Especialistas alertan sobre las consecuencias de quitar los octógonos de los alimentos
Mientras el Gobierno nacional impulsa la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, nutricionistas defienden los octógonos negros como una herramienta clave para informar a los consumidores y advierten que eliminarlos sería “un retroceso” en materia de salud pública.
El Gobierno busca derogar la Ley de Etiquetado Frontal y especialistas advierten riesgos.
ALF PONCE MERCADO / MDZMientras el Gobierno nacional busca derogar la Ley de Etiquetado Frontal y de esta manera, quitar los octógonos negros de los alimentos, especialistas resaltan los avances logrados a partir de la normativa y aseguran que no deberían eliminarse, pero sí mejorarse.
Los "sí" del etiquetado frontal
En diálogo con MDZ, Nadya Tahan es Lic. en Nutrición (MP 2100) garantizó que el etiquetado frontal fue un "avance histórico" y explicó el por qué.
"Antes de la llegada de los octógonos negros, hacer las compras de manera saludable era una misión casi imposible. El consumidor se enfrentaba a un marketing engañoso en el frente del envase y a una tabla nutricional diminuta e indescifrable al dorso", argumentó
"Fue un avance histórico porque democratizó la información, visibilizó los excesos de los productos ultraprocesados y protegió a las infancias al regular la publicidad y los entornos escolares. Los octógonos demostraron que el derecho a saber qué comemos es innegociable", agregó.
Por su parte, Mariana Longo, Lic. en Nutrición (MP 1627), coincidió con lo expuesto y aseguró que el etiquetado frontal es clave para conocer la información de cada alimento.
"El cambio ha sido radical. Muy poca gente comprendía la información nutricional. Se lanzó esta legislación para que los consumidores pudieran comprender que estaban consumiendo", dijo.
También comentó que a partir de la aplicación de estos octógonos, ya son muchos los que aprendieron a comprar alimentos. "Derogar esta ley sería retroceder en el tiempo, en todo lo que pudimos construir como derecho e información al consumidor. Poder elegir qué come y que no es un derecho", reforzó.
Qué implican los octógonos negros en los alimentos
Los octógonos negros fueron incluidos en los alimentos para dar información nutricional comprensible y advertir a los consumidores sobre excesos de azúcar, sodio, etc. Sin embargo, Tahan reconoció que el sistema matemático no es perfecto.
Para etiquetar los alimentos, la legislación argentina adoptó el modelo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que calcula los excesos basándose exclusivamente en el porcentaje de las calorías totales que aporta cada nutriente en el producto.
Pero esta fórmula, pensada originalmente para identificar alimentos ultraprocesados químicamente modificados, genera distorsiones en la góndola cotidiana. En esta línea, la nutricionista mencionó dos "grandes problemas:
- El "castigo" a los alimentos reales: un yogur entero, un queso fresco o un puñado de frutos secos tienen grasas que son propias de su matriz alimentaria. Sin embargo, como casi todas las calorías de un queso fresco provienen de su grasa intrínseca, el sistema lo obliga a llevar el sello de "Exceso en Grasas". Así, un alimento nutritivo termina recibiendo la misma condena visual que una hamburguesa industrial o un paquete de papas fritas.
- El problema de la porción real: el consumidor no come porcentajes de calorías, come porciones. Con el sistema de la OPS, una cucharadita de mostaza, unas gotas de edulcorante o un cubito de caldo pueden llenarse de sellos porque en su composición concentran mucho sodio o aditivos. Pero la realidad es que nadie consume una botella de mostaza o de edulcorante.
"Al final del día, cuando todo tiene sello, nada tiene sello. La gente se abruma, se frustra y termina ignorando las advertencias, anulando el propósito educativo de la Ley", completó.
Qué hacer con los octógonos
Las dos especialistas coincidieron que la propuesta del Gobierno nacional apunta hacia las necesidades de la industria y no de la población, en un contexto en donde el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles (como la diabetes y la hipertensión) van en aumento.
"La salida superadora es legislativa y científica: no hay que borrar los octógonos, hay que calibrarlos. Debemos migrar hacia un sistema basado en porciones reales de consumo o armonizar la norma con modelos regionales que distingan la calidad de los alimentos", concluyó Tahan.
Por qué quieren derogar la Ley de Etiquetado Frontal
La Ley de Etiquetado Frontal fue aprobada en octubre de 2021, con los siguientes objetivos:
- Garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada. Dar información nutricional comprensible de los alimentos envasados y bebidas sin alcohol para resguardar los derechos de los consumidores.
- Advertir a los consumidores sobre los excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías.
- Prevenir la malnutrición en la población y reducir las enfermedades crónicas no transmisibles.
Ahora, el Gobierno quiere quitar los octógonos de los alimentos ya que asegura que "la experiencia acumulada desde la entrada en vigencia de la ley mencionada ha permitido identificar diversas limitaciones técnicas, regulatorias, operativas y también económicas derivadas del esquema implementado, las cuales justifican la revisión integral del referido instrumento normativo".
Además, entre los argumentos que plantean en el proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal, agregan lo siguiente:
- Utilización de parámetros generales aplicados de manera homogénea sobre matrices alimentarias sustancialmente diferentes.
- El ordenamiento jurídico alimentario nacional ya cuenta con un sistema obligatorio de información nutricional armonizado en el ámbito del Mercado Común del Sur (Mercosur).
- Las asimetrías regulatorias impactan especialmente en las Pequeñas y Medianas Empresas que enfrentan costos fijos de cumplimiento proporcionalmente más elevados.
- Sobrecostos e ineficiencias vinculadas a producción, comercialización, publicidad y empaquetado de alimentos.



