Escribir para pensar: el desafío oculto de la educación
La escritura sigue siendo una habilidad poco visibilizada, aunque es clave para organizar el pensamiento y mejorar el aprendizaje.
La escritura es una habilidad menos visibilizada dentro del debate sobre crisis educativa.
Archivo.Poco se habla acerca en la educación, de la dificultad que presentan los estudiantes para producir textos escritos. Por qué es importante y qué se puede hacer. A diferencia de la comprensión lectora, la escritura es una habilidad menos visibilizada dentro del debate sobre crisis educativa.
Según el informe de Escritura del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) de la Unesco, uno de cada cuatro alumnos argentinos de tercer grado presentó algún error de concordancia, como confundir el género o el número, y la mitad no hizo un uso correcto de los signos de puntuación. Estos datos rara vez circulan con la misma intensidad que los de lectura, pero delinean un problema igual de extendido.
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Esta menor visibilidad no es casual
A diferencia de la lectura, la escritura es más compleja de evaluar (requiere corrección manual, criterios de rúbrica y tiempo docente) y, por eso mismo, se mide menos y se discute menos en la agenda pública. Pero entre quienes están todos los días en el aula, la percepción es otra. Distintos estudios señalan que la escritura de textos resulta una problemática menos estudiada que la lectura, aunque es reportada de manera consistente por los docentes como un área de profunda dificultad en los alumnos. Para transformar esta realidad que se vive en las aulas es necesario enseñar la escritura de forma explícita y sistemática desde los primeros años, a fin de desarrollar la habilidad y poder enriquecerla a medida que se avanza.
Naymé Salas es investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en enseñanza de la escritura. Ella explica que la ineficacia en la enseñanza de la escritura puede convertirse, en algunos casos, en un factor determinante de fracaso escolar y, que también conlleva a la exclusión social, debido a un efecto acumulativo a lo largo de toda la escolaridad (los llamados "efectos Mateo": quien arranca con ventaja, profundiza esa ventaja, y quien arranca con dificultades, las arrastra y agrava).
Por qué es importante la escritura
Más allá de lo instrumental —comunicarse, aprobar exámenes, presentar un trabajo—, escribir es una forma de pensar. El pensamiento humano tiene una organización fundamentalmente discursiva: ordenamos ideas, establecemos relaciones de causa y efecto, jerarquizamos lo importante de lo secundario, a través del lenguaje. La escritura obliga a hacer explícito ese proceso: exige decidir qué decir primero y qué después, cómo conectar una idea con la siguiente, qué información el lector necesita para entender y qué puede darse por sabido. En ese sentido, aprender a escribir no es solo aprender a transcribir el habla, sino aprender a organizar el propio pensamiento de manera que otro pueda seguirlo. Un chico que escribe con dificultad no solo tiene un problema de "letra" u "ortografía": muchas veces tiene un problema para ordenar y jerarquizar sus propias ideas, algo que después repercute en todas las demás áreas del aprendizaje.
Cómo enseñar a escribir
Frente a este panorama, los aportes de Naymé Salas resultan especialmente relevantes. Su investigación se centra en el desarrollo de la escritura, especialmente en cómo las demandas cognitivas interactúan con las exigencias de la ortografía particular que cada niño está aprendiendo, siempre con el objetivo de traducir la investigación en prácticas educativas concretas. Para Salas “escribir bien” no es un don o una cuestión de talento. La escritura se enseña de manera explícita, con estrategias claras que los chicos puedan apropiarse e ir aplicando cada vez con mayor autonomía.
Naymé Salas, como experta formadora que formó parte del Diplomado en Alfabetización Inicial de Wumbox, desarrolló la propuesta basada en el modelo de Desarrollo de Estrategias Autorreguladas (SRSD, por sus siglas en inglés), originalmente formulado por Karen Harris. La idea central de este modelo es enseñar a los chicos, paso a paso, las estrategias que usan los buenos escritores para planificar, redactar y revisar un texto, en lugar de esperar que las descubran solos. Esta estrategia de enseñanza de la escritura supone movilizar los conocimientos previos de los alumnos en las primeras instancias, para luego introducir el vocabulario específico necesario y presentar tanto la estrategia de escritura como las estrategias de autorregulación que la acompañan.
El docente cumple un rol activo
Modela en voz alta cómo piensa y decide mientras escribe, y enfatiza actitudes positivas hacia la escritura, ofreciendo un ejemplo concreto del uso de las estrategias trabajadas. A esto se suma un componente de reflexión sobre la lengua: cuando la enseñanza de la gramática se hace de manera contextualizada, promueve la reflexión metalingüística, que a su vez incide en el proceso de escritura de dos formas: ayuda a elegir las opciones del repertorio lingüístico adecuadas para cada situación comunicativa, y regula el propio proceso de escritura mediante instancias de evaluación formativa.
Así, Salas argumentó que la escritura no depende de la “inspiración” o del talento, sino de contar con herramientas concretas —de planificación, de revisión, de reflexión sobre la propia lengua— que pueden enseñarse desde edades tempranas y que tienen un impacto medible en la calidad de los textos que producen los chicos.
Para conocer más sobre el Diplomado de Alfabetización Inicial de Wumbox, así como sobre otras formaciones, se puede visitar la página Wumbox Academy haciendo click aquí