir que se trabaje con buscadores que sean claros conforme la edad. Y en todo caso, yo podría hacerte una evaluación con IA y no te podés copiar o te podría hacer una evaluación tradicional y sí te podés copiar, entonces es buscar volver a algo que es tradicional. Fijáte que la IA vuelve con esto también de la lectoescritura, a prácticas que eran muy tradicionales y muy artesanales porque tengo que leer, tengo que interpretar lo que dice ese texto, tengo que aprender a hacer un cuadro sinóptico para lo cual yo no puedo sacar los contenidos centrales si no sé resumir. Cada una de estas técnicas de estudio requieren el desarrollo de operaciones lógicas y metodológicas de pensamiento, formato con el que yo aprendí hace muchos años.Bueno, hoy el trabajar con la IA y poder decodificar un mensaje escrito implica tener que volver sobre todo a traccionar con esas lógicas que estuvieron un poco dejadas de lado en el sistema. O sea que eso es el nuevo reto que tenemos a futuro con la IA los profesionales (porque esto no es solo para la docencia). Para eso sí creo que es muy importante que las escuelas, que las instituciones formadoras tengan como un código común de acercamiento y de exploración para saber qué es lo valioso para trasladarlo al plano de lo que implica la enseñanza y el aprendizaje. Y, en esto, hay que reconocer que la Ciudad de Buenos Aires ha hecho un recorrido muy grande estos dos últimos años, a cargo de la ministra que es Mercedes Miguel, de lo que tiene que ver básicamente con tener mayor empatía con la tecnología resguardada y cuidada, conforme a lo que los chicos necesitan para aprender más y mejor.
-Gabriela, estamos llegando al fin de esta conversación... ¿Vos sos miembro, sos consultora de Argentinos por la Educación?
-En realidad soy miembro desde el momento en que se creó, como parte digamos del equipo asesor.
"La IA llegó para quedarse"
-En relación a eso y a tu nueva función como rectora de la Universidad de la Ciudad, ¿cuál es tu proyecto más inmediato o tu sueño?
-Mirá, si es vinculado concretamente a lo que hago hoy en la Ciudad de Buenos Aires, que es muy reciente, porque llevo dos meses y medio como rectora organizadora, estamos haciendo un trabajo muy profundo de diagnóstico para tratar de anclar algunas políticas dentro del marco de lo que son las carreras de formación docente en la universidad, que son ciclos de complementación que permiten de alguna manera fortalecer la formación en ciertas áreas, sobre todo de un profesorado integrado de Ciencias Exactas, frente a las vacancias también que hay muchas veces de docentes, por ejemplo, de física, de química, de matemática. Es tratar de fortalecer lo que tiene que ver con la lógica de tener un marco pedagógico que le dé sentido a las acciones que ejecutan los docentes de una manera más integral, más mancomunada. Tenemos que tener un glosario común para generar criterios de mayor secuencia y articulación entre las ofertas del nivel de educación superior universitaria, que muchas veces se diluyen por caer en la especificidad de cada profesor. El tener una gran capacitación en todo lo que tiene que ver con un nuevo modelo de evaluación en donde el foco no se ponga en lo que no se logró, sino que hoy la evaluación se hace utilizando rúbricas, utilizando matrices que de alguna manera marcan una gradualidad más de corte cualitativo en los desempeños de los estudiantes. Un trabajo que tenga que hacer en la Universidad autónomo pero regulado con docentes que puedan ejercer acción tutorial y que permitan que los chicos cada vez logren mejores resultados. No nos conformamos con que se apruebe con lo mínimo, también el resultado y el logro meritocráticamente tiene que ver con criterios de mayor calidad en términos de la evaluación. Así que bueno, uno sueña un montón de cosas. Lograr que en el nivel de educación superior se llegue a cierta flexibilidad en todo lo que tiene que ver con la validación de formaciones con microcredenciales o con créditos, y que no solamente sea una cuestión estandarizada por unidad curricular, que retrasa mucho la cursada y genera abandono y deserción. Me parece que serían cambios muy lindos que se podrían contemplar.