¿Existió realmente Homero? El misterio detrás del autor de La Odisea
El éxito de La Odisea de Christopher Nolan reavivó una de las discusiones más antiguas de la historia: ¿Homero escribió realmente el poema?
La Odisea de Homero.
ShutterstockLa Odisea ya se consagra como una de las películas más exitosas y comentadas de 2026. Escrita, dirigida y producida por Christopher Nolan, la superproducción llevó nuevamente a millones de espectadores al universo del héroe griego Odiseo -también conocido en español como Ulises- y volvió a instalar preguntas que llevan siglos sin respuesta.
Pero el éxito de la película no solo despertó interés por el viaje de Odiseo. También reabrió una de las discusiones más antiguas de la historia: ¿existió realmente Homero?
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Durante más de dos milenios, historiadores, filólogos y arqueólogos intentaron responder esa pregunta sin llegar a un consenso definitivo. Hoy, lejos de estar resuelta, la denominada "cuestión homérica" continúa siendo uno de los mayores enigmas de la literatura universal.
¿Quién fue Homero?
Tradicionalmente, Homero es considerado el autor de La Ilíada y La Odisea, las dos grandes epopeyas de la Antigua Grecia que sentaron las bases de la literatura occidental. Las fuentes antiguas lo describen como un aedo, es decir, un poeta y cantor que transmitía los relatos de manera oral antes de que existieran versiones escritas de los poemas.
Sin embargo, incluso su propia identidad permanece rodeada de incertidumbre. En los llamados Himnos homéricos, el autor aparece descripto como "un varón ciego que habita en la escabrosa Quíos". Pero la historiografía moderna sostiene que esos textos fueron escritos por otros autores uno o dos siglos después, por lo que no constituyen un testimonio autobiográfico.
A lo largo de la historia también surgieron numerosas versiones sobre su origen. Algunas lo ubicaban en Quíos (isla en el mar Egeo), otras en Esmirna (ciudad de Turquía) o Colofón (antigua ciudad griega). Incluso el escritor Luciano de Samósata, en el siglo II, imaginó un encuentro ficticio con Homero en el que el poeta afirmaba llamarse en realidad "Tigranes" y provenir de Babilonia. Más allá del tono literario de ese relato, expone que la identidad de Homero ya despertaba curiosidad en la Antigüedad.
La pregunta que sigue sin respuesta
Para Bruno Alfonzo, especialista en estudios clásicos e historia del mundo antiguo, la discusión no comenzó con los investigadores modernos. "Esa es la gran discusión que, en realidad, ya había surgido en la Antigüedad y luego tuvo un revival entre los siglos XVII y XVIII”, comentó a MDZ.
El becario del Conicet explicó a este medio que Aristóteles ya hacía alusión al debate sobre la existencia de Homero en su Poética y que, siglos después, los filólogos de la Biblioteca de Alejandría comenzaron a preguntarse qué partes de los poemas podían atribuirse realmente a Homero y cuáles eran incorporaciones posteriores.
"En la Antigüedad existía un consenso bastante amplio de que Homero había existido y era el autor tanto de La Ilíada como de La Odisea. Sin embargo, con el trabajo filológico empezaron las dudas sobre qué pertenecía efectivamente al poeta y qué había sido agregado con el paso del tiempo", señaló el también docente de la UnSAM y la USAL y PhD fellow en la University of Groningen (Países Bajos).
La "cuestión homérica"
Con el tiempo, esa discusión dio origen a lo que los especialistas conocen como la cuestión homérica. Una de las primeras teorías sostenía que un mismo autor había escrito ambas obras, pero en momentos muy diferentes de su vida.
"La Ilíada era vista como un poema de juventud, marcado por el impulso guerrero, mientras que La Odisea era interpretada como una obra de madurez, centrada en el regreso al hogar y la familia", explicó Alfonzo.
¿Un solo poeta o muchos narradores?
El consenso académico actual apunta a que las epopeyas nacieron dentro de una tradición oral mucho más amplia. "Probablemente estos poemas pertenecen a distintas tradiciones rapsódicas, es decir, a bardos -antiguos poetas- que cantaban en público. Esas distintas canciones fueron circulando durante generaciones hasta que, en un momento determinado, se reunieron en una versión escrita”, manifestó Bruno.
La hipótesis se explica por el propio funcionamiento de la cultura griega arcaica. Antes de la escritura, los relatos eran transmitidos por generaciones de aedos y rapsodas, quienes memorizaban los poemas, pero también los adaptaban y modificaban en cada interpretación. "La oralidad tiene una plasticidad y una capacidad de reinventarse constantemente que la escritura no posee", resumió el especialista.
Por eso, agrega, la idea contemporánea de una única versión "original" resulta difícil de aplicar a obras que nacieron durante siglos de transmisión oral.
El problema del manuscrito original
La ausencia de un manuscrito contemporáneo al supuesto Homero alimenta todavía más el debate. Según una tradición antigua, fue Pisístrato, tirano de Atenas en el siglo VI a. C., quien ordenó fijar por escrito una versión oficial de los poemas. No obstante, otros investigadores consideran que la verdadera estandarización ocurrió recién en el siglo III a. C., gracias al trabajo de los eruditos de la Biblioteca de Alejandría.
Lo cierto es que el manuscrito completo más antiguo que hoy se conserva de La Ilíada y La Odisea pertenece recién al siglo X de nuestra era. "Tenemos fragmentos mucho más antiguos, pero los manuscritos completos que llegaron hasta nosotros son medievales. Entre ambos momentos hubo siglos de copias y transmisiones que se perdieron", contó Alfonzo.
Un misterio que sigue vivo
A más de 2.800 años de la composición de los poemas y más de 3.000 años después de la Guerra de Troya que inspiró sus relatos, el misterio permanece intacto. Algunos investigadores siguen defendiendo la existencia de un poeta excepcional llamado Homero. Otros creen que ese nombre terminó convirtiéndose en el símbolo de generaciones enteras de narradores orales que moldearon las dos epopeyas más influyentes de la literatura occidental.
Quizá esa incertidumbre sea, precisamente, una de las razones por las que La Ilíada y La Odisea continúan fascinando a lectores, historiadores y cineastas. Mientras Christopher Nolan propone una nueva interpretación del viaje de Odiseo, la pregunta sobre quién escribió realmente esos versos sigue sin encontrar una respuesta definitiva.



