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Fútbol, rap y trabajo: hace 20 años una unidad del Estado reinserta a jóvenes imputados

Se trata de la Unidad de Medidas Alternativas a la Privación de la Libertad e Inclusión Social (UMA). Las actividades con los jóvenes imputables

Jóvenes en conflicto con la ley en uno de los talleres  Foto: Gobierno de Mendoza

Jóvenes en conflicto con la ley en uno de los talleres  Foto: Gobierno de Mendoza

Un adolescente cometió un robo pero en lugar de estar encerrado, el Estado lo empujó al mundo del rap. Ahora, desde la música, ayuda a otros adolescentes en conflicto con la ley a salir del mundo del delito. Cinco jóvenes imputados menores de 18 años conocieron el rugby. Tres de ellos se entusiasmaron y están en primera división. Un joven llegó a portar la camiseta de sus sueños y a hacer gambetas como siempre soñó. Una chica fue imputada por un delito leve y ahora estudia la carrera de Psicología.

Todas estas historias son reales, de Mendoza y no de "superación". Sino de la intervención real y concreta de una dirección del Estado provincial. Se trata de la UMA (Unidad de Medidas Alternativas a la privación de la libertad e Inclusión Social) que este jueves 5 de junio cumple 20 años. Pertenece a la Dirección de Resonsabilidad Penal Juvenil, que hoy forma parte del ministerio de Educación, Cultura, Infancias y Dirección General de Escuelas que dirige Tadeo García Zalazar.

Al respecto, el ministro le dijo a MDZ que: “Cada historia de vida que se encauzó gracias a una medida alternativa nos recuerda que los pibes no nacen condenados, sino que muchas veces sólo necesitan una oportunidad. Gracias al trabajo territorial de los equipos en toda la provincia, seguimos acompañando a adolescentes y apostamos a una Justicia que no se limite a castigar, sino que repare, que incluya y que otorgue oportunidades reales".

En el año 2005, se creó en el marco de la ley 26.061. Fue la primera unidad de este tipo en todo el país. La idea, de acuerdo cuentan sus trabajadores, fue armar un equipo mutidisciplinario para abordar a jóvenes punibles; es decir a aquellos que tienen entre 16 y 18 años y están acusados de cometer un delito; para que en lugar de ser encerrados, tengan otras opciones. O, como definen quienes trabajan día a día con los adolescentes, que puedan "construir una estrategia de proyecto de vida".

En ese momento, hace dos décadas, en la Provincia había algo más 500 jóvenes privados de su libertad. Luego de 20 años de trabajo de Medidas Alternativas hay tan solo 35 jóvenes en esa situación y aproximadamente 350 adolescentes acompañados en su cotidianeidad por equipos de UMA. No es un abordaje cualquiera. Es un trabajo con jóvenes imputados, es decir que tienen una causa abierta en la Justicia penal pero, por múltiples razones, entre ellas la gravedad del delito pueden estar en libertad. Profesionales de la psicología, el trabajo social y la sociología entre otras disciplinas, van a sus barrios, donde muchas veces otros poderes del Estado no entran y los conocen, se vinculan con las familias y buscan otros caminos para las vidas de los chicos.

El 80% de los adolescentes que son abordados por UMA no ingresan nuevamente a un dispositivo penal, de acuerdo a los números que manejan los trabajadores. Todo un éxito mendocino y estatal, a pesar de que como siempre, faltan recursos económicos para que el abordaje sea más completo.

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Taller de masculinidades en el exCose. Foto: Gobierno de Mendoza.

Taller de masculinidades en el exCose. Foto: Gobierno de Mendoza.

De adolescentes que cometieron un delito a jóvenes con un proyecto de vida

Pero vamos a las historias de vida. "A veces no van a la escuela porque no tienen zapatillas", cuenta un trabajador en diálogo con MDZ. Por lo tanto, hay que crear condiciones para que las zapatillas aparezcan pero también para que sobren los motivos para ir a la escuela. O, incluso, como tienen más de 16 y casi todos necesitan recursos económicos, conseguir un trabajo acorde a lo que dicen las leyes laborales para sus respectivas edades.

Tanto es así que con los convenios que hace el Estado, hay chicos que trabajan en panaderías, en talleres mecánicos, armándose de redes y de futuro - y un presente- más vivible. Hay quienes aprenden peluquería o barbería y ya tienen sus propios proyectos. Pero no sólo los oficios han cambiado la vida de estos jóvenes.

Hay un rapero conocido que antes de serlo llegó a la UMA con una imputación por un delito y que luego, gracias a ir a un taller de música conoció el rap. Ahora no sólo rapea - y ha pegado varios temas conocidos en ese mundo- sino que además, ayuda a jóvenes en conflicto con la ley.

El deporte es otro espacio para desarrollarse y concretar sueños. Cinco chicos entraron a un equipo de rugby en su adolescencia. Tres quedaron en primera división. Lo mismo con el fútbol. En un equipo de Guaymallén ya hay un adolescente que mete goles.

Una joven entró con un delito leve. La UMA la acompañó. ¿Qué hace ahora? Estudia psicología en una Universidad privada y trabaja para poder costearse sus estudios. Lo mismo que otro joven que ya es acompañante terapéutico.

Y aunque la mayoría de los casos no sean tan conocidos, o los cambios sean menos vistosos, con paciencia y sobretodo respeto, es palpable el hambre con que muchos van apropiándose de oportunidades que quizás nunca habían asomado a la puerta de sus casas.

Los comienzos del proyecto

Laura Contreras, psicóloga del exCose y una de las personas que impulsó la UMA sostuvo que: "En la época del 2003, 2004 y 2005, el Cose era el único recurso del Ejecutivo con el que contaban los juzgados penales para disponer de adolescentes que hubieran cometido algún delito. En ese momento no se implementaba la 26.061, que es la ley de protección de niñez y adolescencia, el Cose estaba superpoblado e incluso excepcionalmente se internaba a chicos inimputables.

En ese sentido, agregó: "En aquel entonces se me ofrece la posibilidad de hacerme cargo de la institución con la posibilidad de armar un proyecto. La iniciativa presentada fue fundamentada en la ley provincial 6354, pionera a nivel nacional, en el concepto de medida alternativa de privación de libertad, se armó un programa, se contrató un equipo por personas formadas en áreas como salud mental y desarrollo social para poder empezar a trabajar en territorio con estos adolescentes", recordó.

Además, sumó: "La sociedad sólo buscaba el castigo, el encierro, en esa época, se tuvo que trabajar con un perfil bajo. Se alquiló una oficina cerquita del juzgado penal. El equipo trabajaba al servicio de las emergencias, es decir había una detención y el Juzgado debía decidir qué medida tomar y este equipo evaluaba una propuesta alternativa dentro del territorio. Esa alternativa se le presentaba al juez y, a veces, decidía por la opción alternativa a la privación de la libertad. Veinte años después ese equipo se constituyó en una dirección, con su estructura y georeferenciada en cada una de las zonas de distintos lugares de la provincia".

Para terminar, agregó: "Fue un logro. Creo que hoy debería llamarse "primera medida judicial", no "alternativa" ya que al día de la fecha es la primera que se toma con un adolescente imputado por un delito. Pero también se constituye en la propuesta de trabajo con aquellos adolescentes que salen del ex-Cose, cuando recuperan su libertad. Es decir tanto en el ingreso al circuito judicial como en el egreso, se trabaja con esta modalidad territorial".