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¿Existían realmente los nueve Maradonas? Una vida imposible de resumir

Maradona fue muchas personas a la vez: héroe y vulnerables, barro y oro, reflejando cómo construimos nuestras propias versiones de él.

Ernesto Cherquis Bialo lo dijo como nadie: no había uno, había varios Diego Armando Maradona dentro del mismo cuerpo.

Ernesto Cherquis Bialo lo dijo como nadie: no había uno, había varios Diego Armando Maradona dentro del mismo cuerpo.

Archivo MDZ

Ernesto Cherquis Bialo lo dijo como nadie: no había uno, había varios Diego Armando Maradona dentro del mismo cuerpo. El que jugaba al fútbol como si la pelota le obedeciera. El pibe de Fiorito. El hijo. El padre. El amigo. El sublime. Y también el abyecto. En una entrevista llegó incluso a resumirlo con una imagen inolvidable: “Fiorito y Dubái. Barro y siete estrellas. Canillas de oro y letrina”.

¿Realmente existían todos esos Maradonas?

Creo que Cherquis estaba en lo cierto. No porque Diego tuviera varias personalidades, sino porque las personas rara vez pueden resumirse en una sola versión de sí mismas. Sin embargo, lo más interesante de aquella descripción no está en Maradona. Está en la forma en que nosotros lo observamos.

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Creo que Ernesto Cherquis Bialo estaba en lo cierto.

Creo que Ernesto Cherquis Bialo estaba en lo cierto.

El Maradona que cada uno construye

Algunos se quedaron para siempre con el genio que hacía magia en la cancha, con el capitán que nos llevó al Mundial 86 y con el símbolo de los que se animaban a desafiar a los poderosos. Ese fue el Maradona que millones eligieron convertir en leyenda. Otros recuerdan al hombre atrapado por las drogas, los escándalos, los conflictos personales y las decisiones que provocaron dolor a su alrededor.

También ese Diego existió

El problema no es que unos tengan razón y otros no. El problema es que cada uno suele tomar una parte de la historia y creer que está viendo el cuadro completo. Existe una tendencia que aparece una y otra vez cuando analizamos conductas humanas: la necesidad de reducir una persona al episodio que más nos impactó. La llamo la “trampa del episodio dominante”. Un solo hecho termina ocupando todo el espacio y eclipsando el resto de la historia.

Algunos recuerdan el gol a los ingleses. Otros el doping en Estados Unidos. Algunos sus gestos de generosidad. Otros los episodios en los que lastimó a quienes lo querían. Y con eso, cada uno arma su propio Maradona.

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Algunos recuerdan el gol a los ingleses. Otros el doping en Estados Unidos. Algunos sus gestos de generosidad.

Algunos recuerdan el gol a los ingleses. Otros el doping en Estados Unidos. Algunos sus gestos de generosidad.

Queremos héroes perfectos o villanos completos

Maradona fue la suma de muchas historias que convivieron en tensión permanente: barro y oro, genio y autodestrucción, lealtad y ruptura, amor y conflicto. Queremos héroes perfectos o villanos completos. Lo difícil es que las personas reales casi nunca respetan esas categorías.

Por eso la descripción de Cherquis Bialo sigue teniendo tanta fuerza. No intentó resolver las contradicciones de Diego. No buscó elegir entre sus luces y sus sombras. Simplemente aceptó que todas formaban parte del mismo hombre. Tal vez la mayor virtud de aquella definición no esté en los “Maradonas” que enumeró. Está en los que se negó a descartar. Porque el problema nunca fue Diego.

El problema fue nuestra necesidad de elegir una sola versión de él.

* Eduardo Muñoz. Criminólogo. Creador del Teorema de la Omisión Preventiva. Autor de La doble cara del gol (2026), un análisis criminológico del fútbol y el poder.

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